2 pautas para reducir tus nervios en el Trabajo Final de Grado

Presentas el Proyecto Final de Grado y dispones de unos minutos para realizar la exposición oral y pública de tu trabajo y responder la ronda de preguntas del Tribunal. Ese día deberás demostrar tus conocimientos y habilidades comunicativas. Y los nervios te pueden jugar una mala pasada…

Para ayudarte a gestionar esos nervios, te proponemos dos pautas muy sencillas:

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: LA VOLUNTAD

  1. MAYOR SEGURIDAD. Piensa si alguna vez te has cruzado con una persona negativa… ¿Recuerdas el lenguaje que utiliza? Seguramente si lo analizáramos, la palabra “NO” sería la más utilizada. ¿Qué crees que sucede cuando esa persona tiene el convencimiento de que algo es imposible, difícil o no se puede alcanzar…? Seguramente estés pensando que de tanto pensarlo, eso sea lo que le suceda. Lo más probable es que no consiga aquello que se proponga o tenga más dificultades para lograrlo. Así que, aplícate la misma conclusión y analiza tu propio lenguaje. Piensa lo que te dices a ti mismo antes, durante y después de la exposición.
  1. EL CAMBIO DEPENDE DE TI. Has dado el primer paso y sabes cómo te comunicas contigo mismo. ¿Utilizas el lenguaje adecuado? ¿Te gustaría modificarlo? Por ejemplo, lee esta frase: “soy incapaz de hablar delante de un Tribunal sin tener la voz temblorosa”. Y, ahora, esta otra: “si me preparo bien la presentación me pondré menos nervioso y me saldrán mejor las palabras”. ¿Qué te sugiere cada una? ¿Cuál te gusta más? Tú eliges…

“No se equivoca el hombre que ENSAYA distintos caminos para alcanzar sus METAS. Se equivoca aquel que por temor a equivocarse NO ACTÚA“.

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Si vas a opositar, háblate a ti mismo

En post anteriores hemos hablado de la preparación de tu presentación, te hemos dado pautas para que definas el objetivo de tu discurso y te hemos proporcionado 5 tips para que controles tu postura corporal a la hora de hablar en público.

Ahora, queremos que REFLEXIONES sobre el lenguaje que utilizas contigo mismo. Y es que sabemos que tanto antes como durante la oposición se generan una serie de emociones y estados de ánimo: nervios, miedo, inseguridad, agobio, bloqueos, etc. ¿Cómo puedes gestionar esas emociones? Todo empieza por el lenguaje que utilizas cuando te hablas a ti mismo. Para ello, te sugerimos los siguientes ejercicios:

  1. Anota las emociones y sentimientos que te genera el hecho de prepararte la oposición.

Ejemplo: Tengo miedo de que me salga mal o que no me salgan las palabras en el tribunal.

  1. Anota lo que te gustaría conseguir.

Ejemplo: Dejar de tener miedo y no sentirme inseguro/a.

  1. Modifica el mensaje anterior y formúlalo en positivo.

Ejemplo: Quiero sentirme seguro/a, confiar en mis posibilidades y si algo no sale como esperaba habrá sido un aprendizaje.

Pregúntate qué te dices a ti mismo y empieza a modificar tu lenguaje, eso te ayudará a ganar mayor confianza y a visualizar lo que quieres conseguir.

“Las conversaciones más importantes son las que mantienes contigo mismo”

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CEO: La imagen de la empresa

El papel que adquiere un CEO dentro y fuera de la organización es de vital importancia ya que constituye la imagen y voz de la empresa. En otras palabras, la representa. Por ello, a la hora de hablar en público, es fundamental el uso que hace de la información y cómo la transmite.

Como director general, estás continuamente en contacto con los socios, accionistas, colaboradores, proveedores y trabajadores de la empresa. Además, puede que tengas que atender a los medios de comunicación. Llegado ese momento, debes tener muy claros los pasos a seguir y, principalmente, tener claro cuál es la imagen que quieres proyectar delante de sus interlocutores.

¿Cuáles son las principales pautas a seguir a la hora de preparar ese encuentro?

En primer lugar, definir lo que quieres obtener una vez realizado el discurso. Cuál es la finalidad del comunicado, de la reunión, de la presentación. ¿Qué quieres conseguir? ¿Vender? ¿Informar? ¿Tomar decisiones? ¿Impactar?

En segundo lugar: trazar un plan. Describe el lugar, la hora, los asistentes, el material que vas a necesitar, la duración…

Otro aspecto a considerar son las conclusiones. Debes concluir esa presentación o reunión con algo concreto. Esa conclusión debe ir ligada al objetivo. Por ejemplo: “como CEO convocas una reunión para decidir un nuevo plan estratégico que provoque un aumento del 5% de las ventas para el próximo año”. Si durante la reunión se empieza a hablar de todo un poco y no se centra en nada, pueden pasar dos cosas: o no se ha planteado bien el objetivo de la reunión o se ha perdido de vista. Por ello, es aconsejable cerrar cada discurso o debate con una conclusión centrada en el objetivo.

Por último y no menos importante. identifica al público. Es fundamental que sepas a quiénes va dirigida tu charla para elegir los argumentos más apropiados. La forma de contar lo que quieres decir dependerá del tipo de personas a las que te dirijas.

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Gana seguridad para tu proyecto final de carrera

En publicaciones anteriores hablamos de un paso fundamental a la hora de presentar tu proyecto final de carrera: tener perfectamente interiorizada la presentación de tu proyecto. Esta vez te damos las pautas para preparar esa presentación y que te resulte más sencillo interiorizarla.

Tienes todo el contenido, has aprobado todas las asignaturas, conoces el tema, crees en él y llega el momento de ponerte manos a la obra. Una de las primeras dudas que surgen cuando vas a hablar en público y tienes que preparar una presentación de esta envergadura es ¿cómo lo voy a hacer?

Te proponemos un ejercicio previo que te ayudará: se trata de precisar lo que esperas de tu presentación. Coge papel y boli y traza un esquema para definir el propósito de tu discurso. Anota por qué has elegido ese tema, qué quieres transmitir al tribunal, dónde lo vas a realizar, cuándo, en qué condiciones, para qué y cuánto tiempo va a durar. Este paso previo es básico antes de preparar tu presentación, gracias a ello enfocarás tu exposición en línea con el objetivo que deseas alcanzar.

“Ningún viento es favorable para el que navega sin rumbo”. Si sabes dónde quieres ir, será más fácil encontrar el camino. En definitiva, si sabes qué quieres puedes concretar el cómo y, así, ganar mayor seguridad.

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Cómo preparar tu discurso ante un tribunal de oposición

¿Cómo preparo mi discurso? ¿Qué voy a decir? ¿Cómo lo voy a hacer? Son preguntas que nos surgen a la hora de hablar en público, habitualmente cuando comenzamos a trabajar en nuestro discurso. Es fundamental que te plantees todas las preguntas que se te ocurran para poder redactarlo de la mejor manera. Pero, antes de nada, la primera pregunta que debes responder es: ¿cuál es el objetivo de mi discurso? Es imprescindible fijar nuestra meta antes de la preparación.

Para diseñar tu objetivo piensa qué quieres conseguir, para qué, cómo, cuándo… Ten en cuenta que cuanto más concreto sea tu objetivo, más fácil te resultará alcanzarlo. Por otro lado, infórmate sobre tu público, en este caso los miembros del tribunal. Conocer su carácter, su actitud, sus preferencias, etc. Recuerda ser empático, mantener la escucha activa y adaptar tus argumentos a las preguntas que te realicen. Por último, ten claro el proceso de elaboración de tu discurso: definir el contenido de la oposición, la búsqueda de información, la preparación del discurso y la imagen que quieres proyectar al tribunal al inicio, durante y al final de tu presentación.

Así que, ya sabes, a la hora de hablar en público el paso previo a la preparación de tu presentación es diseñar el objetivo de tu discurso y no perderlo de vista.

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¿Cómo posicionar la cabeza para transmitir seguridad?

Como máximo responsable de la gestión y dirección de una compañía o startup, te interesará saber qué transmites con la posición de tu cabeza a la hora de hablar en público, ya sea cuando tengas que comunicar decisiones, o cuando protagonices reuniones, negociaciones o presentaciones.

Controlar nuestro lenguaje corporal nos permitirá transmitir confianza a los inversores, socios y colaboradores sobre nuestra persona y, consecuentemente, sobre nuestro negocio o sobre la compañía a la que pertenecemos.

Por ejemplo, si ladeas la cabeza, la tienes baja o está en constante movimiento, transmitirás inseguridad y poco control de la situación. Sin embargo, si levantas demasiado el mentón, puedes transmitir prepotencia o desafío. Todo ello, resta credibilidad a tu mensaje. Si lo que quieres realmente es transmitir seguridad, confianza y firmeza y, por lo tanto, más credibilidad para ti y tu proyecto o empresa, recuerda mantener la cabeza recta.

Tener en cuenta estas pautas te ayudará a ganar más seguridad en ti mismo y así conseguirás transmitirla a los demás cuando tengas que hablar en público. Más información en www.escuelacomunicando.com

 “La confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito”. Ralph Waldo Emerson

¿Cuál es tu gesto más habitual?

¿Qué gestos son los que más repites cuando te comunicas con los demás? ¿Y cuando hablas en público? Es posible que no seas consciente o tengas una ligera idea, pero ¿cómo saberlo?

Realizar una presentación, impartir formación, comunicarnos con desconocidos, son situaciones que nos pueden producir miedo escénico a hablar en público. Habitualmente, en un estado de nervios o presión, pasamos por alto el control de los gestos.

Te proponemos un ejercicio práctico para descubrirlo:

Pregúntale a alguien de tu entorno: las personas con las que interactúas de forma habitual suelen conocer tus gestos más comunes.

Grábate en vídeo: si vas a realizar la presentación de un proyecto, por estudios o por trabajo, lo mejor es que te grabes para analizar tu postura y gestos.

¿Y luego qué? Una vez tomas conciencia de tus gestos te proponemos lo siguiente:

Evita el autocontacto: nuestra tendencia ante las situaciones que nos crean inseguridad es el autocontacto, ya sea con las manos, brazos, cuerpo… Por ejemplo, agarrarnos el brazo con la mano. Nos da sensación de autoprotección, pero a la vez transmitimos inseguridad.

Controla tus gestos: si ya has detectado un gesto repetitivo, ¡contrólalo! Mover excesivamente los brazos, estar estático de forma continua, hacer círculos con las manos, señalar, puede transmitir algo incoherente con nuestras palabras o incluso nos puede hacer perder credibilidad.

Observa los gestos de los demás: si pones atención en los gestos de los demás, poco a poco irás controlando los tuyos.

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¿Protagonista o víctima? ¿Qué dice tu mirada?

En una reunión, una negociación, ante un auditorio, impartiendo formación… ¡Tu mirada habla! Es en el momento en que como orador te sitúas como víctima o como protagonista en la comunicación interpersonal, la comunicación con el equipo y la comunicación pública. Por eso, aprender a crear el ambiente adecuado para establecer comunicación es fundamental para presentar argumentos con eficacia y credibilidad.

MIRADA DE VÍCTIMA

Si percibes la situación como una amenaza, puede que tu mirada adopte alguna de estas formas:

  • Huidiza como la de un niño miedoso. Mirando al frente o al público en general.
  • Cambiando rápidamente de una persona a otra. Transmite inseguridad.
  • Entrecejo fruncido, protegiendo el miedo detrás de la tensión de la cara.

MIRADA DE PROTAGONISTA

  • Reparte la mirada por orden y no te dejes a nadie, en caso de que sea una reunión o negociación. Asegúrate de dar importancia a todos los asistentes.
  • Cuando hables en público ante un gran auditorio y no puedas mirar a todos, reparte la mirada por zonas:
    • La parte central
    • Los laterales
    • Las primeras filas
    • Las últimas filas
    • No fijes la mirada en una persona concreta o en grupo de personas. En un auditorio pequeño, asegúrate de mirar a todos los asistentes.

Y recuerda: Todo el mundo necesita conectar con la mirada del que habla para sentirse involucrado. Descubre más técnicas en www.escuelacomunicando.com

5 tips para controlar la postura corporal delante de un tribunal

Cuando defendemos un tema delante de un tribunal o presentamos un proyecto, no somos conscientes de la importancia de nuestra postura corporal. Como te hemos comentado en ocasiones anteriores, el lenguaje no verbal tiene mayor relevancia que el lenguaje verbal en nuestra comunicación. Los nervios nos pueden traicionar y es cuando nos surgen los miedos, muy visibles en nuestra manera de vocalizar y en nuestra postura corporal. Por ello, ¡queremos ayudarte! Te ofrecemos 5 tips para vencer el miedo a hablar en público y presentar delante de un tribunal controlando la postura corporal.

#1. Piernas separadas a lo ancho de las caderas.

Esto te ayudará a mantener el equilibrio y no perder estabilidad por los nervios.

#2. Peso repartido entre las dos piernas.

Al repartir el peso, evitas el movimiento incoherente hacia los lados.

#3. Espalda erguida, plexo solar abierto.

El plexo solar es una densa red nerviosa situada detrás del estómago, esta zona recibe las sensaciones relacionadas con nuestras emociones. Por lo que si mantienes la espalda erguida y la zona abierta, ayudas a tu cuerpo a no sentir bloqueos y a reducir el miedo.

#4. Los brazos caen a lo largo del cuerpo, sin tensión en hombros o manos.

Ejercicios de relajación y estiramientos previos ayudan a relajar los hombros y manos. Si tensas tu cuerpo, tu cerebro recibe señales de malestar y nervios.

#5. Cabeza recta, mentón ligeramente inclinado.

Además de sentirte relajado, te aportará seguridad y así lo transmitirás al público.

La práctica es lo que te ayudará a adoptar estas posturas corporales de forma inconsciente. Empieza a practicar y tanto los demás, como tú mismo, empezaréis a notar la diferencia, consiguiendo hablar en público de manera eficaz. Amplía más información en nuestra web.

Vencer el miedo a hablar en público cambiando tus pensamientos

¿Eres CEO? Necesitas comunicar bien. Has trabajado duro para llevar adelante tu proyecto, te has preparado, has tomado riesgos… Como se suele decir, “has echado toda la carne en el asador”. Ahora llega el momento de dar a conocer tu proyecto, vender tus productos o servicios, tu empresa,  en diferentes  ámbitos y escenarios. En muchas ocasiones esto significa tener que hablar en público y para algunas personas esto supone un auténtico calvario, aparece lo que llamamos el miedo escénico, que algunas veces se refleja mediante nervios, temblores, movimientos diversos del cuerpo, sudoración, volumen bajo… Un amplio repertorio de síntomas y otras veces ni siquiera eso, porque se evitan las situaciones que supongan enfrentarse al público. Escapando de la situación, efectivamente, te librarás de pasar ese mal rato, pero también perderás una gran oportunidad de dar a conocer al mundo lo que hacemos. ¿Para qué te sirve trabajar tan duro si después no te das a conocer?

Hablar en público es algo que puede hacer cualquiera. Para vencer tus miedos, solo tienes que cambiar la manera en la que afrontas la situación y sustituir tus pensamientos negativos, que te limitan, por otros positivos, que te potencien.

Veamos algunos ejemplos de pensamientos erróneos:

1. Me siento un impostor. Esto de hablar en público no está hecho para mí, hay quien tiene ese don, pero no es mi caso, yo no he nacido para esto. ¡Error! Hablar en público no es un don con el que se nace, es una habilidad que se entrena.

2. Tener expectativas de fracaso: “Me va a salir mal, me voy a quedar en blanco, me voy a equivocar, no les va a gustar…” ¿En qué te basas para creer eso? ¿De qué te sirve pensar así? Si vas a utilizar tu imaginación para “adivinar” lo que va a suceder, imagina en positivo y ¡verás cómo cambia tu estado de ánimo!

3. El público es “el enemigo” y me va a juzgar. El público no está ahí para juzgarte, está ahí para escuchar lo que les has dicho que les ibas a contar. Céntrate en darles lo que buscan, ¡piensa más en ellos y menos en ti!

4. Si algo falla, he fracasado. Si algo no sale como esperabas, tómatelo como una oportunidad para aprender y hazte la siguiente pregunta: ¿Qué quiero hacer de forma diferente la próxima vez para que el resultado sea satisfactorio? Ponte objetivos específicos y medibles y ¡ve a por ellos!

Y sobre todo, entrena, entrena y entrena… Como dice la famosa frase de la película “El exótico Hotel Marigold”: “Al final, todo saldrá bien, y si no sale bien es que no es el final”.

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