Por qué los niños deben aprender a hablar en público

Desarrollar las habilidades comunicativas tiene muchos beneficios, algunos de ellos son: aprender a organizar y estructurar un tema, aprender a utilizar la voz y los gestos, saber argumentar, aceptar y respetar la opinión de los demás y, especialmente, ganar mayor seguridad en uno mismo. La buena noticia es que esta habilidad se puede entrenar, y todos sabemos que poseerla aporta ciertas ventajas en la vida.

Aunque bien es cierto que en los colegios no existe una asignatura de oratoria, cada vez más se invita a los alumnos a salir a la pizarra o a exponer un tema en clase. La iniciativa es buena, pero si no enseñamos la forma de hacerlo, podemos acrecentar el miedo escénico. Es lo mismo que cuando enseñamos a nuestros hijos a montar en bicicleta: Normalmente suelen comenzar con ruedas pequeñas atrás para que el niño tenga estabilidad y se sienta más seguro, no se caiga y aprenda a pedalear, ¿verdad? Pues si lanzamos a un niño a la pizarra esperando que argumente y que pierda el miedo escénico sin enseñarle cómo, podemos provocar el aumento del miedo.

Y una última reflexión, ¿te hubiera gustado de pequeños aprender a hablar en público? ¿Piensas que tener esa habilidad habría cambiado algo en vuestra vida? Aprender desde pequeño todo aquello que nos aporta seguridad en nosotros mismos es, sin duda, una inversión a corto, medio y largo plazo.

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Consejos para desarrollar tu comunicación

Trabajar de cara al público requiere de muchas habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación, la capacidad de negociación… Ser habilidoso en todas ellas es algo que se puede conseguir teniendo ciertas habilidades y herramientas, y entrenándolas de forma continua.

En esta ocasión, te proporcionamos unos consejos que te ayudarán a desarrollarte personalmente y a mejorar tu comunicación con los demás.

El trabajo de comercial, habitualmente, consiste en vender, en conseguir nuevos clientes, en reunirte con ellos, negociar, dar explicaciones, trabajar bajo presión y con un factor económico variable que depende directamente de tus resultados. Por eso, es fundamental saber gestionar todas las emociones que se derivan de estas situaciones.

Lo primero que debes hacer es escucharte a ti mismo. Cuando se dan las circunstancias mencionadas anteriormente, ¿qué piensas? Imagínate que hoy no has logrado tus objetivos con lo que eso conlleva: ¿qué se te pasa por la cabeza? “No he sabido convencer a ese cliente”. “Así no lo conseguiré nunca”. “Voy a tener que dar explicaciones…” Probablemente, lo que viene a tu mente no es algo positivo.

¿Te ayudaría pensar otra cosa? Seguro que si esta misma situación le sucede a un amigo, le animarías con frases motivadoras. Entonces, ¿por qué no lo haces contigo mismo?

En segundo lugar, créetelo. De nada sirve modificar el lenguaje que utilizas contigo mismo si luego no te lo vas a creer. Si lo que quieres es cambiar un comportamiento, una actitud o una situación, tienes que estar convencido de que es posible.

Por último, visualízalo. Piensa con todo detalle cómo será esa reunión con tu cliente y qué esperas conseguir de ella. Imagínate dando una conferencia para tus compañeros, logrando tus objetivos, consiguiendo clientes, etc. Si haces este ejercicio de visualización, activarás las mismas emociones y sensaciones que si lo estuvieses viviendo.

“Tú naciste siendo un ganador, pero para ganar debes planear ganar, estar preparado para ganar y esperar ganar”. Zig Ziglar

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Si vas a opositar, háblate a ti mismo

En post anteriores hemos hablado de la preparación de tu presentación, te hemos dado pautas para que definas el objetivo de tu discurso y te hemos proporcionado 5 tips para que controles tu postura corporal a la hora de hablar en público.

Ahora, queremos que REFLEXIONES sobre el lenguaje que utilizas contigo mismo. Y es que sabemos que tanto antes como durante la oposición se generan una serie de emociones y estados de ánimo: nervios, miedo, inseguridad, agobio, bloqueos, etc. ¿Cómo puedes gestionar esas emociones? Todo empieza por el lenguaje que utilizas cuando te hablas a ti mismo. Para ello, te sugerimos los siguientes ejercicios:

  1. Anota las emociones y sentimientos que te genera el hecho de prepararte la oposición.

Ejemplo: Tengo miedo de que me salga mal o que no me salgan las palabras en el tribunal.

  1. Anota lo que te gustaría conseguir.

Ejemplo: Dejar de tener miedo y no sentirme inseguro/a.

  1. Modifica el mensaje anterior y formúlalo en positivo.

Ejemplo: Quiero sentirme seguro/a, confiar en mis posibilidades y si algo no sale como esperaba habrá sido un aprendizaje.

Pregúntate qué te dices a ti mismo y empieza a modificar tu lenguaje, eso te ayudará a ganar mayor confianza y a visualizar lo que quieres conseguir.

“Las conversaciones más importantes son las que mantienes contigo mismo”

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¿Cómo te comunicas contigo mismo?

Los diálogos internos son las conversaciones que tenemos con nosotros mismos. El lenguaje que utilizamos en nuestras conversaciones internas influye notablemente en nuestra forma de actuar y de afrontar las situaciones, así como en lo que nos sucede a partir de nuestros pensamientos. Las palabras crean nuestra identidad y determinan nuestro futuro.

Cuando nos comunicamos con los demás, estamos transmitiendo lo que pensamos sobre nosotros mismos. Nuestras palabras y nuestra comunicación no verbal y paraverbal actuarán en función de los pensamientos que generemos en nuestra cabeza. Reflexiona sobre lo que te sucede cuando piensas que estás muy nervioso, que no te van a salir las palabras y que te vas a equivocar. Lo más probable es que, de tanto pensarlo, eso suceda.

Para modificar tus “monólogos” internos, ten en cuenta estas pautas:

  • Deja de generalizar: “Siempre me sale mal, todo el mundo habla mejor que yo, siempre me pongo nervioso…” Son generalizaciones.
  • Formula tus pensamientos en positivo: “Si me equivoco en la presentación, aprenderé de mis errores”. Permanece atento a las frases que empiezan por no. “No quiero tener miedo escénico” y cámbialas por frases que expresen lo que quieres: “Quiero sentirme más seguro cuando me comunico con los demás”.

Estas pautas te ayudarán a enfocarte en lo que quieres, a eliminar las distorsiones y a ver las situaciones que te suceden desde otro punto de vista. Además, irás adquiriendo un hábito de forma inconsciente que podrás aplicar en cualquier ámbito de tu vida.

Ten en cuenta que la calidad de tus pensamientos determina la calidad de tu vida.

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CEO: La imagen de la empresa

El papel que adquiere un CEO dentro y fuera de la organización es de vital importancia ya que constituye la imagen y voz de la empresa. En otras palabras, la representa. Por ello, a la hora de hablar en público, es fundamental el uso que hace de la información y cómo la transmite.

Como director general, estás continuamente en contacto con los socios, accionistas, colaboradores, proveedores y trabajadores de la empresa. Además, puede que tengas que atender a los medios de comunicación. Llegado ese momento, debes tener muy claros los pasos a seguir y, principalmente, tener claro cuál es la imagen que quieres proyectar delante de sus interlocutores.

¿Cuáles son las principales pautas a seguir a la hora de preparar ese encuentro?

En primer lugar, definir lo que quieres obtener una vez realizado el discurso. Cuál es la finalidad del comunicado, de la reunión, de la presentación. ¿Qué quieres conseguir? ¿Vender? ¿Informar? ¿Tomar decisiones? ¿Impactar?

En segundo lugar: trazar un plan. Describe el lugar, la hora, los asistentes, el material que vas a necesitar, la duración…

Otro aspecto a considerar son las conclusiones. Debes concluir esa presentación o reunión con algo concreto. Esa conclusión debe ir ligada al objetivo. Por ejemplo: “como CEO convocas una reunión para decidir un nuevo plan estratégico que provoque un aumento del 5% de las ventas para el próximo año”. Si durante la reunión se empieza a hablar de todo un poco y no se centra en nada, pueden pasar dos cosas: o no se ha planteado bien el objetivo de la reunión o se ha perdido de vista. Por ello, es aconsejable cerrar cada discurso o debate con una conclusión centrada en el objetivo.

Por último y no menos importante. identifica al público. Es fundamental que sepas a quiénes va dirigida tu charla para elegir los argumentos más apropiados. La forma de contar lo que quieres decir dependerá del tipo de personas a las que te dirijas.

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Conversaciones eficaces con tu equipo

Es momento de cambios en tu empresa. Como director o como jefe, te toca reunir a tu equipo para comunicar las decisiones tomadas. Sabes que es de vital importancia que los equipos sean conocedores de las mismas. Por esa razón, la comunicación se vuelve uno de los factores más relevantes, pues depende de cómo comuniques esas decisiones, transmitirás al equipo mayor o menor credibilidad y provocarás en ellos mayor o menor motivación.

Para no cometer un error y que tu discurso se vuelva susceptible de interpretaciones, es primordial preparártelo bien. Así que, toma nota de estos consejos:

En primer lugar, define la intención de tu conversación con el equipo. Puedes contestar a estas preguntas: ¿cuál es el mensaje o decisión que quieres trasladar a tu equipo? ¿A quiénes afecta? ¿Cómo les afecta? ¿Qué esperas de ellos? ¿Qué papel desempeñas en tu discurso?

Segundo, ten en cuenta que, como dice el refrán, “nunca llueve a gusto de todos”. Puedes obtener todo tipo de respuestas y reacciones. Para que no te coja por sorpresa, ten en cuenta a tu público y piensa cómo pueden responder ante la decisión que les acabas de comunicar.

Por último, utiliza todos tus recursos: el vocabulario que mejor se adecue a la situación, tus gestos, usa la empatía, adapta tus argumentos, etc.

Y, sobre todo, prepara bien tu mensaje para ganar mayor seguridad durante el discurso. Ya que no importa cuántos recursos tengas, si no sabes cómo utilizarlos, nunca serán suficientes.

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Gana seguridad para tu proyecto final de carrera

En publicaciones anteriores hablamos de un paso fundamental a la hora de presentar tu proyecto final de carrera: tener perfectamente interiorizada la presentación de tu proyecto. Esta vez te damos las pautas para preparar esa presentación y que te resulte más sencillo interiorizarla.

Tienes todo el contenido, has aprobado todas las asignaturas, conoces el tema, crees en él y llega el momento de ponerte manos a la obra. Una de las primeras dudas que surgen cuando vas a hablar en público y tienes que preparar una presentación de esta envergadura es ¿cómo lo voy a hacer?

Te proponemos un ejercicio previo que te ayudará: se trata de precisar lo que esperas de tu presentación. Coge papel y boli y traza un esquema para definir el propósito de tu discurso. Anota por qué has elegido ese tema, qué quieres transmitir al tribunal, dónde lo vas a realizar, cuándo, en qué condiciones, para qué y cuánto tiempo va a durar. Este paso previo es básico antes de preparar tu presentación, gracias a ello enfocarás tu exposición en línea con el objetivo que deseas alcanzar.

“Ningún viento es favorable para el que navega sin rumbo”. Si sabes dónde quieres ir, será más fácil encontrar el camino. En definitiva, si sabes qué quieres puedes concretar el cómo y, así, ganar mayor seguridad.

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Cómo preparar tu discurso ante un tribunal de oposición

¿Cómo preparo mi discurso? ¿Qué voy a decir? ¿Cómo lo voy a hacer? Son preguntas que nos surgen a la hora de hablar en público, habitualmente cuando comenzamos a trabajar en nuestro discurso. Es fundamental que te plantees todas las preguntas que se te ocurran para poder redactarlo de la mejor manera. Pero, antes de nada, la primera pregunta que debes responder es: ¿cuál es el objetivo de mi discurso? Es imprescindible fijar nuestra meta antes de la preparación.

Para diseñar tu objetivo piensa qué quieres conseguir, para qué, cómo, cuándo… Ten en cuenta que cuanto más concreto sea tu objetivo, más fácil te resultará alcanzarlo. Por otro lado, infórmate sobre tu público, en este caso los miembros del tribunal. Conocer su carácter, su actitud, sus preferencias, etc. Recuerda ser empático, mantener la escucha activa y adaptar tus argumentos a las preguntas que te realicen. Por último, ten claro el proceso de elaboración de tu discurso: definir el contenido de la oposición, la búsqueda de información, la preparación del discurso y la imagen que quieres proyectar al tribunal al inicio, durante y al final de tu presentación.

Así que, ya sabes, a la hora de hablar en público el paso previo a la preparación de tu presentación es diseñar el objetivo de tu discurso y no perderlo de vista.

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¿Qué quieres conseguir cuando comunicas?

Hablar en público. Todos lo hacemos. En nuestro trabajo, en una reunión, frente a un auditorio. Pero también en nuestra vida diaria: con nuestra pareja, hijos, compañeros de trabajo o amigos. Por eso, cuando hablamos en público, sea en el escenario que sea, es fundamental ser conscientes de cuál es nuestro objetivo. Es decir, saber qué queremos conseguir con nuestra comunicación y qué queremos transmitir a la persona o personas con las que nos estamos comunicando.

Por ejemplo: Quieres mantener una conversación con tu hijo ya que no rinde en los estudios y le ves distraído. Lo primero que debes preguntarte es: ¿qué quieres conseguir si hablas con él? ¿Saber qué le pasa? ¿Demostrarle confianza? ¿Que estudie más? Si tienes claro tu objetivo, prepararás tu discurso adaptando los argumentos, buscarás las palabras adecuadas y evaluarás los posibles efectos y reacciones. En definitiva, a la hora de preparar esa conversación lo harás teniendo en cuenta la meta que te hayas fijado.

Cuanto más preciso sea tu objetivo, más fácil te resultará lograrlo. De lo contrario, si no sabes cuál es la finalidad de tu discurso, cualquier resultado será válido:

  • ¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?
  • Esto depende en gran parte del sitio al que quieras llegar.
  • No me importa mucho el sitio…
  • Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes…

Alicia en el país de las maravillas

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¡Nace el Club del Comunicador!

Se trata de un grupo de personas con un interés en común: desarrollar habilidades comunicativas. ¿Cómo? ENTRENANDO cada semana mediante una serie de dinámicas y actividades que proponemos en la Escuela. No solo eso, sino que además lo haremos ¡divirtiéndonos!

Como miembro del club participarás de forma activa en nuestras actividades como, por ejemplo, en la realización de vídeos o en dinámicas para el desarrollo de la comunicación grupal. ¡Y tendrás la oportunidad de presentar diferentes actos y eventos de la Escuela Comunicando! Además, cada semana tendrán lugar clases prácticas con coaches, actores y periodistas en las que trabajarás la improvisación, la comunicación interpersonal, podrás participar en debates, talleres, juegos teatrales y diferentes role playing.

Pero, ¡aún hay más! Queremos que, como miembro del club, puedas colaborar, compartir y dar feedback participando en las actividades “I CAN DO” en las que los miembros sois los protagonistas. Entre todos, organizaremos distintas actividades como asistir a conferencias, charlas, presentaciones de libros, teatro y realización de vídeos para nuestro canal de YouTube.

Si quieres desarrollar tus habilidades comunicativas puedes apuntarte a nuestro entrenamiento semanal cuando quieras: un día a la semana, en clases de 2 horas y en horario de mañana y tarde. Solo necesitas ganas de aprender y disfrutar.

Por último, como miembro del club podrás disponer de un espacio donde ensayar tus presentaciones y beneficiarte de un 5% de descuento en los cursos y talleres de la Escuela.

¿A qué esperas? ¡ENTRENA AL COMUNICADOR QUE LLEVAS DENTRO!

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