Pánico escénico y actitud

En la Escuela Comunicando hemos formado a más de 2000 alumnos en el arte de la oratoria. Cientos de particulares y profesionales, cada uno con sus objetivos a la hora de aprender a hablar en público. Hay quien, cuando viene a la Escuela, busca técnica corporal, hay quien quiere aprender a diseñar sus mensajes de una forma más atractiva, hay quien quiere mejorar su lenguaje paraverbal y están quienes, además de todos esos objetivos o parte de ellos, quieren quitarse de encima el miedo escénico que sufren. El 80% aproximadamente de las personas que vienen a nuestros cursos pertenecen a este último grupo: quienes quieren superar su miedo escénico.

¿Sabías que el miedo escénico está formado por pensamientos que tú mismo alimentas? Esos pensamientos nacen de las creencias que tienes sobre lo que supone el hecho de hablar en público y esas creencias vienen de un conjunto de información que tu cerebro ha filtrado previamente por cosas que has leído, lo que llevas oyendo desde hace mucho tiempo y alguna experiencia negativa que hayas podido vivir.

Miedo a hablar en público

De acuerdo, puede ser que en una o varias ocasiones lo hayas pasado mal hablando en público, pero tú decides si ese es el final del camino como ponente o solo el principio.

De tus creencias nace tu actitud, que puede ser de inferioridad, de superioridad o de igualdad y equilibrio frente al público.

Tener una actitud de superioridad frente al público no significa tener seguridad en uno mismo. Quienes adoptan esa actitud, juegan un falso rol para disfrazar sus inseguridades. Además, a través de sus gestos, movimientos corporales y expresiones transmitirán prepotencia, arrogancia o desafío. Hay cierta parte del público que admira este tipo de actitudes, por lo tanto, no podemos afirmar que sea un estilo de comunicación ineficaz, aunque habrá parte del púbico a la que no le gustará o le producirá rechazo.

Quien por el contrario, se siente inferior al público, por lo general no conseguirá una comunicación efectiva, puesto que su postura corporal, sus movimientos y su voz serán de retraimiento y de autoprotección. Con esta actitud no se busca llevar el mensaje hacia el público, sino protegerse de él.

La actitud de quien se considera igual que el público, ni más ni menos, es la que va a conseguir la comunicación más eficaz. Una persona que confía en sí mismo y en el público y tiene claro que está ahí para hacerles llegar su mensaje, sin temerles y sin querer demostrar nada, va a hablar con soltura y naturalidad. Y antes de la puesta en escena preparará con responsabilidad su ponencia sin ponerse límites, solo objetivos.

¿Puede que haya nervios al comenzar? Puede. Pero pasarán. Un orador seguro de sí mismo puede estar nervioso. No es incompatible.

Lo importante es la actitud con la que afrontes la situación.

Contesta ahora a esta pregunta:

Hablar en público, ¿es una amenaza o una oportunidad para ti?

Seguramente quieres hablar en público para aprobar un examen, exponer tu proyecto, conseguir que te voten, o que te compren. En cualquier caso, siempre va a ser una oportunidad para ti para mostrar una buena imagen de tus productos, servicios y/o tuya propia.

Te hacemos, entonces, la siguiente pregunta:

¿Qué quieres hacer con esa oportunidad?

Puedes desperdiciarla dedicándote a hacer caso a tus pensamientos boicoteadores de siempre, poniéndote límites, o bien puedes aprovecharla y ponerte objetivos.

¡Tú decides!

Conseguir hablar en público con soltura, como todo en la vida,  no solo es una cuestión de habilidades y conocimiento, es también una cuestión de actitud.

Tú puedes cambiar tu actitud cambiando tus creencias. Es algo que hacer sin ayuda es difícil, pero a través de las técnicas de coaching y con el apoyo de los profesionales preparados para aplicarlas puedes lograrlo.

Estamos comenzando año nuevo, es un momento perfecto para tus nuevos objetivos.

¡Vence tus miedos a hablar en público y disfruta del poder de saber expresarte!

Fórmulas para despedirte

Lo hemos comentado en varias ocasiones: todo lo que hacemos comunica. De ahí que sea tan importante tomar conciencia de nuestra comunicación y de cómo nuestra actitud, nuestros gestos y nuestras palabras afectan a nuestras relaciones y a la imagen que los demás tienen  de nosotros.

Despedirse es un momento importante de la comunicación. Es la guinda, el broche final con el que podemos reafirmar la imagen que hayamos proyectado durante una conversación, emborronarla o mejorarla todavía más.

Veamos algunos ejemplos de despedidas. ¿En qué medida crees que ayudan a reforzar tu imagen?

Te proponemos algo: Pon a cada forma de despedirse una nota del 0 al 10 y decide tú mismo.

En conversaciones informales

  1. Bueno, pues nada, hasta luego
  2. Bueno, ya nos veremos
  3. Hala pues, hablamos
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En reuniones

  1. Bueno, pues esto es todo
  2. Nada más por hoy
  3. Mañana más
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En charlas o ponencias

  1. Esto es lo que os quería contar, espero que os haya gustado
  2. Nada más
  3. Hasta aquí lo que quería deciros
  4. Y esto es todo
  5. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

Aquí te dejamos algunas fórmulas que te pueden ayudar a que tu comunicación sea más eficaz e impactante.

En conversaciones informales

  1. Me ha encantado compartir contigo este rato
  2. Gracias por la cerveza y la charla
  3. Gracias por esta conversación tan agradable
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

En reuniones

  1. Reformula los acuerdos a los que hayas llegado y di después “Muchas gracias” Por ejemplo: “A partir de ahora, entonces, utilizaremos la puerta A y la B, dejando la C para otros compañeros. Muchas gracias”
  2. Utiliza palabras clave para motivar, por ejemplo. “A partir de ahora, ilusión y ganas en todo lo que hagamos. ¡Adelante!”
  3. Reformulación de acuerdos, como en el punto 1, pero incluyendo los nombres de los implicados. Por ejemplo: “Pedro hará A, Pilar hará B y yo haré C. Muchas gracias”
  4. Una despedida similar, pero con los nombres de cada sección o departamento de la empresa. “El departamento de logística se encarga de A, el de marketing de B… Muchas gracias”

En charlas o ponencias

  1. Busca una cita impactante de alguien relacionado con la idea que quieres transmitir y después di “Muchas gracias”, sin añadir nada más.
  2. Deja a tu público una pregunta en el aire para que les suponga una reflexión impactante y añade después “Muchas gracias”
  3. Empieza y termina de la misma manera: La misma frase, cita o pregunta al inicio y al final, especialmente cuando en el desarrollo busques demostrar la validez de tus planteamientos o ideas. Después añade “Muchas gracias” y nada más.
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

Obsérvate, escúchate a ti mismo en cada situación y piensa en qué medida las fórmulas que utilizas en cada ocasión te acercan a tus objetivos. Y si consideras que te vendría bien algún cambio, ¡hazlo! No te preocupes si más adelante prefieres volver a revisar tus fórmulas para despedirte. La capacidad para comunicarnos es una habilidad y, como todas las habilidades, requiere de tiempo y pasos recorridos para ser desarrollada.

Ánimo y mucho éxito en tus comunicaciones.

 

Lo que cuentan tus gestos

Ya hemos hablado otras veces de comunicación no verbal y del enorme peso que ésta otorga a nuestro mensaje.

LENGUAJE NO VERBAL LENGUAJE PARAVERBAL CONTENIDO
55% 38% 7%

(Albert Mehrabian)

 Cuando hablamos en público, nuestros gestos tienen diferentes funciones:

  • Contar al público cómo nos sentimos: Si el orador se siente incómodo, inseguro, o ve la situación como una amenaza, tenderá a cerrarse, cruzando los brazos o las manos. Es bastante probable, además, que haga gestos de automanipulación, tal como tocarse el pelo, la ropa, pequeños toquecitos con los dedos… Si se siente cómodo, sin embargo, hará todo lo contrario, separando los brazos del cuerpo y moviendo las manos, reforzando así el contenido del mensaje.
  • Dibujar nuestro mensaje en el aire: Cuando conseguimos estar tranquilos y concentrarnos en la situación, empezamos a mover las manos para ilustrar con las manos aquello que estamos diciendo, dibujando en el aire formas, dirección, contando con los dedos, indicando prioridades… De esta manera, ayudamos al público a que se centre mejor en el mensaje.

Pero, ¿realmente quieres contarle al público cómo te sientes si estás nervioso, inseguro o pasándolo mal? Probablemente, no. Seguro que lo que quieres es transmitir bien tus ideas, que el público disfrute con tu ponencia y que nada de lo que hagas desvirtúe tu mensaje y te aleje de tus propósitos.

Te indicamos cómo conseguirlo.

  1. No pienses en lo que te pasó aquella vez, ni en lo que van a decir después. Céntrate en el aquí y ahora, como en una conversación con tus amigos.
  1. Asegúrate de elevar la voz un punto más de lo habitual y de hacer pausas y silencios de vez en cuando para enfatizar tus palabras. Los gestos tienen mucho que ver con la utilización de la voz. A mayor firmeza y convicción en la voz, mayor facilidad de gestualización.
  1. Evita gestos agresivos, como llevar objetos en la mano que no vayas a utilizar (como un boli, botellas…), o señalar con el dedo. Sí, has leído bien, a nosotros no nos gusta la utilización del boli, aunque algunas personas por ahí lo aconsejan (¿basadas en qué?) Si utilizas un bolígrafo para hablar en público, si no vas a escribir nada, enviarás mensajes agresivos a la audiencia, aunque los reciba de forma no consciente. Quienes justifican su utilización, suelen esgrimir argumentos del tipo “Así te sentirás más tranquilo, así sabrás qué hacer con las manos”. Esta es una perspectiva, a nuestro juicio, del todo inadecuada. Si quieres convertirte en un buen comunicador, una idea fundamental que tienes que tener siempre presente es que el protagonista es el público, y cuando te prepares una ponencia tienes que hacerlo pensando en ellos y no tanto en ti.

En resumen, esto es lo que tus gestos nos contarán de ti y de cuál es tu estado interno mientras hablas en público:

  • Mediante autocontacto, cierre de brazos y manos, cruce de brazos, automanipulaciones.
  • Superioridad, alto nivel de ego. Utilizando un boli y gestos autoritarios, como señalar con un dedo. También si te pones las manos en jarras.
  • Seguridad, comunicación equilibrada con el público: Brazos separados del cuerpo, gestos abiertos con las manos.

Si no te sale hacer esos gestos y no sabes cómo conseguirlo, pide ayuda para formarte o entrenarlo: https://www.escuelacomunicando.com/formacion-hablar-en-publico/

 

 

Cómo convertirte en un buen orador

Es muy habitual admirar a otras personas cuando hablan en público. Tal vez te fijes en ellos, te fascine cómo se mueven en el escenario, te hagan sentir diferentes emociones o te cautive su voz y puede que pienses que tú nunca podrás hacer lo que hacen ellos. Consideras que no eres un buen orador, que no has nacido para esto, que lo de hablar en público es para otros.

Sin embargo, hablar en público es una habilidad que se entrena, así que llegar a ser un buen orador no es tan difícil como crees: puedes entrenar y puedes empezar a hacerlo ahora mismo. Eso sí, sin compararte con nadie: solo compárate contigo mismo. Es la manera ideal de medir tu progreso.

Hoy te dejamos unas pautas para que puedas planificar tu entrenamiento como orador:

  1. Ten a mano una lista de las cualidades que tiene que tener un buen comunicador para hablar en público. Aquí te indicamos las principales:
  • Control de la postura corporal: espalda erguida, hombros hacia atrás, pies firmemente apoyados en el suelo.
  • Manejar gestos que acompañan el discurso: brazos separados del cuerpo y palmas de las manos abiertas.
  • Expresión facial: sonrisa y mirada a todo el público.
  • Preparación del mensaje: tener claros los objetivos y darle una buena estructura.
  • Tener un léxico amplio y aptitudes para argumentar.
  • Una buena dicción.
  • Entonación variada.
  • Voz firme y bien proyectada.

También puedes elaborar tu propia lista con las características que más te gusten de tus ponentes favoritos.

  1. Ponte una calificación para cada una de las cualidades, del 0 al 10, por ejemplo.
  1. Decide por dónde quieres empezar y qué vas a hacer para subir el nivel de cada cualidad.
  1. Habla en público siempre que tengas ocasión y practica los puntos que te has propuesto.

Decir “me ha salido bien” o “me ha salido mal” es demasiado abstracto y no conduce al cambio. Márcate objetivos, entrena con constancia y regularidad, chequea tus niveles de vez en cuando y ¡verás como cada vez eres mejor orador!

 

¿Para qué necesitamos redactar en esta era digital?

En esta época digital en la que tecnología reina sobre todos nosotros hablar sobre la necesidad de una buena redacción puede resultar…  inútil, casi absurdo. Y más aún redactar sobre ello.

Por qué? Porque la tecnología, el bombardeo constante de imágenes, la información de rápido consumo nos invade, nos satura y perdemos de vista lo imprescindible que es para el ser humano leer y… escribir.

¿Para qué escribir si una imagen vale más que mil palabras? Pensemos en el mundo tecnológico, en las redes sociales, especialmente en Instagram. Hasta las cuentas más visuales tienen textos que dan su interpretación de la foto que publican, explican el porqué y el para qué de lo que nos enseñan. Las imágenes podemos interpretarlas como queramos, los textos no. así que tengamos en cuenta que cada vez que colgamos una foto en nuestras redes, si no redactamos un texto que la acompañe estamos perdiendo una oportunidad de  lanzar el mensaje que a nosotros nos interesa enviar.

Y no solo perdemos la oportunidad al publicar, los famosos algoritmos de las distintas plataformas premian con más visibilidad aquellas cuentas que generan más comentarios. Es decir, se considera más importante aquella cuenta de Instagram que recibe más comentarios, no la que tienen mejores fotos. Porque esos programadores que están detrás de las plataformas digitales se han dado cuenta que las redes sin interacciones son redes vacías, y no basta con poner un like o un corazoncito, lo relevante en comentar por medio de textos.

Algo que se mueve en el mundo tecnológico para valorar más una buena comunicación por escrito pero aún mucho camino por recorrer para no mirar por encima del hombro a los perfiles de humanidades.

Y es que todo empieza cuando somos más jóvenes y el sistema educativo que hemos creado nos hace elegir entre ciencias y letras. Parece que si se te da bien redactar no puedes valer para la física y al revés. Debes elegir entre ser un programador rarito  o un pirado de las novelas, no puedes valer para todo.

Precisamente en el mundo tecnológico, los equipos multidisciplinares, de formación más renacentista, son los más valorados a la hora de sacar adelante sus proyectos, según afirman profesionales como Cristina Aranda, directora de Intelygenz y cofundadora de MujeresTech.

Porque no podemos olvidar que Google funciona con palabras y que las webs y las redes nos explican con textos lo que pueden hacer por nosotros. Por eso una redacción eficiente es más que nunca necesaria en esta época digital.

Cristina Castejón

Pon a dieta tu miedo

Ya hemos hablado en otros post sobre el miedo escénico. ¿Se puede superar?

La mayoría de las personas que son preguntadas acerca de sus sensaciones al hablar en público, coinciden en describir síntomas desagradables: temblores, sequedad de boca, malestar estomacal, palpitaciones, rubor… Son los síntomas fisiológicos que se producen como consecuencia del miedo escénico. Hay personas que no llegan ni siquiera a sentirlos, porque se rinden antes de ponerse delante de un público. Sufren “por adelantado” cosas que no han ocurrido.

Sobre el miedo se han escrito y dicho muchas cosas, desde claves para superarlo hasta afirmaciones que nos dicen que hay que aceptarlo. En la Escuela vemos frecuentemente personas que han conseguido superar un auténtico pánico y lo han convertido en algo de nervios, tranquilidad e incluso disfrute. Nosotros defendemos que se puede vencer el miedo escénico porque vemos a diario personas superándose. Por lo tanto, afirmamos que sí, se puede superar el miedo escénico.

Lo primero que debes saber es que el miedo escénico lo alimentas tú. Por lo tanto, dejar de alimentarlo es una decisión tuya.

¿Ya lo has decidido? Pues vamos allá. Aquí te vamos a proporcionar un par de trucos para que mantengas a tu miedo escénico a dieta. ¡Puede “adelgazar” tanto como tú quieras!

En primer lugar, te proponemos que contestes a estas preguntas.

  1. ¿En qué porcentaje contribuyes con tus pensamientos a alimentar tu miedo escénico?
  1. ¿En qué porcentaje quieres contribuir a alimentar tu seguridad?
  1. ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguir vencer el miedo?
  1. ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  1. ¿Piensas que te puede ocurrir algo malo al hablar en público?
  1. ¿Para qué te sirve pensar así? Haz una lista de los beneficios

Truco nº 1:

Si piensas que te puede pasar algo malo al hablar en público, ¡dale la vuelta! Y ahora piensa, tranquilamente, cuál de las dos opciones es más probable que te ocurra.

Por ejemplo:

“Pienso que me voy a olvidar de todo” => “Me voy a acordar de todo”

¿Qué es más probable que sea cierto? La opción positiva, seguro. Aunque puede que se te olvide alguna cosa, te acordarás de casi todo. Piensa que el público no sabe lo que vas a decir, por tanto no puede saber si te has olvidado de algo.

Truco nº 2:

Haz una lista de tus cualidades. ¿Cuáles son tus fortalezas a la hora de situarte delante del público? Piensa bien, ¡seguro que encuentras un montón! Y si no se te ocurren muchas, pregunta a una voz amiga.

Escribe tu lista y léela todos los días.

Recuerda, si quieres cambiar miedo por seguridad, es imprescindible que dejes de alimentar al primero y alimentes una nueva imagen de ti a diario.

Y de vez en cuando, mide tu progreso. Ya verás como cuando lleves unos días haciéndolo, comprobarás que funciona.

 

La comunicación en la era digital

Realmente llamamos así a esta forma de comunicación porque está fuertemente marcada por la tecnología, es por esto por lo que añadimos el término digital pero realmente no cambia el sentido de lo que entendemos por comunicarnos: proceso mediante el cual se transmite información de un punto a otro.

El hecho de usar las tecnologías para transmitir esta información es lo que hace que impacte en nuestros hábitos, los modifique lentamente o de forma disruptiva, acabando con cualquier hábito anterior.

La forma de entender la comunicación en la era digital depende en gran medida de nuestra edad y nuestra actitud, sí. Y es que siempre ha habido una brecha generacional en cuestión de valores, experiencias etc pero esta vez además hay que añadir una brecha tecnológica intergeneracional que nos hace entender la comunicación de forma diferente pero que nos da la oportunidad de aprender los unos de los otros, nativos digitales de nativos analógicos y viceversa.

El avance de las tecnologías es rápido, muy rápido y cambiante. La certeza ha desaparecido.

Comunicación era digital

¿Quiere decir esto que es incontrolable? no desde luego. Quiere decir que ha cambiado la base sobre la que sustentábamos nuestros conceptos y que necesitamos entender para poder actuar.

Los flujos de comunicación a través de la tecnología son globales, todos podemos acceder a estos flujos lo que nos abre las puertas a nuevas oportunidades, nuevas formas de aprender, de crear, de formar, de compartir, de trabajar, de actuar.

Para que resulte apasionante entrar en este flujo de comunicación global, esta forma de estar conectado al mundo, es necesario que cada uno lo hagamos como sintamos que es la mejor forma para hacerlo, no hay una forma única de hacerlo; la forma más apasionante es hacerlo A TU MANERA.

En la escuela vamos a proporcionaros el conocimiento, las herramientas y la experiencia para que, de una forma personalizada, encontréis la forma más adecuada de subiros a los flujos de comunicación de esta ya presente, era digital porque tú puedes crear futuro y formar parte activa de él.

¡Bienvenidos al Antropoceno!

La actitud ante el miedo escénico

En este blog ya hemos publicado varios artículos sobre el miedo escénico y formas de vencerlo.

En la Escuela Comunicando trabajamos con diferentes técnicas para adquirir seguridad, tanto a través del pensamiento positivo como a través de la actitud corporal. Contamos, asimismo, con diversas técnicas para calmar los nervios: la sonrisa, la respiración completa, la visualización, el entrenamiento en pensamiento positivo, la concentración, los anclajes… Estas y otras técnicas forman parte del conjunto de herramientas de las que disponemos para cambiar miedo escénico por disfrute.

 Sin embargo, no en todas las personas surten el mismo efecto y en el mismo periodo de tiempo. ¿Cuál es la diferencia? La actitud, sin duda. Y la actitud procede de nuestras creencias.

Para vencer el miedo escénico, previamente tenemos que creer que es posible vencerlo y a partir de ahí estar dispuestos a hacer lo necesario para conseguirlo.

Para creer que es posible vencer el miedo, puede que tengas que pasar por varias fases:

  1. Querer creer. Quieres creer que es posible superar tu miedo escénico porque esto tendrá repercusiones positivas para ti.
  2. Estar abierto a creer. Sucede cuando una experiencia estimulante fortalece tu motivación. Entonces empezarás a pensar que tal vez sí puedas vencer tu miedo escénico, aunque todavía no estés convencido.
  3. Creyendo ya. En esta fase, ya estarás comprometido con tu nueva creencia, que empezará a formar parte de tu realidad presente.
  4. Abierto a dudar. ¿Lo que creías antes es válido? ¿Lo que piensas es positivo? Puede que sientas frustración e incomodidad ante una nueva opción de aprendizaje. Es el momento de ver qué te aportaba de positivo tener la creencia que tenías antes y pasar a una nueva etapa.
  5. El museo de la historia personal. Mirarás hacia atrás y te resultará gratificante recordar lo que solías creer antes que te limitaba y haberlo superado.
  6. La confianza. Cuando ya tengas confianza en ti, cuando estés seguro de que lo que quieres que suceda va a suceder, orientarás tus acciones para que eso suceda.

Para pasar por todas estas fases con éxito, es imprescindible tener confianza y abrir tu mente a nuevas perspectivas. Y, por supuesto, dejar de un lado el sentido de la inmediatez. El miedo escénico no se supera en una hora, ni en cuatro. Necesitas tiempo, perseverancia y paciencia. De la misma manera que si quieres tener el bíceps desarrollado, tendrás que hacer ejercicios con regularidad y a lo largo del tiempo, para vencer el miedo escénico también.

Recuerda: Los ingredientes de la receta para vencer el miedo escénico son: paciencia, perseverancia, actitud y fitness emocional.

Si quieres más información pincha aquí.

Cómo conseguir reuniones productivas

Las reuniones son una herramienta esencial para la comunicación interna de cualquier organización, aunque no siempre son productivas. Una reunión, para ser eficaz, tiene que seguir una estructura y contar con una persona que la lidere. De lo contrario puede convertirse en una conversación interminable en la que nos vamos de un tema a otro y en la que el más locuaz o el más insistente puede dominar la situación, aunque no se llegue a ninguna conclusión.

Una reunión no es una tertulia en la que los participantes exponen sus opiniones sin más. El objetivo de una reunión es tratar de uno o varios temas y definir nuevos objetivos, llegando a conclusiones que supongan un avance hacia las metas de una determinada área o a las de toda la organización.

Existen diferentes tipos de reuniones, algunas de ellas son:

  • Informativa (de un acontecimiento, de cambios, de resultados…)
  • Creativa, para generar ideas
  • Para tomar una decisión
  • De resolución de problemas
  • De planificación de objetivos

Primer paso: Preparación

Sea cual sea el tipo de reunión que vayas a celebrar, es necesaria una preparación previa, que incluirá los  siguientes pasos:

  1. Decidir qué asunto/s se van a tratar en la reunión
  2. Preparar la información
  3. Establecer el objetivo de la reunión:
  • Qué quieres conseguir
  • Para qué
  • Quiénes son las personas que asistirán
  • Cómo vas a comunicar, informar, preguntar… en función del objetivo que te hayas marcado
  • Cuándo quieres celebrar la reunión (día y hora)
  • Cuántos son los asistentes
  • Dónde va a tener lugar la reunión
  • Cuánto tiempo quieres que dure la reunión
  1. Realizar la convocatoria de la reunión, incluyendo:
  • Los temas a tratar
  • Nombre de los convocados
  • Fecha y hora de la reunión
  • Lugar de celebración

Segundo paso: Celebración

Aunque habrá alguna variación en función del tipo de reunión que quieras celebrar, en la fase de desarrollo sigue el siguiente esquema:

  • Exposición del objetivo de la reunión: Cuenta a los asistentes los temas a tratar y solicita su intervención.
  • Desarrollo del orden del día:
    Vela por el buen uso de la palabra, para que todos los participantes intervengan en igual medida. Puede que te encuentres con alguna persona que apenas participe y otras que monopolicen la reunión. Es misión del líder de la reunión ejercer de moderador y conseguir que el tiempo de intervención esté bien repartido.
    Por otro lado, asegúrate de que estáis hablando de los temas que forman parte del objetivo de la reunión y no de otros. Pon atención a que se respete el tiempo establecido para cada asunto.
  • Reformulación y conclusiones
    Es el momento de verificar que todos los participantes tengan claro cuál es el siguiente paso: qué habéis decidido, quién tiene que hacer qué, cuándo, en qué lugar y cómo.

Recuerda que la forma de comunicarnos es muy importante y que toda comunicación profesional, para ser efectiva, requiere de un trabajo previo y del desarrollo de habilidades.

Si quieres saber más sobre desarrollo de habilidades de comunicación puedes consultar aquí: https://www.escuelacomunicando.com/entrenamiento-grupal/

Claves para vencer el miedo escénico

A lo largo de estos años son cientos de personas las que han pasado por la Escuela y han conseguido vencer su miedo escénico.

Algunas de estas personas tenían tanto miedo, pánico podríamos decir, que incluso les costó decidirse a inscribirse al curso. Existen diferentes grados de miedo escénico, que abarcan un enorme abanico de emociones a diferente intensidad: desde el terror al máximo nivel hasta sentir algo de nervios antes de salir. ¿Cuáles de estas personas han podido vencer su miedo escénico? ¡Todas! Tal vez algunos tengan que dedicarle más tiempo que otros, o haya que utilizar con ellos más herramientas, pero todo el mundo puede conseguir superar su miedo escénico y cambiarlo por emociones positivas como seguridad, entusiasmo, disfrute…

Algunos de los síntomas del miedo escénico son: temblor de manos o piernas, temblor de voz, sensación de calor o sudores, palpitaciones, fallos de memoria, movimientos incoherentes, tono de voz bajo o incluso afonía, tartamudeo… El público es gigante y tú pequeño, crees que te van a juzgar y que saben más, te horroriza que te hagan alguna pregunta o comentario y no saber qué responder.

Si te sientes identificado con alguno de estos síntomas o con otros similares, si también sientes emociones negativas con mayor o menor intensidad y crees que tu caso es horrible y no se puede superar, aquí te damos algunas pautas:

  1. Detén inmediatamente esos pensamientos negativos.

Cuando te des cuenta de que, una vez más, estás teniendo pensamientos negativos que reafirman tu miedo escénico, frénalos de inmediato.

  1. Escribe lo que estabas pensando y tíralo a la basura.

Por ejemplo, si estabas pensando “Qué horror, la semana que viene tengo una presentación en clase y se me va a olvidar todo”, escríbelo tal cual en un papel y tíralo a la basura.

  1. Dale la vuelta a ese pensamiento.

¿Qué es lo contrario para ti de ese pensamiento negativo? Podría ser, por ejemplo, “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”

  1. Traza tu plan.

¿Qué puedes hacer para acordarte de todo? Prepararte, ensayar, hacer tu power point y ensayar con él, por ejemplo.

  1. Permanece atento a las palabras clave que alimentan tu miedo.

En la frase “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”, la palabra clave es “todo”. Pregúntate qué es lo peor que te podría pasar si se te olvida algo. ¡Probablemente nada grave! Y si hay algo verdaderamente importante que quieres recordar porque es 100% imprescindible, solo tienes que buscar tu estrategia para recordarlo.

En definitiva, si vas tomando las riendas, poco a poco irás venciendo tu miedo escénico. Pero si tú solo no puedes, puedes hacerlo de la mano de profesionales que tienen un montón de técnicas y herramientas para ayudarte. Eso sí: infórmate antes de cuáles son sus credenciales, sus habilidades, quiénes son sus clientes y cuál ha sido su experiencia. Como en muchas otras disciplinas, cada vez hay más intrusismo. ¡No dejes que te den gato por liebre!

Aquí tienes un montón de testimonios de personas que ya lo han conseguido.
¿Y tú? ¿Quieres ser uno de ellos?