PON A DIETA A TU MIEDO

Ya hemos hablado en otros post sobre el miedo escénico. ¿Se puede superar?

La mayoría de las personas que son preguntadas acerca de sus sensaciones al hablar en público, coinciden en describir síntomas desagradables: temblores, sequedad de boca, malestar estomacal, palpitaciones, rubor… Son los síntomas fisiológicos que se producen como consecuencia del miedo escénico. Hay personas que no llegan ni siquiera a sentirlos, porque se rinden antes de ponerse delante de un público. Sufren “por adelantado” cosas que no han ocurrido.

Sobre el miedo se han escrito y dicho muchas cosas, desde claves para superarlo hasta afirmaciones que nos dicen que hay que aceptarlo. En la Escuela vemos frecuentemente personas que han conseguido superar un auténtico pánico y lo han convertido en algo de nervios, tranquilidad e incluso disfrute. Nosotros defendemos que se puede vencer el miedo escénico porque vemos a diario personas superándose. Por lo tanto, afirmamos que sí, se puede superar el miedo escénico.

Lo primero que debes saber es que el miedo escénico lo alimentas tú. Por lo tanto, dejar de alimentarlo es una decisión tuya.

¿Ya lo has decidido? Pues vamos allá. Aquí te vamos a proporcionar un par de trucos para que mantengas a tu miedo escénico a dieta. ¡Puede “adelgazar” tanto como tú quieras!

En primer lugar, te proponemos que contestes a estas preguntas.

  1. ¿En qué porcentaje contribuyes con tus pensamientos a alimentar tu miedo escénico?
  1. ¿En qué porcentaje quieres contribuir a alimentar tu seguridad?
  1. ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguir vencer el miedo?
  1. ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  1. ¿Piensas que te puede ocurrir algo malo al hablar en público?
  1. ¿Para qué te sirve pensar así? Haz una lista de los beneficios

Truco nº 1:

Si piensas que te puede pasar algo malo al hablar en público, ¡dale la vuelta! Y ahora piensa, tranquilamente, cuál de las dos opciones es más probable que te ocurra.

Por ejemplo:

“Pienso que me voy a olvidar de todo” => “Me voy a acordar de todo”

¿Qué es más probable que sea cierto? La opción positiva, seguro. Aunque puede que se te olvide alguna cosa, te acordarás de casi todo. Piensa que el público no sabe lo que vas a decir, por tanto no puede saber si te has olvidado de algo.

Truco nº 2:

Haz una lista de tus cualidades. ¿Cuáles son tus fortalezas a la hora de situarte delante del público? Piensa bien, ¡seguro que encuentras un montón! Y si no se te ocurren muchas, pregunta a una voz amiga.

Escribe tu lista y léela todos los días.

Recuerda, si quieres cambiar miedo por seguridad, es imprescindible que dejes de alimentar al primero y alimentes una nueva imagen de ti a diario.

Y de vez en cuando, mide tu progreso. Ya verás como cuando lleves unos días haciéndolo, comprobarás que funciona.

 

Lo que puedes comunicar con tu voz

Muchas personas piensan que, a la hora de hablar en público, lo más importante es el contenido, lo que se dice. Por supuesto que es necesario conocer el tema sobre el que vas a hablar en profundidad, utilizar el lenguaje de forma eficaz y preparar una buena presentación, pero lo que más te va a ayudar a transmitir y a llegar a tu público es la puesta en escena, compuesta por el lenguaje corporal y el lenguaje paraverbal (la voz).

Comunicar con la voz

Aquí te dejamos una serie de preguntas para que chequees tu lenguaje paraverbal y algunos trucos para mejorarlo:

  1. ¿Qué volumen utilizas? Busca un volumen medio, dale un punto más de fuerza a tu volumen habitual. Puede que al principio te resulte extraño y poco natural. No te preocupes, con el tiempo formará parte de tu zona de confort.
  2. ¿A qué velocidad hablas? Demasiado deprisa puede resultar acelerado y puede hacer que a tu público no le dé tiempo de procesar todas las ideas. Demasiado despacio puede dormirles. Truco: Juega con las velocidades, ve variando. Di algunas palabras o sílabas más despacio, otras más deprisa y, en general, utiliza un ritmo intermedio.
  3. ¿Haces pausas y silencios? Puede ser que consideres que un silencio o una pausa significa que te has quedado en blanco y que tus interlocutores se van a dar cuenta. En absoluto. Un silencio proporciona fuerza a las palabras que acabas de decir y hace que éstas calen más en tu público.
  4. ¿Qué tal andas de entonaciones? Jugar con la velocidad, el timbre, las pausas, alargar palabras y variar volúmenes hará que tus entonaciones tengan muchos más matices.
  5. ¿Cómo vas de dicción? ¿Eres de los que pronuncia cada letra o a veces cuesta entenderte? Para articular mejor, abre bien la boca y pon atención a que suenen todas las letras.

Trabajando estos aspectos clave del lenguaje paraverbal conseguirás que tu comunicación sea más eficaz y llegue más a los demás. Trabaja, ensaya, lee en voz alta para ir desarrollando estas habilidades pero, sobre todo, ¡ponle pasión! Si te involucras en el mensaje, lo cuentas con entusiasmo y te gusta lo que dices, tu voz sonará con fuerza, firme, creíble y profesional. Esto hará que tu cuerpo se mueva en consonancia acompañando a tus palabras y el resultado seguro que es excelente.

Descubre cómo trabajar estos aspectos de la comunicación en www.escuelacomunicando.com

Claves para vencer el miedo escénico

A lo largo de estos años son cientos de personas las que han pasado por la Escuela y han conseguido vencer su miedo escénico.

Algunas de estas personas tenían tanto miedo, pánico podríamos decir, que incluso les costó decidirse a inscribirse al curso. Existen diferentes grados de miedo escénico, que abarcan un enorme abanico de emociones a diferente intensidad: desde el terror al máximo nivel hasta sentir algo de nervios antes de salir. ¿Cuáles de estas personas han podido vencer su miedo escénico? ¡Todas! Tal vez algunos tengan que dedicarle más tiempo que otros, o haya que utilizar con ellos más herramientas, pero todo el mundo puede conseguir superar su miedo escénico y cambiarlo por emociones positivas como seguridad, entusiasmo, disfrute…

Algunos de los síntomas del miedo escénico son: temblor de manos o piernas, temblor de voz, sensación de calor o sudores, palpitaciones, fallos de memoria, movimientos incoherentes, tono de voz bajo o incluso afonía, tartamudeo… El público es gigante y tú pequeño, crees que te van a juzgar y que saben más, te horroriza que te hagan alguna pregunta o comentario y no saber qué responder.

Si te sientes identificado con alguno de estos síntomas o con otros similares, si también sientes emociones negativas con mayor o menor intensidad y crees que tu caso es horrible y no se puede superar, aquí te damos algunas pautas:

  1. Detén inmediatamente esos pensamientos negativos.

Cuando te des cuenta de que, una vez más, estás teniendo pensamientos negativos que reafirman tu miedo escénico, frénalos de inmediato.

  1. Escribe lo que estabas pensando y tíralo a la basura.

Por ejemplo, si estabas pensando “Qué horror, la semana que viene tengo una presentación en clase y se me va a olvidar todo”, escríbelo tal cual en un papel y tíralo a la basura.

  1. Dale la vuelta a ese pensamiento.

¿Qué es lo contrario para ti de ese pensamiento negativo? Podría ser, por ejemplo, “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”

  1. Traza tu plan.

¿Qué puedes hacer para acordarte de todo? Prepararte, ensayar, hacer tu power point y ensayar con él, por ejemplo.

  1. Permanece atento a las palabras clave que alimentan tu miedo.

En la frase “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”, la palabra clave es “todo”. Pregúntate qué es lo peor que te podría pasar si se te olvida algo. ¡Probablemente nada grave! Y si hay algo verdaderamente importante que quieres recordar porque es 100% imprescindible, solo tienes que buscar tu estrategia para recordarlo.

En definitiva, si vas tomando las riendas, poco a poco irás venciendo tu miedo escénico. Pero si tú solo no puedes, puedes hacerlo de la mano de profesionales que tienen un montón de técnicas y herramientas para ayudarte. Eso sí: infórmate antes de cuáles son sus credenciales, sus habilidades, quiénes son sus clientes y cuál ha sido su experiencia. Como en muchas otras disciplinas, cada vez hay más intrusismo. ¡No dejes que te den gato por liebre!

Aquí tienes un montón de testimonios de personas que ya lo han conseguido.
¿Y tú? ¿Quieres ser uno de ellos?

 

Cómo elaborar un buen discurso

Puede que sepas mucho de un tema, que hayas escrito uno o varios artículos muy interesantes sobre una materia en la que eres experto o que lleves muchos años realizando funciones y tareas que te han proporcionado un conocimiento profundo sobre tu profesión.

Y un día te piden que des una charla, una ponencia o una clase sobre ello. Algunas personas pueden pensar que saber mucho sobre una materia es suficiente para hablar de ella delante de un público, pero esto no es así. Conocer el tema es necesario, obviamente, pero no es suficiente. ¿Quién no ha estado en una conferencia tediosa llevada a cabo por un grandísimo experto? Ser experto en un tema no significa ser experto en transmitirlo.

Hoy te traemos unas pautas muy sencillas para preparar tu ponencia:

  1. Piensa en el público. ¿Quiénes son? ¿Qué han ido a buscar a tu ponencia? ¿Cuánto saben sobre el tema? Si sabes para quién vas a hablar, podrás elaborar tus argumentos adaptándolos a tu público y de esta manera asegurar la efectividad de tu discurso.
  2. Dale estructura a tu presentación. Piensa cómo vas a empezar, cuáles son las ideas principales que quieres transmitir y en qué orden lo vas a hacer. Por último, piensa cómo vas a finalizar tu ponencia.
  3. No te empeñes en demostrar que sabes mucho y llenes al público de ideas y conceptos. Repite las ideas principales (dos o tres), varias veces.
  4. Ilustra los conceptos con ejemplos, anécdotas o historias. El público atenderá más, estará más entretenido y recibirá mejor el mensaje.
  5. Termina a tiempo. Si te han dicho que hables una hora, es una hora. No es una hora y cuarto. Una vez más, piensa en tu público. Ellos han ido ahí pensando en finalizar a una hora y no a otra. Piensa también que puede que haya otros ponentes a los que, si te pasas de tiempo, podrías perjudicar al quitarles el suyo.

Sobre esto saben mucho tres miembros de nuestro equipo, profesionales de la comunicación que saben muy bien cómo elaborar un mensaje efectivo.

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Carlos Conde (Redactor en RTVE), Vita Ventura (Redactora en Aragón TV) 
y Vicente Alcaide (Director de EsRadio en Aragón)

Si quieres conocer más sobre ellos puedes ver sus currículum aquí: Formadores Escuela Comunicando

Ellos también comenzaron un día su camino como comunicadores y también tuvieron que aprender. Así que, ya sabes, ¡tú también lo puedes conseguir! Solo tienes que empezar y los resultados llegarán.

“No tienes que ser excelente para empezar, pero tienes que empezar si quieres ser excelente” Zig Ziglar

¿Por qué es importante desarrollar habilidades comunicativas?

Empezaremos respondiendo a una pregunta: ¿qué son las habilidades comunicativas? Son aquellas capacidades que tenemos para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. Por ejemplo, la capacidad de escuchar, de empatizar, de comprender el mensaje del otro, de hablar, de argumentar, de transmitir, de leer, de escribir…

Es importante desarrollar las habilidades comunicativas para poder expresar de forma efectiva lo que pensamos, sentimos y queremos. Todos sentimos la necesidad de interactuar con otros seres humanos y lo hacemos constantemente en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin la comunicación, no estaríamos en el nivel de desarrollo en el que nos encontramos. Una buena o mala comunicación puede desarrollar efectos positivos o negativos en nuestras relaciones. Por lo que estaréis de acuerdo con nosotros en que la comunicación constituye un pilar fundamental en nuestra vida social y es un poderoso instrumento de cambio.

En resumen, creemos en la necesidad de desarrollar nuestras habilidades comunicativas para tener relaciones exitosas. Invertir en comunicación es invertir en nosotros mismos.

“La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía” Gandhi

3 claves para no aburrir al tribunal de las oposiciones

Si eres de los que tienen clara su vocación pero dependes profesionalmente de una plaza en la administración pública y, consecuentemente, de una evaluación ante un tribunal, el post de esta semana te interesa.

Generalmente cuando uno se presenta a unas oposiciones, lo principal es saberse el temario. De ello dependerá la superación del examen escrito, pero… ¿Qué hay de la defensa ante el tribunal? Toma nota de estas 3 claves para no aburrirles y destacar en tu presentación.

  1. Haz tu propio guion. Es fundamental llevar un orden: cuál será la introducción, las actividades que vas a explicar y, por último, la conclusión. Tener detallado lo que quieres contar sobre el tema en cuestión y cómo lo vas a hacer te permite tener más seguridad en ti mismo. A tener en cuenta la introducción, ya que es en los primeros minutos cuando estamos más nerviosos y así lo transmitimos. Llevarlo muy bien preparado te dará mayor tranquilidad.
  1. Utiliza los ejemplos. Las experiencias personales y los ejemplos enriquecen mucho una presentación. Por ello, cuando argumentes cada caso hazlo con ejemplos concretos. De esta forma conectarás con el tribunal y visualizarán la situación en cuestión.
  1. Pon atención a tu comunicación no verbal y paraverbal. El tono que utilizas, tus manos, tus brazos, tus pies. Para ello, grábate en vídeo y analiza lo que comunicas con tus gestos y tu entonación. Haz un análisis de lo que te gusta y de aquello que quieras cambiar.

Confía en ti y en tus posibilidades. Con un buen entrenamiento y una buena preparación, es mucho más fácil llegar a tu objetivo.

Si quieres más consejos y entrenar y practicar con nosotros para enfrentarte a las oposiciones visita nuestra web: www.escuelacomunicando.com

Por qué los niños deben aprender a hablar en público

Desarrollar las habilidades comunicativas tiene muchos beneficios, algunos de ellos son: aprender a organizar y estructurar un tema, aprender a utilizar la voz y los gestos, saber argumentar, aceptar y respetar la opinión de los demás y, especialmente, ganar mayor seguridad en uno mismo. La buena noticia es que esta habilidad se puede entrenar, y todos sabemos que poseerla aporta ciertas ventajas en la vida.

Aunque bien es cierto que en los colegios no existe una asignatura de oratoria, cada vez más se invita a los alumnos a salir a la pizarra o a exponer un tema en clase. La iniciativa es buena, pero si no enseñamos la forma de hacerlo, podemos acrecentar el miedo escénico. Es lo mismo que cuando enseñamos a nuestros hijos a montar en bicicleta: Normalmente suelen comenzar con ruedas pequeñas atrás para que el niño tenga estabilidad y se sienta más seguro, no se caiga y aprenda a pedalear, ¿verdad? Pues si lanzamos a un niño a la pizarra esperando que argumente y que pierda el miedo escénico sin enseñarle cómo, podemos provocar el aumento del miedo.

Y una última reflexión, ¿te hubiera gustado de pequeños aprender a hablar en público? ¿Piensas que tener esa habilidad habría cambiado algo en vuestra vida? Aprender desde pequeño todo aquello que nos aporta seguridad en nosotros mismos es, sin duda, una inversión a corto, medio y largo plazo.

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3 pautas para ganarte la confianza de tu equipo

El post de esta semana lo dedicamos a todas aquellas personas que gestionan equipos. Y es que todos sabemos que cuando trabajamos en equipo, la confianza es un componente fundamental para lograr el éxito. Cuando te reúnes con tu equipo estás expuesto a su juicio. Por eso, si vas preparado, ganarás mayor seguridad en ti mismo y les transmitirás confianza.

¿Cómo ganar seguridad y confianza?

Cuando te reúnas con tu equipo ten en cuenta estas pautas:

  1. IDEAS CLAVE. Prepara antes de la reunión aquellas ideas que quieras transmitir, incluso después de establecer el orden del día, escribe las ideas fundamentales con las que quieres que se quede el equipo.
  1. MARCA OBJETIVOS. Si no sabes qué esperas de esa reunión, transmitirás esa duda a tu equipo. No es suficiente marcar los objetivos, es necesario tenerlos presentes durante la misma, ya que se pueden generar conversaciones difíciles y desviaciones del tema que provocan una pérdida del objetivo principal.
  1. PREGUNTA Y ESCUCHA las opiniones del equipo. Cuando nos sentimos partícipes de las decisiones, escuchados y valorados, nos motivamos y tenemos más confianza en nosotros mismos, en el equipo y en nuestro líder. Por lo tanto, asegúrate de que todo el mundo participa y escucha sus puntos de vista con auténtico interés.

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4 consejos para escuchar activamente

La diferencia entre oír y escuchar es que oír es simplemente percibir los sonidos a través del oído y escuchar es prestar atención a lo que se oye, implica entender y comprender lo que te dicen. Si, además, lo hacemos de forma activa, pondremos atención también en los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

Escuchar activamente nos permite hacer preguntas o proporcionar respuestas más adecuadas. En algunas profesiones, esto se vuelve esencial. Especialmente si eres comercial o formador.

Una de las ventajas de la escucha activa es que provoca una relación positiva y de confianza con nuestro interlocutor y éste se siente valorado.

4 CONSEJOS PARA DESARROLLAR LA ESCUCHA ACTIVA

  1. No juzgues. Pon atención en sus palabras y sus emociones, no lo extrapoles a las tuyas.
  2. Evita dar consejos. Ya que el contexto del interlocutor no tiene por qué ser el nuestro.
  3. No interrumpas. A menos que sea imprescindible y relevante para entender el mensaje de la otra persona.
  4. Repite sus palabras. Repite lo mismo para demostrar que estás escuchando lo que te está diciendo. Cuidado, hazlo de vez en cuando, o no será creíble.

“Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender” Jiddu Krishnamurti

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Glosofobia: el temor más compartido

El miedo es una respuesta física y mental que nos mantiene alerta cuando percibimos algún tipo de peligro. Es esencial para poder sobrevivir, ya que nos permite reaccionar: corremos si nos persiguen, saltamos si estamos a punto de caer, nos cubrimos el cuerpo si podemos ser heridos, etc. De forma inconsciente, nuestro cuerpo y mente se preparan para lo peor. Ante un riesgo de muerte el miedo nos puede salvar.

Pero… No siempre tenemos miedo ante una circunstancia de vida o muerte. El miedo también puede aparecer ante lo desconocido, cuando no controlamos alguna situación o cuando percibimos una amenaza. Cuando hablamos en público, por ejemplo, sentimos miedo al rechazo, al fracaso, al ridículo y el mayor de los temores: exponernos a un juicio ajeno.

El nombre de este suceso se conoce como glosofobia: miedo a hablar en público. En los años 90, en Alemania, se realizó el test de Trier. Este medía las constantes de un individuo al cual le solicitaban permanecer en una sala con una cámara y tres jueces. Estos últimos le pedirían prepararse un discurso en 10 minutos y exponerlo en cinco. Tras el discurso, el sujeto debía contar hacia atrás desde 1.022 hasta 13. Y repetirlo sucesivamente en caso de equivocarse. Todo ello mientras la cámara grababa el proceso. Los participantes en el test presentaron las mismas constantes que cuando percibimos un peligro tal como cruzar la calle con el semáforo en rojo mientras pasan los coches.

De la misma forma, la presión que ejercemos sobre nosotros mismos antes de exponernos al público, nos genera esta reacción física. Es, por ese motivo, que debemos desarrollar la capacidad de no juzgarnos a nosotros mismos antes de exponernos al juicio de los demás.

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