Gana seguridad para tu proyecto final de carrera

En publicaciones anteriores hablamos de un paso fundamental a la hora de presentar tu proyecto final de carrera: tener perfectamente interiorizada la presentación de tu proyecto. Esta vez te damos las pautas para preparar esa presentación y que te resulte más sencillo interiorizarla.

Tienes todo el contenido, has aprobado todas las asignaturas, conoces el tema, crees en él y llega el momento de ponerte manos a la obra. Una de las primeras dudas que surgen cuando vas a hablar en público y tienes que preparar una presentación de esta envergadura es ¿cómo lo voy a hacer?

Te proponemos un ejercicio previo que te ayudará: se trata de precisar lo que esperas de tu presentación. Coge papel y boli y traza un esquema para definir el propósito de tu discurso. Anota por qué has elegido ese tema, qué quieres transmitir al tribunal, dónde lo vas a realizar, cuándo, en qué condiciones, para qué y cuánto tiempo va a durar. Este paso previo es básico antes de preparar tu presentación, gracias a ello enfocarás tu exposición en línea con el objetivo que deseas alcanzar.

“Ningún viento es favorable para el que navega sin rumbo”. Si sabes dónde quieres ir, será más fácil encontrar el camino. En definitiva, si sabes qué quieres puedes concretar el cómo y, así, ganar mayor seguridad.

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Los efectos de la sonrisa en la comunicación

Ya lo decía Albert Einstein: “Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”. Nuestros gestos, nuestra expresión corporal, nuestra manera de actuar, comunican en mayor medida que nuestras palabras. Una de las herramientas más poderosas de nuestra comunicación no verbal es la sonrisa.

Cuando hablamos en público la sonrisa puede ser nuestra mejor arma, la utilizaremos en el momento del arranque, lo cual nos servirá para conectar con el público. Así conseguiremos transmitir energía positiva e involucrar al auditorio. Comenzar con una sonrisa amable ayuda a “romper el hielo” y traspasar la barrera entre el comunicador y el público, generando una sensación de complicidad. Además, sonriendo provocamos que los oyentes sientan simpatía hacia nosotros y se alegren de estar presentes en ese momento y quieran escucharnos.

Cuando sonreímos, liberamos una sustancia llamada endorfina, la droga natural de la felicidad. Al sonreír enviamos un mensaje a nuestro sistema nervioso central y el cerebro entiende que todo va bien, ¡incluso si forzamos la sonrisa! Esto provoca un efecto “desestresante”: se calman nuestros nervios y se reduce la ansiedad.

Una sonrisa facilita las relaciones personales y profesionales, incrementa la espontaneidad, la creatividad, la expresión, ayuda a vencer la timidez y además ¡tiene efecto contagioso! Algunos estudios han demostrado que es treinta veces más probable reír en grupo que solo. Pero para poder reír con los demás, primero debemos saber reírnos de nosotros mismos.

¿A qué esperas para sonreír? Tenerlo presente en nuestras presentaciones es factor fundamental en la lucha por acordarnos del contenido, mantener la expresión corporal y recordar el objetivo del discurso. Practicar te ayudará a mantener el equilibrio entre todos los elementos que intervienen en la comunicación. Pero más allá de lo puramente teórico y práctico, lo más importante es ¡DISFRUTAR! Si disfrutamos durante el proceso ayudamos a que los demás también lo hagan y terminaremos la presentación con una sensación agradable y positiva.

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El mindfulness como complemento a hablar en público

Hablar en público es una situación estresante para la mayoría de las personas. Y no hablamos solo de ser el ponente en una conferencia. Algunas personas lo pasan mal cuando tienen que expresarse delante de desconocidos en diferentes escenarios: un acto social, una entrevista de trabajo, una reunión de comunidad… Son múltiples las situaciones en las que aparece la inseguridad o la timidez y se sienten incapaces de decir lo que quieren, hacer preguntas, opinar… Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué hace que se sientan así? Ellas mismas lo hacen mediante sus conversaciones internas.

Si estás pensando en lo que van a decir de ti, en la impresión que vas a causar o en lo que te pasó aquella vez que te quedaste en blanco, tú mismo te estás poniendo límites. Eso es lo que te provoca ansiedad e inseguridad.

Hay personas que, en cambio, disfrutan hablando en público, conociendo a gente diferente y comunicándose abiertamente con conocidos y extraños. ¿Cómo lo hacen? Centrándose en el aquí y ahora, poniendo atención plena a lo que está ocurriendo en ese momento y no a lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá después.

¡La buena noticia es que tú también puedes hacerlo! A través del mindfulness puedes aprender a centrarte en el momento presente y de ese modo disfrutar de la comunicación con tus interlocutores. “La atención es un músculo que se debe entrenar”, nos dice Daniel Goleman. Aprende mindfulness como complemento a hablar en público, comienza tu entrenamiento ahora, y en menos tiempo del que imaginas habrás cambiado la inseguridad por disfrute. ¿Te animas?

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