¿TE ATREVES A DECIR LO QUE PIENSAS?

A la mayoría de las personas nos gusta caer bien, nos importa cómo nos ven los demás, en mayor o menor medida. Los problemas vienen cuando eso se convierte en un asunto prioritario y nos importa más quedar bien que decir lo que pensamos. Hablamos de situaciones en las que no nos atrevemos a discrepar, a decir que no, a manifestar nuestra opinión…en definitiva, a poner ciertos límites a los demás en situaciones en las que nos pueden invadir.

Y con invadir queremos decir que el otro acabe imponiéndonos su punto de vista y decida por nosotros lo que hay que hacer, lo que está bien o lo que está mal, lo que hay que decir… Pero ¡cuidado! No te victimices. Nadie te obliga a hacer nada, por muy agresiva que sea su postura: eres tú quien toma sus propias decisiones. Y si tu decisión es decir amen, mostrarte de acuerdo, decir “sí” para quedar bien en ese momento, las consecuencias que lleguen después son para ti, son tuyas.

Veamos algunas de esas consecuencias a las que podrías tener que enfrentarte:

  • Reclamaciones por promesas incumplidas. Por no decir no y querer quedar bien en ese momento, resulta que vas a quedar fatal. Poner excusas constantemente no funciona: la gente se da cuenta y es posible que te reclamen o, lo que es peor, que no te digan nada pero no te tomen en serio cuando hables.
  • Desequilibrio en las relaciones. Si intentas agradar a todo el mundo todo el rato, otorgarás a los demás ciertos derechos sobre ti. Recuerda que eres tú quien decide qué hacer en cada momento.
  • Resentimiento: Poco a poco irás generándolo hacia los demás, porque consideras que haces demasiadas cosas por ellos. Puede que les juzgues y pienses “No debería decirme esto, no debería pedirme aquello”.
  • Expectativas de merecimiento: Si no sabes decir no, probablemente reaccionarás mal cuando te den un no por respuesta. Habrás generado una serie de expectativas sobre lo que los demás deberían hacer por ti que, de no cumplirse,  te provocarán más frustración y resentimiento.

Te proponemos una reflexión: ¿Realmente te merece la pena intentar quedar bien con todo el mundo? ¿Qué beneficios obtienes de hacer eso?

Aquí te dejamos una lista de beneficios que obtendrás cuando decidas poner límites y decir claramente lo que piensas.

  1. Cuando empieces a hacerlo, tu nivel de satisfacción aumentará y, en consecuencia, tu autoestima.

  1. Tu nivel de paz aumentará, no estarás preocupándote por qué decir ni culpabilizándote por haber contribuido a tu pérdida de dignidad.

  1. Serás cada vez más extrovertido, ya no habrá miedo a expresarte.

  1. Aunque tú pienses lo contrario, ganarás en popularidad. Los “bienqueda” a menudo son vistos como gente sin personalidad, personas en las que no se puede confiar, porque todo lo que dicen es para quedar bien.

¡Te animemos a que pruebes y nos lo cuentes!

CÓMO CONVERTIRTE EN UN BUEN ORADOR

Es muy habitual admirar a otras personas cuando hablan en público. Tal vez te fijes en ellos, te fascine cómo se mueven en el escenario, te hagan sentir diferentes emociones o te cautive su voz y puede que pienses que tú nunca podrás hacer lo que hacen ellos. Consideras que no eres un buen orador, que no has nacido para esto, que lo de hablar en público es para otros.

Sin embargo, hablar en público es una habilidad que se entrena, así que llegar a ser un buen orador no es tan difícil como crees: puedes entrenar y puedes empezar a hacerlo ahora mismo. Eso sí, sin compararte con nadie: solo compárate contigo mismo. Es la manera ideal de medir tu progreso.

Hoy te dejamos unas pautas para que puedas planificar tu entrenamiento como orador:

  1. Ten a mano una lista de las cualidades que tiene que tener un buen comunicador para hablar en público. Aquí te indicamos las principales:
  • Control de la postura corporal: espalda erguida, hombros hacia atrás, pies firmemente apoyados en el suelo.
  • Manejar gestos que acompañan el discurso: brazos separados del cuerpo y palmas de las manos abiertas.
  • Expresión facial: sonrisa y mirada a todo el público.
  • Preparación del mensaje: tener claros los objetivos y darle una buena estructura.
  • Tener un léxico amplio y aptitudes para argumentar.
  • Una buena dicción.
  • Entonación variada.
  • Voz firme y bien proyectada.

También puedes elaborar tu propia lista con las características que más te gusten de tus ponentes favoritos.

  1. Ponte una calificación para cada una de las cualidades, del 0 al 10, por ejemplo.

  1. Decide por dónde quieres empezar y qué vas a hacer para subir el nivel de cada cualidad.

  1. Habla en público siempre que tengas ocasión y practica los puntos que te has propuesto.

Decir “me ha salido bien” o “me ha salido mal” es demasiado abstracto y no conduce al cambio. Márcate objetivos, entrena con constancia y regularidad, chequea tus niveles de vez en cuando y ¡verás como cada vez eres mejor orador!

 

Herramientas de comunicación de la Programación Neurolingüística

En los años 70 del siglo XX, Richard Bandler y John Grinder crearon un modelo de comunicación que permitía aplicar herramientas muy poderosas y efectivas.

Estos autores estudiaron a tres profesionales extraordinariamente efectivos en su actividad terapéutica: Fritz Perls, creador de la escuela psicológica conocida con Gestalt, Virginia Satir, famosa por su capacidad para trabajar con familias y Milton Erickson, mundialmente famoso por su dominio de la Hipnosis.

La PNL trata de identificar los estados y comportamientos utilizados por las personas de éxito, para poder modelarlas y si es posible enseñar a otros para facilitar un cambio generativo.

¿Y por qué Programación Neurolingüística?

Programación por la habilidad para descubrir y utilizar los programas que empleamos en nuestra comunicación con nosotros mismos y con los demás.

Neuro: Recibimos información a través de nuestros cinco sentidos: visual, auditivo, kinestésico, olfativo y gustativo y nuestro sistema nervioso la procesa.

Lingüística: A través del lenguaje y de otros sistemas de comunicación no verbal, nuestras representaciones neuronales son codificadas, ordenadas y provistas de significado. Incluye: imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sabores y palabras.

La PNL es una herramienta extraordinaria aplicable a todos los campos en los que importa comunicar mejor y con mayor eficacia: negociación, ventas, dirección de equipos, entrevistas de evaluación del desempeño, entrevistas de trabajo, oratoria, reuniones…

Aprendiendo técnicas de Programación Neurolingüística mejorarás tu comunicación en todos los ámbitos.

La importancia de la Imagen Personal en la comunicación

Nuestra imagen personal es “La Comunicadora”

Es la que habla de nosotros antes de que hablemos, nuestra tarjeta de visita y por ello, la llave de muchas puertas. ¿Quieres abrirlas?

Lo primero que debemos saber es que imagen proyectamos a los demás de nosotros mismos a  través de la indumentaria, peinado, maquillaje, saber estar, y expresión o lenguaje no verbal. Todo ello  hace que los demás se formen una opinión de nosotros, si nos ven distantes, cercanos, joviales, dinámicos, seguros, serios, divertidos……

Por eso muy importante conocernos, para potenciar mejorar o cambiar aquella parcela de nuestra imagen y conseguir que el mensaje que queremos enviar de nuestra personalidad sea fiable, correcto, comprensible y perdurable, aportando a nuestra imagen confianza.

                  

 

En asesoría de imagen tenemos las herramientas necesarias para que aprendas a través de códigos a proyectar tu personalidad.  Saber elegir en cada lugar y ocasión, los colores, las formas, las líneas, los volúmenes, en nuestra indumentaria. Tu habilidad para desenvolverte socialmente con naturalidad y el lenguaje no verbal (expresión) deben ser tus aliados.

Todos conocemos personas cuyo aspecto exterior es impecable, pero no se expresan correctamente. Algunas que al contrario son grandes oradores, pero su aspecto es desaliñado o  poco adecuado. E incluso personas con una alta formación académica que tienen dificultades para desenvolverse cómodamente y con naturalidad en situaciones determinadas.

 

TIP DE HOY:   QUE LA COMUNICADORA HABLE SIEMPRE BIEN DE TU IMAGEN

¡Hasta el próximo post!

Teresa Ponce

www.tereresaponce.es

 

5 tips para comunicar eficazmente en una entrevista de trabajo

¡Por fin! Si ya eres graduado o has terminado el máster… ¡Enhorabuena! Algunos disfrutaréis del verano, para otros es momento de buscar trabajo. Para ello, ¡toca prepararse!

Imaginemos que ya has dado los primeros pasos: elaborar el Currículum Vitae y entregarlo o enviarlo a todas las empresas, portales de empleo o lugares en los que se oferta trabajo. Se han puesto en contacto contigo y te han dado la oportunidad de realizar una entrevista para conocer mejor tu perfil.

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¿Qué aspectos debes tener en cuenta el día de la entrevista? Te damos 5 tips para que tú controles la situación y no te pasen factura los nervios.

  1. Controlar tu comunicación no verbal. Acostumbramos a preparar lo que vamos a decir con palabras, pero no lo hacemos con lo que queremos transmitir con nuestra comunicación no verbal y paraverbal. ¡Se trata de decidir! Decide tu actitud, los gestos que te pueden ayudar a transmitir seguridad y el tono de voz adecuado para expresar lo que opinas de ti mismo y de la empresa en cuestión.
  1. Expresarte con claridad. En otras palabras, tener claro el mensaje que quieres comunicar. Prepárate las posibles preguntas, piensa que el entrevistador o entrevistadora lo que quiere es conocerte en profundidad. Por consiguiente y, ante todo, debes conocerte a ti mismo.
  1. No juzgar. Como acto reflejo, tu cerebro buscará argumentos a lo que te comunique la persona que te entreviste. Asimismo, lo hará con lo que te transmite con su expresión facial y corporal. Si percibes algo negativo, omítelo, no siempre lo que parece es la realidad. No juzgar te servirá para mantenerte en un estado de calma y te ayudará a ser tú mismo.
  1. Escuchar activamente. Si estás centrado en tu “yo interior” te perderás gran parte de la comunicación de tu interlocutor, e incluso puede que no escuches las preguntas y como consecuencia, respondas de forma errónea.
  1. Utilizar un lenguaje asertivo. No expreses agresividad, ni pasividad aunque el entrevistador te lleve a ello. Utiliza un lenguaje en el que expreses tu opinión de forma objetiva, honesta, clara y directa y lo más importante de forma respetuosa.

Aprovecha cada oportunidad, si pones en práctica estos consejos ganarás mayor seguridad en ti mismo, y si a la primera no sale bien ¡tranquilo! Estás aprendiendo.

“Al final todo saldrá bien, y si no sale bien, es que no es el final”. Película: «El exótico hotel Marigold».

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El líder y el dominio del miedo escénico

Hablar en público puede ser un reto para muchos ejecutivos. Tendemos a pensar que como directivo o líder de equipos es necesario tener de forma innata la habilidad de comunicar en público. Pero los nervios, la timidez y, en ocasiones, la ansiedad, son factores que pueden limitarnos por muy acostumbrados que estemos a comunicarnos en público.

La presión que ejercemos sobre nosotros mismos y el nivel de exigencia que nos imponemos, como líderes ejemplares y grandes comunicadores que debemos ser, activan pensamientos que influyen directamente en nuestro organismo, provocando nervios, estrés, bloqueos, etc.

Si pensamos en un jugador de cualquier deporte profesional, en un partido en el que se juega el puesto al mejor jugador del mundo, ¿cuáles crees que serán sus pensamientos en ese momento? Imagina que se dice a sí mismo: “¡Qué presión! Me juego el título más importante de mi vida”, “no puedo perder después de todo el esfuerzo que he puesto en este partido”, “voy ganando, pero el rival es muy bueno y hay una mínima diferencia de puntos”… Sin embargo, el jugador del equipo contrario piensa: “Lo he hecho en otras ocasiones, he ganado muchos partidos”, “quiero ganar, aunque si pierdo me sentiré orgulloso de haber llegado hasta aquí”, “confío en mis capacidades”… ¿Quién crees que tiene más posibilidades de ganar? Efectivamente, el jugador que piensa en positivo y no se centra en aquello que le puede provocar nervios, estrés y, con ello, perder el partido.

Por ello, identificar los pensamientos que no nos aportan, es decir, que destruyen en lugar de construir, nos ayudará a minimizarlos.

La habilidad de hablar en público se puede aprender, entrenar y mejorar. Lo esencial para comenzar es predisponerse de una actitud positiva, tener la confianza y la creencia de que es posible y lo puedes lograr.

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2 pautas para reducir tus nervios en el Trabajo Final de Grado

Presentas el Proyecto Final de Grado y dispones de unos minutos para realizar la exposición oral y pública de tu trabajo y responder la ronda de preguntas del Tribunal. Ese día deberás demostrar tus conocimientos y habilidades comunicativas. Y los nervios te pueden jugar una mala pasada…

Para ayudarte a gestionar esos nervios, te proponemos dos pautas muy sencillas:

«Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: LA VOLUNTAD»

  1. MAYOR SEGURIDAD. Piensa si alguna vez te has cruzado con una persona negativa… ¿Recuerdas el lenguaje que utiliza? Seguramente si lo analizáramos, la palabra “NO” sería la más utilizada. ¿Qué crees que sucede cuando esa persona tiene el convencimiento de que algo es imposible, difícil o no se puede alcanzar…? Seguramente estés pensando que de tanto pensarlo, eso sea lo que le suceda. Lo más probable es que no consiga aquello que se proponga o tenga más dificultades para lograrlo. Así que, aplícate la misma conclusión y analiza tu propio lenguaje. Piensa lo que te dices a ti mismo antes, durante y después de la exposición.
  1. EL CAMBIO DEPENDE DE TI. Has dado el primer paso y sabes cómo te comunicas contigo mismo. ¿Utilizas el lenguaje adecuado? ¿Te gustaría modificarlo? Por ejemplo, lee esta frase: “soy incapaz de hablar delante de un Tribunal sin tener la voz temblorosa”. Y, ahora, esta otra: “si me preparo bien la presentación me pondré menos nervioso y me saldrán mejor las palabras”. ¿Qué te sugiere cada una? ¿Cuál te gusta más? Tú eliges…

«No se equivoca el hombre que ENSAYA distintos caminos para alcanzar sus METAS. Se equivoca aquel que por temor a equivocarse NO ACTÚA«.

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Si vas a opositar, háblate a ti mismo

En post anteriores hemos hablado de la preparación de tu presentación, te hemos dado pautas para que definas el objetivo de tu discurso y te hemos proporcionado 5 tips para que controles tu postura corporal a la hora de hablar en público.

Ahora, queremos que REFLEXIONES sobre el lenguaje que utilizas contigo mismo. Y es que sabemos que tanto antes como durante la oposición se generan una serie de emociones y estados de ánimo: nervios, miedo, inseguridad, agobio, bloqueos, etc. ¿Cómo puedes gestionar esas emociones? Todo empieza por el lenguaje que utilizas cuando te hablas a ti mismo. Para ello, te sugerimos los siguientes ejercicios:

  1. Anota las emociones y sentimientos que te genera el hecho de prepararte la oposición.

Ejemplo: Tengo miedo de que me salga mal o que no me salgan las palabras en el tribunal.

  1. Anota lo que te gustaría conseguir.

Ejemplo: Dejar de tener miedo y no sentirme inseguro/a.

  1. Modifica el mensaje anterior y formúlalo en positivo.

Ejemplo: Quiero sentirme seguro/a, confiar en mis posibilidades y si algo no sale como esperaba habrá sido un aprendizaje.

Pregúntate qué te dices a ti mismo y empieza a modificar tu lenguaje, eso te ayudará a ganar mayor confianza y a visualizar lo que quieres conseguir.

“Las conversaciones más importantes son las que mantienes contigo mismo”

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¿Cómo te comunicas contigo mismo?

Los diálogos internos son las conversaciones que tenemos con nosotros mismos. El lenguaje que utilizamos en nuestras conversaciones internas influye notablemente en nuestra forma de actuar y de afrontar las situaciones, así como en lo que nos sucede a partir de nuestros pensamientos. Las palabras crean nuestra identidad y determinan nuestro futuro.

Cuando nos comunicamos con los demás, estamos transmitiendo lo que pensamos sobre nosotros mismos. Nuestras palabras y nuestra comunicación no verbal y paraverbal actuarán en función de los pensamientos que generemos en nuestra cabeza. Reflexiona sobre lo que te sucede cuando piensas que estás muy nervioso, que no te van a salir las palabras y que te vas a equivocar. Lo más probable es que, de tanto pensarlo, eso suceda.

Para modificar tus “monólogos” internos, ten en cuenta estas pautas:

  • Deja de generalizar: “Siempre me sale mal, todo el mundo habla mejor que yo, siempre me pongo nervioso…” Son generalizaciones.
  • Formula tus pensamientos en positivo: “Si me equivoco en la presentación, aprenderé de mis errores”. Permanece atento a las frases que empiezan por no. “No quiero tener miedo escénico” y cámbialas por frases que expresen lo que quieres: “Quiero sentirme más seguro cuando me comunico con los demás”.

Estas pautas te ayudarán a enfocarte en lo que quieres, a eliminar las distorsiones y a ver las situaciones que te suceden desde otro punto de vista. Además, irás adquiriendo un hábito de forma inconsciente que podrás aplicar en cualquier ámbito de tu vida.

Ten en cuenta que la calidad de tus pensamientos determina la calidad de tu vida.

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CEO: La imagen de la empresa

El papel que adquiere un CEO dentro y fuera de la organización es de vital importancia ya que constituye la imagen y voz de la empresa. En otras palabras, la representa. Por ello, a la hora de hablar en público, es fundamental el uso que hace de la información y cómo la transmite.

Como director general, estás continuamente en contacto con los socios, accionistas, colaboradores, proveedores y trabajadores de la empresa. Además, puede que tengas que atender a los medios de comunicación. Llegado ese momento, debes tener muy claros los pasos a seguir y, principalmente, tener claro cuál es la imagen que quieres proyectar delante de sus interlocutores.

¿Cuáles son las principales pautas a seguir a la hora de preparar ese encuentro?

En primer lugar, definir lo que quieres obtener una vez realizado el discurso. Cuál es la finalidad del comunicado, de la reunión, de la presentación. ¿Qué quieres conseguir? ¿Vender? ¿Informar? ¿Tomar decisiones? ¿Impactar?

En segundo lugar: trazar un plan. Describe el lugar, la hora, los asistentes, el material que vas a necesitar, la duración…

Otro aspecto a considerar son las conclusiones. Debes concluir esa presentación o reunión con algo concreto. Esa conclusión debe ir ligada al objetivo. Por ejemplo: “como CEO convocas una reunión para decidir un nuevo plan estratégico que provoque un aumento del 5% de las ventas para el próximo año”. Si durante la reunión se empieza a hablar de todo un poco y no se centra en nada, pueden pasar dos cosas: o no se ha planteado bien el objetivo de la reunión o se ha perdido de vista. Por ello, es aconsejable cerrar cada discurso o debate con una conclusión centrada en el objetivo.

Por último y no menos importante. identifica al público. Es fundamental que sepas a quiénes va dirigida tu charla para elegir los argumentos más apropiados. La forma de contar lo que quieres decir dependerá del tipo de personas a las que te dirijas.

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