Mejora tu dicción al hablar en público

Hablar en público de forma eficaz es una destreza que se entrena. La voz es una de nuestras principales herramientas de comunicación. Conseguir una dicción adecuada es una parte importante de las habilidades de un buen comunicador y esto es algo que requiere mucha práctica.

Para que te resulte más sencillo practicar y mejorar tu dicción, esta semana en Escuela Comunicando te damos unos consejos para que puedas desarrollar los hábitos de tu voz.

  1.   Lee en voz alta y atiende a la comprensión. Además del ritmo, la velocidad y la entonación, debemos buscar la coherencia y el sentido en nuestras palabras.
  2.   Controla la respiración. Es fundamental tener claras las pausas y en qué momentos tomar aire para no quedarte sin él en mitad de la exposición.
  3.   Remarca con la intensidad o la inflexión de la voz aquello que quieras destacar. Para ello, señala tus palabras clave y piensa cómo destacarlas del resto.
  4.    Haz ejercicios de articulación de la voz. Vocaliza exagerando las vocales, abriendo bien la boca y separando detenidamente todas las sílabas.

Son ejercicios muy sencillos y a los que puedes recurrir en cualquier momento.

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Glosofobia: el temor más compartido

El miedo es una respuesta física y mental que nos mantiene alerta cuando percibimos algún tipo de peligro. Es esencial para poder sobrevivir, ya que nos permite reaccionar: corremos si nos persiguen, saltamos si estamos a punto de caer, nos cubrimos el cuerpo si podemos ser heridos, etc. De forma inconsciente, nuestro cuerpo y mente se preparan para lo peor. Ante un riesgo de muerte el miedo nos puede salvar.

Pero… No siempre tenemos miedo ante una circunstancia de vida o muerte. El miedo también puede aparecer ante lo desconocido, cuando no controlamos alguna situación o cuando percibimos una amenaza. Cuando hablamos en público, por ejemplo, sentimos miedo al rechazo, al fracaso, al ridículo y el mayor de los temores: exponernos a un juicio ajeno.

El nombre de este suceso se conoce como glosofobia: miedo a hablar en público. En los años 90, en Alemania, se realizó el test de Trier. Este medía las constantes de un individuo al cual le solicitaban permanecer en una sala con una cámara y tres jueces. Estos últimos le pedirían prepararse un discurso en 10 minutos y exponerlo en cinco. Tras el discurso, el sujeto debía contar hacia atrás desde 1.022 hasta 13. Y repetirlo sucesivamente en caso de equivocarse. Todo ello mientras la cámara grababa el proceso. Los participantes en el test presentaron las mismas constantes que cuando percibimos un peligro tal como cruzar la calle con el semáforo en rojo mientras pasan los coches.

De la misma forma, la presión que ejercemos sobre nosotros mismos antes de exponernos al público, nos genera esta reacción física. Es, por ese motivo, que debemos desarrollar la capacidad de no juzgarnos a nosotros mismos antes de exponernos al juicio de los demás.

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5 tips para controlar la postura corporal delante de un tribunal

Cuando defendemos un tema delante de un tribunal o presentamos un proyecto, no somos conscientes de la importancia de nuestra postura corporal. Como te hemos comentado en ocasiones anteriores, el lenguaje no verbal tiene mayor relevancia que el lenguaje verbal en nuestra comunicación. Los nervios nos pueden traicionar y es cuando nos surgen los miedos, muy visibles en nuestra manera de vocalizar y en nuestra postura corporal. Por ello, ¡queremos ayudarte! Te ofrecemos 5 tips para vencer el miedo a hablar en público y presentar delante de un tribunal controlando la postura corporal.

#1. Piernas separadas a lo ancho de las caderas.

Esto te ayudará a mantener el equilibrio y no perder estabilidad por los nervios.

#2. Peso repartido entre las dos piernas.

Al repartir el peso, evitas el movimiento incoherente hacia los lados.

#3. Espalda erguida, plexo solar abierto.

El plexo solar es una densa red nerviosa situada detrás del estómago, esta zona recibe las sensaciones relacionadas con nuestras emociones. Por lo que si mantienes la espalda erguida y la zona abierta, ayudas a tu cuerpo a no sentir bloqueos y a reducir el miedo.

#4. Los brazos caen a lo largo del cuerpo, sin tensión en hombros o manos.

Ejercicios de relajación y estiramientos previos ayudan a relajar los hombros y manos. Si tensas tu cuerpo, tu cerebro recibe señales de malestar y nervios.

#5. Cabeza recta, mentón ligeramente inclinado.

Además de sentirte relajado, te aportará seguridad y así lo transmitirás al público.

La práctica es lo que te ayudará a adoptar estas posturas corporales de forma inconsciente. Empieza a practicar y tanto los demás, como tú mismo, empezaréis a notar la diferencia, consiguiendo hablar en público de manera eficaz. Amplía más información en nuestra web.

Vencer el miedo a hablar en público cambiando tus pensamientos

¿Eres CEO? Necesitas comunicar bien. Has trabajado duro para llevar adelante tu proyecto, te has preparado, has tomado riesgos… Como se suele decir, “has echado toda la carne en el asador”. Ahora llega el momento de dar a conocer tu proyecto, vender tus productos o servicios, tu empresa,  en diferentes  ámbitos y escenarios. En muchas ocasiones esto significa tener que hablar en público y para algunas personas esto supone un auténtico calvario, aparece lo que llamamos el miedo escénico, que algunas veces se refleja mediante nervios, temblores, movimientos diversos del cuerpo, sudoración, volumen bajo… Un amplio repertorio de síntomas y otras veces ni siquiera eso, porque se evitan las situaciones que supongan enfrentarse al público. Escapando de la situación, efectivamente, te librarás de pasar ese mal rato, pero también perderás una gran oportunidad de dar a conocer al mundo lo que hacemos. ¿Para qué te sirve trabajar tan duro si después no te das a conocer?

Hablar en público es algo que puede hacer cualquiera. Para vencer tus miedos, solo tienes que cambiar la manera en la que afrontas la situación y sustituir tus pensamientos negativos, que te limitan, por otros positivos, que te potencien.

Veamos algunos ejemplos de pensamientos erróneos:

1. Me siento un impostor. Esto de hablar en público no está hecho para mí, hay quien tiene ese don, pero no es mi caso, yo no he nacido para esto. ¡Error! Hablar en público no es un don con el que se nace, es una habilidad que se entrena.

2. Tener expectativas de fracaso: “Me va a salir mal, me voy a quedar en blanco, me voy a equivocar, no les va a gustar…” ¿En qué te basas para creer eso? ¿De qué te sirve pensar así? Si vas a utilizar tu imaginación para “adivinar” lo que va a suceder, imagina en positivo y ¡verás cómo cambia tu estado de ánimo!

3. El público es “el enemigo” y me va a juzgar. El público no está ahí para juzgarte, está ahí para escuchar lo que les has dicho que les ibas a contar. Céntrate en darles lo que buscan, ¡piensa más en ellos y menos en ti!

4. Si algo falla, he fracasado. Si algo no sale como esperabas, tómatelo como una oportunidad para aprender y hazte la siguiente pregunta: ¿Qué quiero hacer de forma diferente la próxima vez para que el resultado sea satisfactorio? Ponte objetivos específicos y medibles y ¡ve a por ellos!

Y sobre todo, entrena, entrena y entrena… Como dice la famosa frase de la película “El exótico Hotel Marigold”: “Al final, todo saldrá bien, y si no sale bien es que no es el final”.

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