Gana seguridad para tu proyecto final de carrera

En publicaciones anteriores hablamos de un paso fundamental a la hora de presentar tu proyecto final de carrera: tener perfectamente interiorizada la presentación de tu proyecto. Esta vez te damos las pautas para preparar esa presentación y que te resulte más sencillo interiorizarla.

Tienes todo el contenido, has aprobado todas las asignaturas, conoces el tema, crees en él y llega el momento de ponerte manos a la obra. Una de las primeras dudas que surgen cuando vas a hablar en público y tienes que preparar una presentación de esta envergadura es ¿cómo lo voy a hacer?

Te proponemos un ejercicio previo que te ayudará: se trata de precisar lo que esperas de tu presentación. Coge papel y boli y traza un esquema para definir el propósito de tu discurso. Anota por qué has elegido ese tema, qué quieres transmitir al tribunal, dónde lo vas a realizar, cuándo, en qué condiciones, para qué y cuánto tiempo va a durar. Este paso previo es básico antes de preparar tu presentación, gracias a ello enfocarás tu exposición en línea con el objetivo que deseas alcanzar.

“Ningún viento es favorable para el que navega sin rumbo”. Si sabes dónde quieres ir, será más fácil encontrar el camino. En definitiva, si sabes qué quieres puedes concretar el cómo y, así, ganar mayor seguridad.

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¿Cuál es tu gesto más habitual?

¿Qué gestos son los que más repites cuando te comunicas con los demás? ¿Y cuando hablas en público? Es posible que no seas consciente o tengas una ligera idea, pero ¿cómo saberlo?

Realizar una presentación, impartir formación, comunicarnos con desconocidos, son situaciones que nos pueden producir miedo escénico a hablar en público. Habitualmente, en un estado de nervios o presión, pasamos por alto el control de los gestos.

Te proponemos un ejercicio práctico para descubrirlo:

Pregúntale a alguien de tu entorno: las personas con las que interactúas de forma habitual suelen conocer tus gestos más comunes.

Grábate en vídeo: si vas a realizar la presentación de un proyecto, por estudios o por trabajo, lo mejor es que te grabes para analizar tu postura y gestos.

¿Y luego qué? Una vez tomas conciencia de tus gestos te proponemos lo siguiente:

Evita el autocontacto: nuestra tendencia ante las situaciones que nos crean inseguridad es el autocontacto, ya sea con las manos, brazos, cuerpo… Por ejemplo, agarrarnos el brazo con la mano. Nos da sensación de autoprotección, pero a la vez transmitimos inseguridad.

Controla tus gestos: si ya has detectado un gesto repetitivo, ¡contrólalo! Mover excesivamente los brazos, estar estático de forma continua, hacer círculos con las manos, señalar, puede transmitir algo incoherente con nuestras palabras o incluso nos puede hacer perder credibilidad.

Observa los gestos de los demás: si pones atención en los gestos de los demás, poco a poco irás controlando los tuyos.

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