¿Cómo dar a conocer tu negocio?

Emprender es un camino largo en el que prima la paciencia y, sobre todo, la motivación. Contarlo no es fácil. Todas esas ideas están en tu cabeza y ahora hay que darles forma. Empiezas a reunirte con gente interesada en tu idea y que, probablemente, te aporte un nuevo enfoque desde su punto de vista de experto, nuevos socios, gestores, abogados, asesores, proveedores, agencias de marketing, bancos y un largo etcétera. Así que debes tratar de convencer de lo bueno que es tu proyecto y cómo quieres llevarlo a cabo.

Como sabemos que no es tarea fácil, te facilitamos algunos consejos para elaborar tu “plan de comunicación” y así ganar fluidez cuando vayas a contar tu idea de negocio:

Empieza por definir tu idea, escríbela y piensa si es “sencilla” de entender. Tú sabes a qué te refieres, pero no todo el mundo necesariamente la entenderá. Una vez definida, pide opiniones a la gente de tu alrededor antes de vender tu idea a las personas expertas. Esto te ayudará a definirla con mayor precisión, puesto que tu objetivo final es convertir la idea en acción.

Ya sabes qué quieres transmitir. Antes de coincidir con personas a las que les deba convencer tu idea, traza un esquema sobre lo que quieres contar teniendo en cuenta a quién te vas a dirigir para adaptar tu argumento, dónde lo vas a hacer, si será de forma distendida o más informal, piensa cómo influye el hecho de que esa persona apoye tu idea o no, ten en cuenta las posibles reacciones, si necesitas recursos de apoyo, etc. Te aconsejamos hacer un esquema con todas esas variables.

Por último, piensa en tus expectativas: qué esperas de las personas a las que se lo vas a contar, para qué se lo vas a contar y con qué fin.

“Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminarlo hace falta perseverancia”

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Vencer el miedo a hablar en público cambiando tus pensamientos

¿Eres CEO? Necesitas comunicar bien. Has trabajado duro para llevar adelante tu proyecto, te has preparado, has tomado riesgos… Como se suele decir, “has echado toda la carne en el asador”. Ahora llega el momento de dar a conocer tu proyecto, vender tus productos o servicios, tu empresa,  en diferentes  ámbitos y escenarios. En muchas ocasiones esto significa tener que hablar en público y para algunas personas esto supone un auténtico calvario, aparece lo que llamamos el miedo escénico, que algunas veces se refleja mediante nervios, temblores, movimientos diversos del cuerpo, sudoración, volumen bajo… Un amplio repertorio de síntomas y otras veces ni siquiera eso, porque se evitan las situaciones que supongan enfrentarse al público. Escapando de la situación, efectivamente, te librarás de pasar ese mal rato, pero también perderás una gran oportunidad de dar a conocer al mundo lo que hacemos. ¿Para qué te sirve trabajar tan duro si después no te das a conocer?

Hablar en público es algo que puede hacer cualquiera. Para vencer tus miedos, solo tienes que cambiar la manera en la que afrontas la situación y sustituir tus pensamientos negativos, que te limitan, por otros positivos, que te potencien.

Veamos algunos ejemplos de pensamientos erróneos:

1. Me siento un impostor. Esto de hablar en público no está hecho para mí, hay quien tiene ese don, pero no es mi caso, yo no he nacido para esto. ¡Error! Hablar en público no es un don con el que se nace, es una habilidad que se entrena.

2. Tener expectativas de fracaso: “Me va a salir mal, me voy a quedar en blanco, me voy a equivocar, no les va a gustar…” ¿En qué te basas para creer eso? ¿De qué te sirve pensar así? Si vas a utilizar tu imaginación para “adivinar” lo que va a suceder, imagina en positivo y ¡verás cómo cambia tu estado de ánimo!

3. El público es “el enemigo” y me va a juzgar. El público no está ahí para juzgarte, está ahí para escuchar lo que les has dicho que les ibas a contar. Céntrate en darles lo que buscan, ¡piensa más en ellos y menos en ti!

4. Si algo falla, he fracasado. Si algo no sale como esperabas, tómatelo como una oportunidad para aprender y hazte la siguiente pregunta: ¿Qué quiero hacer de forma diferente la próxima vez para que el resultado sea satisfactorio? Ponte objetivos específicos y medibles y ¡ve a por ellos!

Y sobre todo, entrena, entrena y entrena… Como dice la famosa frase de la película “El exótico Hotel Marigold”: “Al final, todo saldrá bien, y si no sale bien es que no es el final”.

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