¿Con quién te sientas a negociar?

En publicaciones anteriores te hemos hablado de lo importante que es preparar tu presentación o discurso a la hora de hablar en público. Pero, ¿cómo tienes que hacerlo? Lo primero que debes hacer es muy sencillo, aunque no por ello menos importante: definir cuál es tu objetivo.

Toda intención tiene un objetivo. Por ejemplo, la negociación con un cliente persigue uno o varios objetivos: conseguir vender un producto, fidelizar al cliente, informarle sobre los beneficios del producto, etc.

¿Cómo puedes definir tu objetivo? Respondiendo a unas preguntas muy básicas: qué quieres lograr, con qué fin, quiénes son los implicados, cómo lo vas a hacer… Una vez respondidas estas preguntas, ya puedes trazar un plan determinando sobre cuándo y cómo vas a lograr tu objetivo.

Veamos un ejemplo: En mi trabajo me piden que enseñe al resto de mis compañeros cómo he conseguido 10 clientes potenciales en un mes. Mi objetivo es transmitir que lo más importante es generar confianza a los clientes.

En este caso, llegado el día de la presentación, deberás enfocar tu discurso hacia este objetivo, de nada servirá que hables de todo un poco. Cuanto más preciso sea tu objetivo, más fácil te resultará lograrlo.

Por otro lado, una vez tengas definido el objetivo, ten en cuenta a tus interlocutores. Te ayudará saber si el público al que te diriges conoce o no el tema de la presentación. Es posible que te encuentres con un público heterogéneo (personas que tienen conocimientos sobre el tema junto a personas que no). En cualquier caso, conocer previamente quién o quiénes asistirán a la reunión o informarte sobre las características de tu cliente, será clave en la preparación de tu discurso.

Ya sabes, define tu meta de forma precisa y ten en cuenta a tus interlocutores, así lograrás tu objetivo.

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¿Protagonista o víctima? ¿Qué dice tu mirada?

En una reunión, una negociación, ante un auditorio, impartiendo formación… ¡Tu mirada habla! Es en el momento en que como orador te sitúas como víctima o como protagonista en la comunicación interpersonal, la comunicación con el equipo y la comunicación pública. Por eso, aprender a crear el ambiente adecuado para establecer comunicación es fundamental para presentar argumentos con eficacia y credibilidad.

MIRADA DE VÍCTIMA

Si percibes la situación como una amenaza, puede que tu mirada adopte alguna de estas formas:

  • Huidiza como la de un niño miedoso. Mirando al frente o al público en general.
  • Cambiando rápidamente de una persona a otra. Transmite inseguridad.
  • Entrecejo fruncido, protegiendo el miedo detrás de la tensión de la cara.

MIRADA DE PROTAGONISTA

  • Reparte la mirada por orden y no te dejes a nadie, en caso de que sea una reunión o negociación. Asegúrate de dar importancia a todos los asistentes.
  • Cuando hables en público ante un gran auditorio y no puedas mirar a todos, reparte la mirada por zonas:
    • La parte central
    • Los laterales
    • Las primeras filas
    • Las últimas filas
    • No fijes la mirada en una persona concreta o en grupo de personas. En un auditorio pequeño, asegúrate de mirar a todos los asistentes.

Y recuerda: Todo el mundo necesita conectar con la mirada del que habla para sentirse involucrado. Descubre más técnicas en www.escuelacomunicando.com