¿Por qué es importante desarrollar habilidades comunicativas?

Empezaremos respondiendo a una pregunta: ¿qué son las habilidades comunicativas? Son aquellas capacidades que tenemos para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. Por ejemplo, la capacidad de escuchar, de empatizar, de comprender el mensaje del otro, de hablar, de argumentar, de transmitir, de leer, de escribir…

Es importante desarrollar las habilidades comunicativas para poder expresar de forma efectiva lo que pensamos, sentimos y queremos. Todos sentimos la necesidad de interactuar con otros seres humanos y lo hacemos constantemente en todos los ámbitos de nuestra vida. Sin la comunicación, no estaríamos en el nivel de desarrollo en el que nos encontramos. Una buena o mala comunicación puede desarrollar efectos positivos o negativos en nuestras relaciones. Por lo que estaréis de acuerdo con nosotros en que la comunicación constituye un pilar fundamental en nuestra vida social y es un poderoso instrumento de cambio.

En resumen, creemos en la necesidad de desarrollar nuestras habilidades comunicativas para tener relaciones exitosas. Invertir en comunicación es invertir en nosotros mismos.

“La felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno hace están en armonía” Gandhi

Consejos para desarrollar tu comunicación

Trabajar de cara al público requiere de muchas habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación, la capacidad de negociación… Ser habilidoso en todas ellas es algo que se puede conseguir teniendo ciertas habilidades y herramientas, y entrenándolas de forma continua.

En esta ocasión, te proporcionamos unos consejos que te ayudarán a desarrollarte personalmente y a mejorar tu comunicación con los demás.

El trabajo de comercial, habitualmente, consiste en vender, en conseguir nuevos clientes, en reunirte con ellos, negociar, dar explicaciones, trabajar bajo presión y con un factor económico variable que depende directamente de tus resultados. Por eso, es fundamental saber gestionar todas las emociones que se derivan de estas situaciones.

Lo primero que debes hacer es escucharte a ti mismo. Cuando se dan las circunstancias mencionadas anteriormente, ¿qué piensas? Imagínate que hoy no has logrado tus objetivos con lo que eso conlleva: ¿qué se te pasa por la cabeza? “No he sabido convencer a ese cliente”. “Así no lo conseguiré nunca”. “Voy a tener que dar explicaciones…” Probablemente, lo que viene a tu mente no es algo positivo.

¿Te ayudaría pensar otra cosa? Seguro que si esta misma situación le sucede a un amigo, le animarías con frases motivadoras. Entonces, ¿por qué no lo haces contigo mismo?

En segundo lugar, créetelo. De nada sirve modificar el lenguaje que utilizas contigo mismo si luego no te lo vas a creer. Si lo que quieres es cambiar un comportamiento, una actitud o una situación, tienes que estar convencido de que es posible.

Por último, visualízalo. Piensa con todo detalle cómo será esa reunión con tu cliente y qué esperas conseguir de ella. Imagínate dando una conferencia para tus compañeros, logrando tus objetivos, consiguiendo clientes, etc. Si haces este ejercicio de visualización, activarás las mismas emociones y sensaciones que si lo estuvieses viviendo.

“Tú naciste siendo un ganador, pero para ganar debes planear ganar, estar preparado para ganar y esperar ganar”. Zig Ziglar

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Conversaciones eficaces con tu equipo

Es momento de cambios en tu empresa. Como director o como jefe, te toca reunir a tu equipo para comunicar las decisiones tomadas. Sabes que es de vital importancia que los equipos sean conocedores de las mismas. Por esa razón, la comunicación se vuelve uno de los factores más relevantes, pues depende de cómo comuniques esas decisiones, transmitirás al equipo mayor o menor credibilidad y provocarás en ellos mayor o menor motivación.

Para no cometer un error y que tu discurso se vuelva susceptible de interpretaciones, es primordial preparártelo bien. Así que, toma nota de estos consejos:

En primer lugar, define la intención de tu conversación con el equipo. Puedes contestar a estas preguntas: ¿cuál es el mensaje o decisión que quieres trasladar a tu equipo? ¿A quiénes afecta? ¿Cómo les afecta? ¿Qué esperas de ellos? ¿Qué papel desempeñas en tu discurso?

Segundo, ten en cuenta que, como dice el refrán, “nunca llueve a gusto de todos”. Puedes obtener todo tipo de respuestas y reacciones. Para que no te coja por sorpresa, ten en cuenta a tu público y piensa cómo pueden responder ante la decisión que les acabas de comunicar.

Por último, utiliza todos tus recursos: el vocabulario que mejor se adecue a la situación, tus gestos, usa la empatía, adapta tus argumentos, etc.

Y, sobre todo, prepara bien tu mensaje para ganar mayor seguridad durante el discurso. Ya que no importa cuántos recursos tengas, si no sabes cómo utilizarlos, nunca serán suficientes.

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