¿Para qué necesitamos redactar en esta era digital?

En esta época digital en la que tecnología reina sobre todos nosotros hablar sobre la necesidad de una buena redacción puede resultar…  inútil, casi absurdo. Y más aún redactar sobre ello.

Por qué? Porque la tecnología, el bombardeo constante de imágenes, la información de rápido consumo nos invade, nos satura y perdemos de vista lo imprescindible que es para el ser humano leer y… escribir.

¿Para qué escribir si una imagen vale más que mil palabras? Pensemos en el mundo tecnológico, en las redes sociales, especialmente en Instagram. Hasta las cuentas más visuales tienen textos que dan su interpretación de la foto que publican, explican el porqué y el para qué de lo que nos enseñan. Las imágenes podemos interpretarlas como queramos, los textos no. así que tengamos en cuenta que cada vez que colgamos una foto en nuestras redes, si no redactamos un texto que la acompañe estamos perdiendo una oportunidad de  lanzar el mensaje que a nosotros nos interesa enviar.

Y no solo perdemos la oportunidad al publicar, los famosos algoritmos de las distintas plataformas premian con más visibilidad aquellas cuentas que generan más comentarios. Es decir, se considera más importante aquella cuenta de Instagram que recibe más comentarios, no la que tienen mejores fotos. Porque esos programadores que están detrás de las plataformas digitales se han dado cuenta que las redes sin interacciones son redes vacías, y no basta con poner un like o un corazoncito, lo relevante en comentar por medio de textos.

Algo que se mueve en el mundo tecnológico para valorar más una buena comunicación por escrito pero aún mucho camino por recorrer para no mirar por encima del hombro a los perfiles de humanidades.

Y es que todo empieza cuando somos más jóvenes y el sistema educativo que hemos creado nos hace elegir entre ciencias y letras. Parece que si se te da bien redactar no puedes valer para la física y al revés. Debes elegir entre ser un programador rarito  o un pirado de las novelas, no puedes valer para todo.

Precisamente en el mundo tecnológico, los equipos multidisciplinares, de formación más renacentista, son los más valorados a la hora de sacar adelante sus proyectos, según afirman profesionales como Cristina Aranda, directora de Intelygenz y cofundadora de MujeresTech.

Porque no podemos olvidar que Google funciona con palabras y que las webs y las redes nos explican con textos lo que pueden hacer por nosotros. Por eso una redacción eficiente es más que nunca necesaria en esta época digital.

Cristina Castejón

Consejos para hacer una presentación eficaz

Cuando hablamos en público podemos utilizar diferentes recursos de apoyo para nuestra exposición. Uno de los más utilizados es el power point, pero no olvides que tiene que servirte para apoyar tu exposición y no para entorpecerla. ¿Sabías que un power point mal diseñado es una de las causas principales del fracaso de una presentación en público?

Si quieres hacer un power point para tu presentación, deberás tener en cuenta una serie de pautas:

Hablar en público El público ha venido a escucharte, no a leer diapositivas. En ellas deben aparecer las ideas clave.

Imagina que quieres hablar de tu experiencia viajando a Brasil y quieres empezar con una introducción sobre la situación económica del país. No es necesario escribir datos y contenido en el power point. Lo recomendable en este caso es añadir una diapositiva con las palabras clave que desarrollarás en el transcurso de la exposición.

Por ejemplo:

SITUACIÓN ECONÓMICA DE BRASIL

  • Mayor economía de América Latina
  • 200 millones de habitantes
  • Brasil en el contexto internacional
  • Petróleo y carbón

 

Presentación en públicoSi aparecen todas las palabras clave al pasar la diapositiva, cuando estés explicando la primera, puede que el público esté leyendo la tercera… Por eso es importante utilizar las animaciones para que el público lea lo que quieras tú.

 

Presentación eficazUtiliza un color de fondo y un color de letras distante entre sí, que facilite la lectura. Deja espacio suficiente entre las frases, para no sobrecargar. Y utiliza una o varias imágenes, si puedes, ya que una imagen vale más que mil palabras.

 

Si sigues estas pautas, lograrás que el recurso utilizado sea un apoyo y no un obstáculo, enriqueciendo así tu presentación.

Si quieres aprender más técnicas para hablar en público, visita nuestra web: www.escuelacomunicando.com

Si vas a opositar, háblate a ti mismo

En post anteriores hemos hablado de la preparación de tu presentación, te hemos dado pautas para que definas el objetivo de tu discurso y te hemos proporcionado 5 tips para que controles tu postura corporal a la hora de hablar en público.

Ahora, queremos que REFLEXIONES sobre el lenguaje que utilizas contigo mismo. Y es que sabemos que tanto antes como durante la oposición se generan una serie de emociones y estados de ánimo: nervios, miedo, inseguridad, agobio, bloqueos, etc. ¿Cómo puedes gestionar esas emociones? Todo empieza por el lenguaje que utilizas cuando te hablas a ti mismo. Para ello, te sugerimos los siguientes ejercicios:

  1. Anota las emociones y sentimientos que te genera el hecho de prepararte la oposición.

Ejemplo: Tengo miedo de que me salga mal o que no me salgan las palabras en el tribunal.

  1. Anota lo que te gustaría conseguir.

Ejemplo: Dejar de tener miedo y no sentirme inseguro/a.

  1. Modifica el mensaje anterior y formúlalo en positivo.

Ejemplo: Quiero sentirme seguro/a, confiar en mis posibilidades y si algo no sale como esperaba habrá sido un aprendizaje.

Pregúntate qué te dices a ti mismo y empieza a modificar tu lenguaje, eso te ayudará a ganar mayor confianza y a visualizar lo que quieres conseguir.

“Las conversaciones más importantes son las que mantienes contigo mismo”

Descubre más herramientas para expresarte adecuadamente y vence tu miedo a hablar en público: www.escuelacomunicando.com

¿Cómo te comunicas contigo mismo?

Los diálogos internos son las conversaciones que tenemos con nosotros mismos. El lenguaje que utilizamos en nuestras conversaciones internas influye notablemente en nuestra forma de actuar y de afrontar las situaciones, así como en lo que nos sucede a partir de nuestros pensamientos. Las palabras crean nuestra identidad y determinan nuestro futuro.

Cuando nos comunicamos con los demás, estamos transmitiendo lo que pensamos sobre nosotros mismos. Nuestras palabras y nuestra comunicación no verbal y paraverbal actuarán en función de los pensamientos que generemos en nuestra cabeza. Reflexiona sobre lo que te sucede cuando piensas que estás muy nervioso, que no te van a salir las palabras y que te vas a equivocar. Lo más probable es que, de tanto pensarlo, eso suceda.

Para modificar tus “monólogos” internos, ten en cuenta estas pautas:

  • Deja de generalizar: “Siempre me sale mal, todo el mundo habla mejor que yo, siempre me pongo nervioso…” Son generalizaciones.
  • Formula tus pensamientos en positivo: “Si me equivoco en la presentación, aprenderé de mis errores”. Permanece atento a las frases que empiezan por no. “No quiero tener miedo escénico” y cámbialas por frases que expresen lo que quieres: “Quiero sentirme más seguro cuando me comunico con los demás”.

Estas pautas te ayudarán a enfocarte en lo que quieres, a eliminar las distorsiones y a ver las situaciones que te suceden desde otro punto de vista. Además, irás adquiriendo un hábito de forma inconsciente que podrás aplicar en cualquier ámbito de tu vida.

Ten en cuenta que la calidad de tus pensamientos determina la calidad de tu vida.

Hablar en público es para todo el mundo, también para ti. Descúbrelo en www.escuelacomunicando.com

Los efectos de la sonrisa en la comunicación

Ya lo decía Albert Einstein: “Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”. Nuestros gestos, nuestra expresión corporal, nuestra manera de actuar, comunican en mayor medida que nuestras palabras. Una de las herramientas más poderosas de nuestra comunicación no verbal es la sonrisa.

Cuando hablamos en público la sonrisa puede ser nuestra mejor arma, la utilizaremos en el momento del arranque, lo cual nos servirá para conectar con el público. Así conseguiremos transmitir energía positiva e involucrar al auditorio. Comenzar con una sonrisa amable ayuda a “romper el hielo” y traspasar la barrera entre el comunicador y el público, generando una sensación de complicidad. Además, sonriendo provocamos que los oyentes sientan simpatía hacia nosotros y se alegren de estar presentes en ese momento y quieran escucharnos.

Cuando sonreímos, liberamos una sustancia llamada endorfina, la droga natural de la felicidad. Al sonreír enviamos un mensaje a nuestro sistema nervioso central y el cerebro entiende que todo va bien, ¡incluso si forzamos la sonrisa! Esto provoca un efecto “desestresante”: se calman nuestros nervios y se reduce la ansiedad.

Una sonrisa facilita las relaciones personales y profesionales, incrementa la espontaneidad, la creatividad, la expresión, ayuda a vencer la timidez y además ¡tiene efecto contagioso! Algunos estudios han demostrado que es treinta veces más probable reír en grupo que solo. Pero para poder reír con los demás, primero debemos saber reírnos de nosotros mismos.

¿A qué esperas para sonreír? Tenerlo presente en nuestras presentaciones es factor fundamental en la lucha por acordarnos del contenido, mantener la expresión corporal y recordar el objetivo del discurso. Practicar te ayudará a mantener el equilibrio entre todos los elementos que intervienen en la comunicación. Pero más allá de lo puramente teórico y práctico, lo más importante es ¡DISFRUTAR! Si disfrutamos durante el proceso ayudamos a que los demás también lo hagan y terminaremos la presentación con una sensación agradable y positiva.

Más información en www.escuelacomunicando.com