Cómo saber si un curso de coaching es el adecuado

Puede que estés buscando formación en Coaching, bien para ejercer como coach, bien para aprender a utilizar las técnicas y herramientas que esta disciplina te ofrece y no te aclares ante tanta información diferente.

Hoy queremos ayudarte a tomar una decisión y para ello te dejamos algunos consejos que pueden ayudarte.

Estos son algunos de los factores más importantes para decidirte por un programa de coaching.

  1. Los contenidos. El coaching es una disciplina pragmática, que se aplica mediante un método concreto y un buen curso de coaching tiene que enseñarte ese método y cómo aplicarlo. No es liderazgo, no es psicología. Tampoco es inteligencia emocional, aunque un coach necesite tenerla y propicie el desarrollo de la de sus clientes. La inteligencia emocional tiene que estar presente en un programa de coaching, pero se trata de que aprendas a gestionar la de tus clientes a través de ciertas herramientas fundamentales. Hemos visto decenas de programas que ofrecen ciertos contenidos llamándolos coaching. Sin embargo, un buen programa de coaching tiene que enseñarte las principales herramientas que utiliza, cómo desarrollar tus habilidades como coach, cuál es la estructura de un proceso de coaching, en qué consiste una sesión y cómo se lleva a cabo.
  2. El profesorado. En este tipo de programas es fundamental que los profesores sean coaches ejercientes, que tengan amplia experiencia tanto en el campo del coaching personal como en el coaching ejecutivo y con empresas. Alguien que solo se dedica a la docencia no resuelve del mismo modo las dudas que se presentan al realizar las prácticas. Un coach profesional experimentado tiene cientos de ejemplos y casos resueltos para poner a disposición de sus alumnos. En este tipo de programas es importante también el mentorizaje y un feedback adecuado y está claro que cuanta más experiencia tenga el docente como coach, mejor va a saber guiarte en tu aprendizaje y en tus prácticas.
  3. El precio. Te estarás preguntando por qué hay tanta diferencia de precio entre unos programas y otros. Esto tiene diferentes explicaciones. No creas que cuanto más caro es un programa, mayor calidad tiene. Esto no tiene por qué ser así en absoluto. Hay diferentes variables, como por ejemplo, cuando una consultora o empresa ofrece un curso, tiene que pagar publicidad, nóminas, gastos de instalaciones y otra serie de gastos fijos, contratación de profesores con un perfil de calidad… Mientras que si la formación te la proporcionan los docentes directamente, sin intermediarios ni costes fijos, las tarifas se reducen. Las certificaciones también hacen que suba el precio del programa considerablemente.
  4. Las certificaciones. ¿Hasta qué punto son importantes? Hasta hace un par de años yo creía que mucho. Es cierto que una certificación en algunos casos te asegura que has pasado por un programa formativo de calidad y has superado unos exámenes para poder ejercer como coach. Esto hace unos años era importante, cuando no había apenas coaches profesionales ni apenas información sobre esta profesión. Ahora ha aumentado de forma exponencial la cantidad de coaches y de cursos, pero no la calidad. Cada vez se distorsiona más el concepto de coaching y aunque hay grandes y excelentes profesionales, también hay quienes no lo son tanto, certificaciones incluidas. El mundo de las certificaciones, en mi opinión, es cada vez más un negocio y menos una garantía de calidad. Y aquí volvemos al punto 2. Si el equipo docente está compuesto por profesionales con dilatada y demostrada experiencia, es tu mayor garantía a la hora de seguir un programa, desde mi punto de vista mucho mayor de lo que puede suponer una certificación.

Si quieres saber más, puedes ponerte en contacto conmigo a través del formulario de contacto y resolveré encantada todas tus dudas.

Silvia Lacruz, directora Escuela Comunicando.

¿Te atreves a decir lo que piensas?

A la mayoría de las personas nos gusta caer bien, nos importa cómo nos ven los demás, en mayor o menor medida. Los problemas vienen cuando eso se convierte en un asunto prioritario y nos importa más quedar bien que decir lo que pensamos. Hablamos de situaciones en las que no nos atrevemos a discrepar, a decir que no, a manifestar nuestra opinión…en definitiva, a poner ciertos límites a los demás en situaciones en las que nos pueden invadir.

Y con invadir queremos decir que el otro acabe imponiéndonos su punto de vista y decida por nosotros lo que hay que hacer, lo que está bien o lo que está mal, lo que hay que decir… Pero ¡cuidado! No te victimices. Nadie te obliga a hacer nada, por muy agresiva que sea su postura: eres tú quien toma sus propias decisiones. Y si tu decisión es decir amen, mostrarte de acuerdo, decir “sí” para quedar bien en ese momento, las consecuencias que lleguen después son para ti, son tuyas.

Veamos algunas de esas consecuencias a las que podrías tener que enfrentarte:

  • Reclamaciones por promesas incumplidas. Por no decir no y querer quedar bien en ese momento, resulta que vas a quedar fatal. Poner excusas constantemente no funciona: la gente se da cuenta y es posible que te reclamen o, lo que es peor, que no te digan nada pero no te tomen en serio cuando hables.
  • Desequilibrio en las relaciones. Si intentas agradar a todo el mundo todo el rato, otorgarás a los demás ciertos derechos sobre ti. Recuerda que eres tú quien decide qué hacer en cada momento.
  • Resentimiento: Poco a poco irás generándolo hacia los demás, porque consideras que haces demasiadas cosas por ellos. Puede que les juzgues y pienses “No debería decirme esto, no debería pedirme aquello”.
  • Expectativas de merecimiento: Si no sabes decir no, probablemente reaccionarás mal cuando te den un no por respuesta. Habrás generado una serie de expectativas sobre lo que los demás deberían hacer por ti que, de no cumplirse,  te provocarán más frustración y resentimiento.

Te proponemos una reflexión: ¿Realmente te merece la pena intentar quedar bien con todo el mundo? ¿Qué beneficios obtienes de hacer eso?

Aquí te dejamos una lista de beneficios que obtendrás cuando decidas poner límites y decir claramente lo que piensas.

  1. Cuando empieces a hacerlo, tu nivel de satisfacción aumentará y, en consecuencia, tu autoestima.
  1. Tu nivel de paz aumentará, no estarás preocupándote por qué decir ni culpabilizándote por haber contribuido a tu pérdida de dignidad.
  1. Serás cada vez más extrovertido, ya no habrá miedo a expresarte.
  1. Aunque tú pienses lo contrario, ganarás en popularidad. Los “bienqueda” a menudo son vistos como gente sin personalidad, personas en las que no se puede confiar, porque todo lo que dicen es para quedar bien.

¡Te animemos a que pruebes y nos lo cuentes!

Aprender a decir que no

 “Lo más importante que aprendí a hacer después de los 40 años fue a decir no cuando es no”.

Gabriel García Márquez

Para decir no de forma adecuada y sin dañar la relación es necesario contar con una buena autoafirmación y con ciertas habilidades. Desde niños nos enseñan a ser amables y complacientes con los demás y muchas veces, sin darnos cuenta, a la vez estamos aprendiendo a dejar de lado nuestras necesidades e intereses. A menudo escuchamos “qué majo es fulanito, qué buena persona es menganita” cuando se trata de hablar de personas que satisfacen las necesidades ajenas. Tanto la sociedad como los entornos laborales aprecian mucho que nos mostremos siempre disponibles.

Pero, ¿qué ocurre si no somos capaces de poner límites? Pues que probablemente nos “dejaremos la piel” para cubrir las necesidades de los demás, olvidándonos de las nuestras.

Si quieres empezar a hacer lo que tú quieras y dejar de vivir pensando constantemente en satisfacer a los demás, aquí te dejo algunas de las claves:

1- Piensa para qué complaces a los demás. ¿Para que digan que eres una buena persona? ¿Eso es lo que te satisface realmente? Imagínate haciendo lo que quieras cuando quieras, sin dar explicaciones y pensando en tu felicidad. Seguro que alguna vez has probado a liberarte de la aprobación de los demás y lo has disfrutado. ¡Pues recuerda que eso es algo que puedes hacer todos los días!

2- ¿Crees que si dices que no no te van a querer, se enfadarán o no contarán contigo? Entonces estás decidiendo desde el miedo y la consecuencia es que te traicionas a ti mismo. Y piensa, además, otra cosa: si alguien se enfada porque alguna vez digas que no, ¿qué clase de sentimientos tiene hacia ti? Tal vez no te estén valorando como persona, ni tú tampoco.

3- Las personas de cuya aprobación estás pendiente piensan en sus objetivos. ¿Por qué no piensas tú en los tuyos? Cuando hagas algo que no te apetece solo por complacer a los demás, reflexiona sobre lo que quieres hacer la próxima vez y ponlo en primera persona: “La próxima vez YO QUIERO hacer…”

4- Repite todos los días, las veces que sea necesario, la siguiente frase: “Estoy en mi derecho de hacer y decir lo que yo quiera, siempre y cuando no vulnere los derechos de los demás”

5- Recuerda: cada uno es responsable de su felicidad. Tú eres responsable de la tuya, no de la de los demás.

Planifica tu entrenamiento y empieza poco a poco, por lo que te resulte más fácil. Y si se trata de enfrentarte a una conversación más difícil para ti, prepárate con antelación lo que quieres decir y no te salgas de ahí.

¡Ánimo y mucho éxito!

4 pasos para afrontar conversaciones difíciles

En ocasiones nos enfrentamos a conversaciones con un grado importante de intensidad emocional producida por el afecto que podemos sentir por la otra persona, por las posibles consecuencias que puedan tener nuestras palabras o, simplemente, por nuestra propia inseguridad.

El miedo y las emociones incitan a postergar esa conversación, convirtiendo ésta en una “conversación pendiente”, lo cual nos genera frustración, malestar e, incluso, dolor físico.

¿Cómo puedes afrontar esa conversación? Sigue estos 4 consejos:

  1. Prepáratela. Como todo discurso, requiere una preparación. Piensa cuál es el objetivo de esa conversación, anota las ideas clave que sí o sí quieres transmitir, piensa cómo lo vas a estructurar y cuida las palabras que vas a utilizar.
  1. Comenta en voz alta tus ideas, practica el inicio de la conversación, ponte en el lugar de la otra persona, observa si controlas tus gestos y ensaya el tono adecuado de tu voz.
  1. Pide consejo. Puede resultar muy útil obtener feedback de una persona que te ofrezca su punto de vista de forma objetiva. Coméntale cuál es tu objetivo al querer mantener esa conversación y léele tu discurso.
  1. Utiliza una comunicación asertiva. Habla en primera persona; habla de la conducta, no de la persona; ten en cuenta tu comunicación no verbal; mantén una postura relajada y, por último, incluye gracias y por favor.

Si quieres saber más sobre cómo transmitir seguridad con tu comunicación no verbal, cómo preparar tu discurso o quieres aprender a ser asertivo, visita nuestra web www.escuelacomunicando.com

Jornadas de puertas abiertas en la Escuela Comunicando

Para hablar en público, desarrollar la inteligencia emocional, conocer las normas del protocolo, preparar exposiciones, etc.

Escuela Comunicando cierra las actividades de su tercer curso con una semana de puerta abiertas, en la que ofrece diferentes cursos gratuitos a las personas interesadas.

Somos la única escuela especializada en comunicación personal en Aragón. Lo que incluye desde hablar en público hasta el desarrollo de la inteligencia emocional, pasando por el desarrollo de habilidades sociales, organización de grupos, cuidado de la imagen personal, etc. Tanto el actual sistema educativo, como la tecnología y los ritmos actuales, provocan que las personas tengan dificultades para desarrollar sus habilidades sociales.

Sesiones gratuitas

Para dar a conocer sus actividades a los ciudadanos interesados, Comunicando culmina esta próxima semana sus jornadas de puertas abiertas, en las que oferta diferentes cursos gratuitos, como muestra de su trabajo.

En concreto, Inteligencia emocional y Herramientas de coaching, el lunes, 18; Hablar en público e Inteligencias múltiples, el martes, 19. Ya el miércoles, 20, Inteligencias múltiples, Habilidades del formador eficaz, Hablar en público y Protocolo e imagen; el jueves, 21, Herramientas de coaching y Emprendedores; y el viernes, 22, Protocolo e imagen, Inteligencia emocional, Habilidades del formador eficaz y Emprendedores.

www.escuelacomunicando.com

Por qué los niños deben aprender a hablar en público

Desarrollar las habilidades comunicativas tiene muchos beneficios, algunos de ellos son: aprender a organizar y estructurar un tema, aprender a utilizar la voz y los gestos, saber argumentar, aceptar y respetar la opinión de los demás y, especialmente, ganar mayor seguridad en uno mismo. La buena noticia es que esta habilidad se puede entrenar, y todos sabemos que poseerla aporta ciertas ventajas en la vida.

Aunque bien es cierto que en los colegios no existe una asignatura de oratoria, cada vez más se invita a los alumnos a salir a la pizarra o a exponer un tema en clase. La iniciativa es buena, pero si no enseñamos la forma de hacerlo, podemos acrecentar el miedo escénico. Es lo mismo que cuando enseñamos a nuestros hijos a montar en bicicleta: Normalmente suelen comenzar con ruedas pequeñas atrás para que el niño tenga estabilidad y se sienta más seguro, no se caiga y aprenda a pedalear, ¿verdad? Pues si lanzamos a un niño a la pizarra esperando que argumente y que pierda el miedo escénico sin enseñarle cómo, podemos provocar el aumento del miedo.

Y una última reflexión, ¿te hubiera gustado de pequeños aprender a hablar en público? ¿Piensas que tener esa habilidad habría cambiado algo en vuestra vida? Aprender desde pequeño todo aquello que nos aporta seguridad en nosotros mismos es, sin duda, una inversión a corto, medio y largo plazo.

Si quieres invertir en el desarrollo personal de tus hijos, echa un vistazo a nuestros cursos de Inteligencia Emocional y Oratoria y debates para niños y adolescentes: www.escuelacomunicando.com

Una escuela en la que cambiarás tu forma de comunicar

El miedo a hablar en público es universal, entendiendo el miedo como un sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea. Cuando hablamos en público, son muchas las causas que nos pueden provocar ese miedo escénico como, por ejemplo: las expectativas de fracaso, la inexperiencia, no dominar el tema en cuestión, exponernos a lo desconocido (el público), etc.

A pesar de ello, el miedo es algo que se puede dominar. Hablar en público con destreza no es un don con el que se nace, es una habilidad que se entrena. Hay estudios que demuestran que para desarrollar un hábito, se necesita un mínimo de 24 semanas. Es decir, un entrenamiento, para adquirir de forma inconsciente esa nueva habilidad.

¡En la Escuela Comunicando lo ponemos en práctica! Ofrecemos cursos para hablar en público mediante un método diferente y muy divertido. Porque aprender y divertirse es 100% compatible.

¿Qué hacemos para que sea diferente? Facilitamos herramientas de coaching y técnicas teatrales para que se produzca una TRANSFORMACIÓN en la forma de comunicar del alumno. Partimos de la creencia de que todo el mundo puede hablar en público. Solo se necesitan las herramientas adecuadas, la motivación y la voluntad para conseguir los objetivos que deseamos.

Trabajamos los 360º de la comunicación: CUERPO-MENTE-VOZ-MENSAJE. Para ello, contamos con periodistas, actores y coaches profesionales en el ámbito de la comunicación. Nuestros alumnos aprenden las técnicas para superar miedos y bloqueos, a utilizar su cuerpo y su voz, y a preparar el contenido de sus presentaciones.

Creemos en la capacidad de cada alumno que entra por la puerta y ellos mismos comprueban su evolución desde el primer día hasta el último. Propiciamos el cambio y la transformación en la forma de comunicar.  Hay estudios que dicen que mediante la formación tradicional, los alumnos, dos meses después de finalizar un curso, solo recuerdan el 10% del mismo. En la Escuela Comunicando, todo lo que aprende el alumno se lo lleva “puesto”, no termina con unos simples apuntes, se produce una verdadera transformación en él. El 90% de los alumnos manifiesta sentirse mucho más seguro de sí mismo, no solo a la hora de hablar en público, sino en su vida diaria. Además, mientras adquiere nuevas habilidades, se divierte en un ambiente de comprensión, colaboración y actitud positiva.

Si quieres saber más sobre nuestros cursos y talleres, te invitamos a visitar nuestra página web www.escuelacomunicando.com o contactar con nosotros por correo electrónico comunicando@escuelacomunicando.com o en el teléfono 976 213 987. Estaremos encantados de resolverte cualquier duda y darte toda la información que necesites.

¡No olvides visitar nuestro canal de Youtube!

Consejos para desarrollar tu comunicación

Trabajar de cara al público requiere de muchas habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación, la capacidad de negociación… Ser habilidoso en todas ellas es algo que se puede conseguir teniendo ciertas habilidades y herramientas, y entrenándolas de forma continua.

En esta ocasión, te proporcionamos unos consejos que te ayudarán a desarrollarte personalmente y a mejorar tu comunicación con los demás.

El trabajo de comercial, habitualmente, consiste en vender, en conseguir nuevos clientes, en reunirte con ellos, negociar, dar explicaciones, trabajar bajo presión y con un factor económico variable que depende directamente de tus resultados. Por eso, es fundamental saber gestionar todas las emociones que se derivan de estas situaciones.

Lo primero que debes hacer es escucharte a ti mismo. Cuando se dan las circunstancias mencionadas anteriormente, ¿qué piensas? Imagínate que hoy no has logrado tus objetivos con lo que eso conlleva: ¿qué se te pasa por la cabeza? “No he sabido convencer a ese cliente”. “Así no lo conseguiré nunca”. “Voy a tener que dar explicaciones…” Probablemente, lo que viene a tu mente no es algo positivo.

¿Te ayudaría pensar otra cosa? Seguro que si esta misma situación le sucede a un amigo, le animarías con frases motivadoras. Entonces, ¿por qué no lo haces contigo mismo?

En segundo lugar, créetelo. De nada sirve modificar el lenguaje que utilizas contigo mismo si luego no te lo vas a creer. Si lo que quieres es cambiar un comportamiento, una actitud o una situación, tienes que estar convencido de que es posible.

Por último, visualízalo. Piensa con todo detalle cómo será esa reunión con tu cliente y qué esperas conseguir de ella. Imagínate dando una conferencia para tus compañeros, logrando tus objetivos, consiguiendo clientes, etc. Si haces este ejercicio de visualización, activarás las mismas emociones y sensaciones que si lo estuvieses viviendo.

“Tú naciste siendo un ganador, pero para ganar debes planear ganar, estar preparado para ganar y esperar ganar”. Zig Ziglar

Descubre más herramientas y recursos para hablar en público y conseguir convencer, motivar y transmitir: www.escuelacomunicando.com