Pánico escénico y actitud

En la Escuela Comunicando hemos formado a más de 2000 alumnos en el arte de la oratoria. Cientos de particulares y profesionales, cada uno con sus objetivos a la hora de aprender a hablar en público. Hay quien, cuando viene a la Escuela, busca técnica corporal, hay quien quiere aprender a diseñar sus mensajes de una forma más atractiva, hay quien quiere mejorar su lenguaje paraverbal y están quienes, además de todos esos objetivos o parte de ellos, quieren quitarse de encima el miedo escénico que sufren. El 80% aproximadamente de las personas que vienen a nuestros cursos pertenecen a este último grupo: quienes quieren superar su miedo escénico.

¿Sabías que el miedo escénico está formado por pensamientos que tú mismo alimentas? Esos pensamientos nacen de las creencias que tienes sobre lo que supone el hecho de hablar en público y esas creencias vienen de un conjunto de información que tu cerebro ha filtrado previamente por cosas que has leído, lo que llevas oyendo desde hace mucho tiempo y alguna experiencia negativa que hayas podido vivir.

Miedo a hablar en público

De acuerdo, puede ser que en una o varias ocasiones lo hayas pasado mal hablando en público, pero tú decides si ese es el final del camino como ponente o solo el principio.

De tus creencias nace tu actitud, que puede ser de inferioridad, de superioridad o de igualdad y equilibrio frente al público.

Tener una actitud de superioridad frente al público no significa tener seguridad en uno mismo. Quienes adoptan esa actitud, juegan un falso rol para disfrazar sus inseguridades. Además, a través de sus gestos, movimientos corporales y expresiones transmitirán prepotencia, arrogancia o desafío. Hay cierta parte del público que admira este tipo de actitudes, por lo tanto, no podemos afirmar que sea un estilo de comunicación ineficaz, aunque habrá parte del púbico a la que no le gustará o le producirá rechazo.

Quien por el contrario, se siente inferior al público, por lo general no conseguirá una comunicación efectiva, puesto que su postura corporal, sus movimientos y su voz serán de retraimiento y de autoprotección. Con esta actitud no se busca llevar el mensaje hacia el público, sino protegerse de él.

La actitud de quien se considera igual que el público, ni más ni menos, es la que va a conseguir la comunicación más eficaz. Una persona que confía en sí mismo y en el público y tiene claro que está ahí para hacerles llegar su mensaje, sin temerles y sin querer demostrar nada, va a hablar con soltura y naturalidad. Y antes de la puesta en escena preparará con responsabilidad su ponencia sin ponerse límites, solo objetivos.

¿Puede que haya nervios al comenzar? Puede. Pero pasarán. Un orador seguro de sí mismo puede estar nervioso. No es incompatible.

Lo importante es la actitud con la que afrontes la situación.

Contesta ahora a esta pregunta:

Hablar en público, ¿es una amenaza o una oportunidad para ti?

Seguramente quieres hablar en público para aprobar un examen, exponer tu proyecto, conseguir que te voten, o que te compren. En cualquier caso, siempre va a ser una oportunidad para ti para mostrar una buena imagen de tus productos, servicios y/o tuya propia.

Te hacemos, entonces, la siguiente pregunta:

¿Qué quieres hacer con esa oportunidad?

Puedes desperdiciarla dedicándote a hacer caso a tus pensamientos boicoteadores de siempre, poniéndote límites, o bien puedes aprovecharla y ponerte objetivos.

¡Tú decides!

Conseguir hablar en público con soltura, como todo en la vida,  no solo es una cuestión de habilidades y conocimiento, es también una cuestión de actitud.

Tú puedes cambiar tu actitud cambiando tus creencias. Es algo que hacer sin ayuda es difícil, pero a través de las técnicas de coaching y con el apoyo de los profesionales preparados para aplicarlas puedes lograrlo.

Estamos comenzando año nuevo, es un momento perfecto para tus nuevos objetivos.

¡Vence tus miedos a hablar en público y disfruta del poder de saber expresarte!

La comunicación en tiempos de COVID

Ya estamos en septiembre y la #COVID-19 sigue con nosotros. Lo está revolucionando todo: la salud, la sociedad, la economía y también la comunicación.

En el ámbito de la sanidad, no solo ha sido devastador por la cantidad de personas fallecidas y enfermas, sino que tiene perplejo al sector sanitario por su forma irregular de actuar, afectando de forma diferente a los contagiados.

Socialmente nos está afectando muchísimo también: los viajes se han reducido a la mínima expresión, ya no podemos salir y relacionarnos como antes, ni en cantidad, ni en forma, ni en lugar, ni en tiempo, ni en calidad.

El asunto de la economía es tremendo. Miles de personas en paro, autónomos y pymes ahogados y ciertos sectores con un presente terrible y un futuro más que incierto.

¿Y a la comunicación? ¿De qué manera le afecta?

  • Distancia: Ya no hablamos de tan cerca, la comunicación kinestésica del roce, el susurro de cerca, los olores, los besos y abrazos, está prácticamente desaparecida.
  • Lenguaje no verbal: La mascarilla tapa la parte más expresiva de nuestra cara, que es la boca. A través de los microgestos que hacemos con la boca expresamos emociones y reacciones que ahora ya no se ven. Nos vemos únicamente los ojos y eso hace más difícil captar bien la expresión de nuestro interlocutor.
  • Lenguaje paraverbal: De nuevo la barrera de la mascarilla, esta vez afectando al sonido de nuestra voz. ¿Cuántas veces has tenido que repetir una frase porque no te habían oído bien? ¿Cuántas veces has pedido que te repitan lo dicho? Pero no solo afecta al sonido, también a las emociones transmitidas de forma auditiva. Ahora tenemos que tener más cuidado con las entonaciones y hacerlas suaves para que no se confunda elevar la voz con un tono enfadado.

En fin, que el virus está afectando a casi todos los ámbitos de nuestra vida, comunicación incluida. Y no solo afecta a los aspectos mencionados, también nos obliga al desarrollo de nuevas habilidades, ya que muchas de las comunicaciones que antes eran presenciales, ahora se producen de forma virtual a través de vídeo conferencias y muchas personas se encuentran perdidas ante esta situación, pues no saben cómo hacerlo.

Cursos de formación, reuniones, exposiciones comerciales ante clientes, formación interna… ¿Cuántas actividades de las que antes realizábamos cara a cara estamos llevando acabo ahora de forma virtual? ¿Cómo conseguir que sean igual de eficaces?

Aquí te dejamos algunos trucos:

  1. Observa lo que la cámara recoge: ¿qué hay en tu entorno?
  2. Ilumina bien el lugar desde el que hablas
  3. Prepara bien tus intervenciones
  4. Haz participar a tus interlocutores
  5. Prepara a los asistentes para que ocurra algo positivo
  6. No sueltes “rollazos” llenos de datos
  7. Vocaliza y cuida tus entonaciones
  8. Apoya tus palabras con las manos y con tu expresión facial

Si todavía no sabes cómo hacer todo esto de forma específica, ¡no desesperes! Ensaya una y otra vez y si necesitas ayuda, fórmate de la mano de profesionales que te darán ese empujoncito que te falta.

¡Ánimo!

Lo que cuentan tus gestos

Ya hemos hablado otras veces de comunicación no verbal y del enorme peso que ésta otorga a nuestro mensaje.

LENGUAJE NO VERBAL LENGUAJE PARAVERBAL CONTENIDO
55% 38% 7%

(Albert Mehrabian)

 Cuando hablamos en público, nuestros gestos tienen diferentes funciones:

  • Contar al público cómo nos sentimos: Si el orador se siente incómodo, inseguro, o ve la situación como una amenaza, tenderá a cerrarse, cruzando los brazos o las manos. Es bastante probable, además, que haga gestos de automanipulación, tal como tocarse el pelo, la ropa, pequeños toquecitos con los dedos… Si se siente cómodo, sin embargo, hará todo lo contrario, separando los brazos del cuerpo y moviendo las manos, reforzando así el contenido del mensaje.
  • Dibujar nuestro mensaje en el aire: Cuando conseguimos estar tranquilos y concentrarnos en la situación, empezamos a mover las manos para ilustrar con las manos aquello que estamos diciendo, dibujando en el aire formas, dirección, contando con los dedos, indicando prioridades… De esta manera, ayudamos al público a que se centre mejor en el mensaje.

Pero, ¿realmente quieres contarle al público cómo te sientes si estás nervioso, inseguro o pasándolo mal? Probablemente, no. Seguro que lo que quieres es transmitir bien tus ideas, que el público disfrute con tu ponencia y que nada de lo que hagas desvirtúe tu mensaje y te aleje de tus propósitos.

Te indicamos cómo conseguirlo.

  1. No pienses en lo que te pasó aquella vez, ni en lo que van a decir después. Céntrate en el aquí y ahora, como en una conversación con tus amigos.
  1. Asegúrate de elevar la voz un punto más de lo habitual y de hacer pausas y silencios de vez en cuando para enfatizar tus palabras. Los gestos tienen mucho que ver con la utilización de la voz. A mayor firmeza y convicción en la voz, mayor facilidad de gestualización.
  1. Evita gestos agresivos, como llevar objetos en la mano que no vayas a utilizar (como un boli, botellas…), o señalar con el dedo. Sí, has leído bien, a nosotros no nos gusta la utilización del boli, aunque algunas personas por ahí lo aconsejan (¿basadas en qué?) Si utilizas un bolígrafo para hablar en público, si no vas a escribir nada, enviarás mensajes agresivos a la audiencia, aunque los reciba de forma no consciente. Quienes justifican su utilización, suelen esgrimir argumentos del tipo “Así te sentirás más tranquilo, así sabrás qué hacer con las manos”. Esta es una perspectiva, a nuestro juicio, del todo inadecuada. Si quieres convertirte en un buen comunicador, una idea fundamental que tienes que tener siempre presente es que el protagonista es el público, y cuando te prepares una ponencia tienes que hacerlo pensando en ellos y no tanto en ti.

En resumen, esto es lo que tus gestos nos contarán de ti y de cuál es tu estado interno mientras hablas en público:

  • Mediante autocontacto, cierre de brazos y manos, cruce de brazos, automanipulaciones.
  • Superioridad, alto nivel de ego. Utilizando un boli y gestos autoritarios, como señalar con un dedo. También si te pones las manos en jarras.
  • Seguridad, comunicación equilibrada con el público: Brazos separados del cuerpo, gestos abiertos con las manos.

Si no te sale hacer esos gestos y no sabes cómo conseguirlo, pide ayuda para formarte o entrenarlo: https://www.escuelacomunicando.com/formacion-hablar-en-publico/

 

 

La importancia de la Imagen Personal en la comunicación

Nuestra imagen personal es “La Comunicadora”

Es la que habla de nosotros antes de que hablemos, nuestra tarjeta de visita y por ello, la llave de muchas puertas. ¿Quieres abrirlas?

Lo primero que debemos saber es que imagen proyectamos a los demás de nosotros mismos a  través de la indumentaria, peinado, maquillaje, saber estar, y expresión o lenguaje no verbal. Todo ello  hace que los demás se formen una opinión de nosotros, si nos ven distantes, cercanos, joviales, dinámicos, seguros, serios, divertidos……

Por eso muy importante conocernos, para potenciar mejorar o cambiar aquella parcela de nuestra imagen y conseguir que el mensaje que queremos enviar de nuestra personalidad sea fiable, correcto, comprensible y perdurable, aportando a nuestra imagen confianza.

                  

 

En asesoría de imagen tenemos las herramientas necesarias para que aprendas a través de códigos a proyectar tu personalidad.  Saber elegir en cada lugar y ocasión, los colores, las formas, las líneas, los volúmenes, en nuestra indumentaria. Tu habilidad para desenvolverte socialmente con naturalidad y el lenguaje no verbal (expresión) deben ser tus aliados.

Todos conocemos personas cuyo aspecto exterior es impecable, pero no se expresan correctamente. Algunas que al contrario son grandes oradores, pero su aspecto es desaliñado o  poco adecuado. E incluso personas con una alta formación académica que tienen dificultades para desenvolverse cómodamente y con naturalidad en situaciones determinadas.

 

TIP DE HOY:   QUE LA COMUNICADORA HABLE SIEMPRE BIEN DE TU IMAGEN

¡Hasta el próximo post!

Teresa Ponce

www.tereresaponce.es

 

Pon a dieta tu miedo

Ya hemos hablado en otros post sobre el miedo escénico. ¿Se puede superar?

La mayoría de las personas que son preguntadas acerca de sus sensaciones al hablar en público, coinciden en describir síntomas desagradables: temblores, sequedad de boca, malestar estomacal, palpitaciones, rubor… Son los síntomas fisiológicos que se producen como consecuencia del miedo escénico. Hay personas que no llegan ni siquiera a sentirlos, porque se rinden antes de ponerse delante de un público. Sufren “por adelantado” cosas que no han ocurrido.

Sobre el miedo se han escrito y dicho muchas cosas, desde claves para superarlo hasta afirmaciones que nos dicen que hay que aceptarlo. En la Escuela vemos frecuentemente personas que han conseguido superar un auténtico pánico y lo han convertido en algo de nervios, tranquilidad e incluso disfrute. Nosotros defendemos que se puede vencer el miedo escénico porque vemos a diario personas superándose. Por lo tanto, afirmamos que sí, se puede superar el miedo escénico.

Lo primero que debes saber es que el miedo escénico lo alimentas tú. Por lo tanto, dejar de alimentarlo es una decisión tuya.

¿Ya lo has decidido? Pues vamos allá. Aquí te vamos a proporcionar un par de trucos para que mantengas a tu miedo escénico a dieta. ¡Puede “adelgazar” tanto como tú quieras!

En primer lugar, te proponemos que contestes a estas preguntas.

  1. ¿En qué porcentaje contribuyes con tus pensamientos a alimentar tu miedo escénico?
  1. ¿En qué porcentaje quieres contribuir a alimentar tu seguridad?
  1. ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguir vencer el miedo?
  1. ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  1. ¿Piensas que te puede ocurrir algo malo al hablar en público?
  1. ¿Para qué te sirve pensar así? Haz una lista de los beneficios

Truco nº 1:

Si piensas que te puede pasar algo malo al hablar en público, ¡dale la vuelta! Y ahora piensa, tranquilamente, cuál de las dos opciones es más probable que te ocurra.

Por ejemplo:

“Pienso que me voy a olvidar de todo” => “Me voy a acordar de todo”

¿Qué es más probable que sea cierto? La opción positiva, seguro. Aunque puede que se te olvide alguna cosa, te acordarás de casi todo. Piensa que el público no sabe lo que vas a decir, por tanto no puede saber si te has olvidado de algo.

Truco nº 2:

Haz una lista de tus cualidades. ¿Cuáles son tus fortalezas a la hora de situarte delante del público? Piensa bien, ¡seguro que encuentras un montón! Y si no se te ocurren muchas, pregunta a una voz amiga.

Escribe tu lista y léela todos los días.

Recuerda, si quieres cambiar miedo por seguridad, es imprescindible que dejes de alimentar al primero y alimentes una nueva imagen de ti a diario.

Y de vez en cuando, mide tu progreso. Ya verás como cuando lleves unos días haciéndolo, comprobarás que funciona.

 

¿Cómo dar a conocer tu negocio?

Emprender es un camino largo en el que prima la paciencia y, sobre todo, la motivación. Contarlo no es fácil. Todas esas ideas están en tu cabeza y ahora hay que darles forma. Empiezas a reunirte con gente interesada en tu idea y que, probablemente, te aporte un nuevo enfoque desde su punto de vista de experto, nuevos socios, gestores, abogados, asesores, proveedores, agencias de marketing, bancos y un largo etcétera. Así que debes tratar de convencer de lo bueno que es tu proyecto y cómo quieres llevarlo a cabo.

Como sabemos que no es tarea fácil, te facilitamos algunos consejos para elaborar tu “plan de comunicación” y así ganar fluidez cuando vayas a contar tu idea de negocio:

Empieza por definir tu idea, escríbela y piensa si es “sencilla” de entender. Tú sabes a qué te refieres, pero no todo el mundo necesariamente la entenderá. Una vez definida, pide opiniones a la gente de tu alrededor antes de vender tu idea a las personas expertas. Esto te ayudará a definirla con mayor precisión, puesto que tu objetivo final es convertir la idea en acción.

Ya sabes qué quieres transmitir. Antes de coincidir con personas a las que les deba convencer tu idea, traza un esquema sobre lo que quieres contar teniendo en cuenta a quién te vas a dirigir para adaptar tu argumento, dónde lo vas a hacer, si será de forma distendida o más informal, piensa cómo influye el hecho de que esa persona apoye tu idea o no, ten en cuenta las posibles reacciones, si necesitas recursos de apoyo, etc. Te aconsejamos hacer un esquema con todas esas variables.

Por último, piensa en tus expectativas: qué esperas de las personas a las que se lo vas a contar, para qué se lo vas a contar y con qué fin.

“Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminarlo hace falta perseverancia”

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CEO: La imagen de la empresa

El papel que adquiere un CEO dentro y fuera de la organización es de vital importancia ya que constituye la imagen y voz de la empresa. En otras palabras, la representa. Por ello, a la hora de hablar en público, es fundamental el uso que hace de la información y cómo la transmite.

Como director general, estás continuamente en contacto con los socios, accionistas, colaboradores, proveedores y trabajadores de la empresa. Además, puede que tengas que atender a los medios de comunicación. Llegado ese momento, debes tener muy claros los pasos a seguir y, principalmente, tener claro cuál es la imagen que quieres proyectar delante de sus interlocutores.

¿Cuáles son las principales pautas a seguir a la hora de preparar ese encuentro?

En primer lugar, definir lo que quieres obtener una vez realizado el discurso. Cuál es la finalidad del comunicado, de la reunión, de la presentación. ¿Qué quieres conseguir? ¿Vender? ¿Informar? ¿Tomar decisiones? ¿Impactar?

En segundo lugar: trazar un plan. Describe el lugar, la hora, los asistentes, el material que vas a necesitar, la duración…

Otro aspecto a considerar son las conclusiones. Debes concluir esa presentación o reunión con algo concreto. Esa conclusión debe ir ligada al objetivo. Por ejemplo: “como CEO convocas una reunión para decidir un nuevo plan estratégico que provoque un aumento del 5% de las ventas para el próximo año”. Si durante la reunión se empieza a hablar de todo un poco y no se centra en nada, pueden pasar dos cosas: o no se ha planteado bien el objetivo de la reunión o se ha perdido de vista. Por ello, es aconsejable cerrar cada discurso o debate con una conclusión centrada en el objetivo.

Por último y no menos importante. identifica al público. Es fundamental que sepas a quiénes va dirigida tu charla para elegir los argumentos más apropiados. La forma de contar lo que quieres decir dependerá del tipo de personas a las que te dirijas.

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La forma de utilizar tus manos al hablar repercute en tu credibilidad

A la hora de hablar en público, comunicar y convencer debe convertirse en un valor diferencial. Cuando hablamos, nuestras manos dibujan nuestras palabras en el aire, apoyando nuestra entonación y favoreciendo la concentración de la mirada del público.

¿QUÉ DICEN TUS MANOS DE TI?

  1. Manos en MOVIMIENTO

Reafirman la intensidad del contenido

Refuerzan tu credibilidad

  1. Manos INMÓVILES, CRUZADAS O CERRADAS

Reducen la fuerza de convicción

Te restan credibilidad

Denotan que te encierras en ti mismo

  1. Manos con las PALMAS ABIERTAS, transmitirás:

Generosidad

Comunicación abierta y positiva

Honestidad

Seguridad y confianza

Ganas de compartir con el público

Las manos deben apoyar nuestra comunicación. Pero ten en cuenta que, del mismo modo que el resto de tus gestos, son una expresión de tus emociones. Aprender a controlar los gestos debe ir acompañado de un manejo de las emociones para que exista armonía y la comunicación fluya con naturalidad. Cuanto más tranquilo estés y más centrado en el aquí y ahora de la comunicación, más firmes y creíbles serán tus gestos.

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¿Cuál es tu gesto más habitual?

¿Qué gestos son los que más repites cuando te comunicas con los demás? ¿Y cuando hablas en público? Es posible que no seas consciente o tengas una ligera idea, pero ¿cómo saberlo?

Realizar una presentación, impartir formación, comunicarnos con desconocidos, son situaciones que nos pueden producir miedo escénico a hablar en público. Habitualmente, en un estado de nervios o presión, pasamos por alto el control de los gestos.

Te proponemos un ejercicio práctico para descubrirlo:

Pregúntale a alguien de tu entorno: las personas con las que interactúas de forma habitual suelen conocer tus gestos más comunes.

Grábate en vídeo: si vas a realizar la presentación de un proyecto, por estudios o por trabajo, lo mejor es que te grabes para analizar tu postura y gestos.

¿Y luego qué? Una vez tomas conciencia de tus gestos te proponemos lo siguiente:

Evita el autocontacto: nuestra tendencia ante las situaciones que nos crean inseguridad es el autocontacto, ya sea con las manos, brazos, cuerpo… Por ejemplo, agarrarnos el brazo con la mano. Nos da sensación de autoprotección, pero a la vez transmitimos inseguridad.

Controla tus gestos: si ya has detectado un gesto repetitivo, ¡contrólalo! Mover excesivamente los brazos, estar estático de forma continua, hacer círculos con las manos, señalar, puede transmitir algo incoherente con nuestras palabras o incluso nos puede hacer perder credibilidad.

Observa los gestos de los demás: si pones atención en los gestos de los demás, poco a poco irás controlando los tuyos.

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5 tips para controlar la postura corporal delante de un tribunal

Cuando defendemos un tema delante de un tribunal o presentamos un proyecto, no somos conscientes de la importancia de nuestra postura corporal. Como te hemos comentado en ocasiones anteriores, el lenguaje no verbal tiene mayor relevancia que el lenguaje verbal en nuestra comunicación. Los nervios nos pueden traicionar y es cuando nos surgen los miedos, muy visibles en nuestra manera de vocalizar y en nuestra postura corporal. Por ello, ¡queremos ayudarte! Te ofrecemos 5 tips para vencer el miedo a hablar en público y presentar delante de un tribunal controlando la postura corporal.

#1. Piernas separadas a lo ancho de las caderas.

Esto te ayudará a mantener el equilibrio y no perder estabilidad por los nervios.

#2. Peso repartido entre las dos piernas.

Al repartir el peso, evitas el movimiento incoherente hacia los lados.

#3. Espalda erguida, plexo solar abierto.

El plexo solar es una densa red nerviosa situada detrás del estómago, esta zona recibe las sensaciones relacionadas con nuestras emociones. Por lo que si mantienes la espalda erguida y la zona abierta, ayudas a tu cuerpo a no sentir bloqueos y a reducir el miedo.

#4. Los brazos caen a lo largo del cuerpo, sin tensión en hombros o manos.

Ejercicios de relajación y estiramientos previos ayudan a relajar los hombros y manos. Si tensas tu cuerpo, tu cerebro recibe señales de malestar y nervios.

#5. Cabeza recta, mentón ligeramente inclinado.

Además de sentirte relajado, te aportará seguridad y así lo transmitirás al público.

La práctica es lo que te ayudará a adoptar estas posturas corporales de forma inconsciente. Empieza a practicar y tanto los demás, como tú mismo, empezaréis a notar la diferencia, consiguiendo hablar en público de manera eficaz. Amplía más información en nuestra web.