3 claves para no aburrir al tribunal de las oposiciones

Si eres de los que tienen clara su vocación pero dependes profesionalmente de una plaza en la administración pública y, consecuentemente, de una evaluación ante un tribunal, el post de esta semana te interesa.

Generalmente cuando uno se presenta a unas oposiciones, lo principal es saberse el temario. De ello dependerá la superación del examen escrito, pero… ¿Qué hay de la defensa ante el tribunal? Toma nota de estas 3 claves para no aburrirles y destacar en tu presentación.

  1. Haz tu propio guion. Es fundamental llevar un orden: cuál será la introducción, las actividades que vas a explicar y, por último, la conclusión. Tener detallado lo que quieres contar sobre el tema en cuestión y cómo lo vas a hacer te permite tener más seguridad en ti mismo. A tener en cuenta la introducción, ya que es en los primeros minutos cuando estamos más nerviosos y así lo transmitimos. Llevarlo muy bien preparado te dará mayor tranquilidad.
  1. Utiliza los ejemplos. Las experiencias personales y los ejemplos enriquecen mucho una presentación. Por ello, cuando argumentes cada caso hazlo con ejemplos concretos. De esta forma conectarás con el tribunal y visualizarán la situación en cuestión.
  1. Pon atención a tu comunicación no verbal y paraverbal. El tono que utilizas, tus manos, tus brazos, tus pies. Para ello, grábate en vídeo y analiza lo que comunicas con tus gestos y tu entonación. Haz un análisis de lo que te gusta y de aquello que quieras cambiar.

Confía en ti y en tus posibilidades. Con un buen entrenamiento y una buena preparación, es mucho más fácil llegar a tu objetivo.

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Por qué los niños deben aprender a hablar en público

Desarrollar las habilidades comunicativas tiene muchos beneficios, algunos de ellos son: aprender a organizar y estructurar un tema, aprender a utilizar la voz y los gestos, saber argumentar, aceptar y respetar la opinión de los demás y, especialmente, ganar mayor seguridad en uno mismo. La buena noticia es que esta habilidad se puede entrenar, y todos sabemos que poseerla aporta ciertas ventajas en la vida.

Aunque bien es cierto que en los colegios no existe una asignatura de oratoria, cada vez más se invita a los alumnos a salir a la pizarra o a exponer un tema en clase. La iniciativa es buena, pero si no enseñamos la forma de hacerlo, podemos acrecentar el miedo escénico. Es lo mismo que cuando enseñamos a nuestros hijos a montar en bicicleta: Normalmente suelen comenzar con ruedas pequeñas atrás para que el niño tenga estabilidad y se sienta más seguro, no se caiga y aprenda a pedalear, ¿verdad? Pues si lanzamos a un niño a la pizarra esperando que argumente y que pierda el miedo escénico sin enseñarle cómo, podemos provocar el aumento del miedo.

Y una última reflexión, ¿te hubiera gustado de pequeños aprender a hablar en público? ¿Piensas que tener esa habilidad habría cambiado algo en vuestra vida? Aprender desde pequeño todo aquello que nos aporta seguridad en nosotros mismos es, sin duda, una inversión a corto, medio y largo plazo.

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