Lo que puedes comunicar con tu voz

Muchas personas piensan que, a la hora de hablar en público, lo más importante es el contenido, lo que se dice. Por supuesto que es necesario conocer el tema sobre el que vas a hablar en profundidad, utilizar el lenguaje de forma eficaz y preparar una buena presentación, pero lo que más te va a ayudar a transmitir y a llegar a tu público es la puesta en escena, compuesta por el lenguaje corporal y el lenguaje paraverbal (la voz).

Comunicar con la voz

Aquí te dejamos una serie de preguntas para que chequees tu lenguaje paraverbal y algunos trucos para mejorarlo:

  1. ¿Qué volumen utilizas? Busca un volumen medio, dale un punto más de fuerza a tu volumen habitual. Puede que al principio te resulte extraño y poco natural. No te preocupes, con el tiempo formará parte de tu zona de confort.
  2. ¿A qué velocidad hablas? Demasiado deprisa puede resultar acelerado y puede hacer que a tu público no le dé tiempo de procesar todas las ideas. Demasiado despacio puede dormirles. Truco: Juega con las velocidades, ve variando. Di algunas palabras o sílabas más despacio, otras más deprisa y, en general, utiliza un ritmo intermedio.
  3. ¿Haces pausas y silencios? Puede ser que consideres que un silencio o una pausa significa que te has quedado en blanco y que tus interlocutores se van a dar cuenta. En absoluto. Un silencio proporciona fuerza a las palabras que acabas de decir y hace que éstas calen más en tu público.
  4. ¿Qué tal andas de entonaciones? Jugar con la velocidad, el timbre, las pausas, alargar palabras y variar volúmenes hará que tus entonaciones tengan muchos más matices.
  5. ¿Cómo vas de dicción? ¿Eres de los que pronuncia cada letra o a veces cuesta entenderte? Para articular mejor, abre bien la boca y pon atención a que suenen todas las letras.

Trabajando estos aspectos clave del lenguaje paraverbal conseguirás que tu comunicación sea más eficaz y llegue más a los demás. Trabaja, ensaya, lee en voz alta para ir desarrollando estas habilidades pero, sobre todo, ¡ponle pasión! Si te involucras en el mensaje, lo cuentas con entusiasmo y te gusta lo que dices, tu voz sonará con fuerza, firme, creíble y profesional. Esto hará que tu cuerpo se mueva en consonancia acompañando a tus palabras y el resultado seguro que es excelente.

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4 consejos para escuchar activamente

La diferencia entre oír y escuchar es que oír es simplemente percibir los sonidos a través del oído y escuchar es prestar atención a lo que se oye, implica entender y comprender lo que te dicen. Si, además, lo hacemos de forma activa, pondremos atención también en los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo.

Escuchar activamente nos permite hacer preguntas o proporcionar respuestas más adecuadas. En algunas profesiones, esto se vuelve esencial. Especialmente si eres comercial o formador.

Una de las ventajas de la escucha activa es que provoca una relación positiva y de confianza con nuestro interlocutor y éste se siente valorado.

4 CONSEJOS PARA DESARROLLAR LA ESCUCHA ACTIVA

  1. No juzgues. Pon atención en sus palabras y sus emociones, no lo extrapoles a las tuyas.
  2. Evita dar consejos. Ya que el contexto del interlocutor no tiene por qué ser el nuestro.
  3. No interrumpas. A menos que sea imprescindible y relevante para entender el mensaje de la otra persona.
  4. Repite sus palabras. Repite lo mismo para demostrar que estás escuchando lo que te está diciendo. Cuidado, hazlo de vez en cuando, o no será creíble.

“Solo si escuchamos podremos aprender. Y escuchar es un acto de silencio; solo una mente serena pero extraordinariamente activa puede aprender” Jiddu Krishnamurti

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Consejos para desarrollar tu comunicación

Trabajar de cara al público requiere de muchas habilidades como la empatía, la asertividad, la comunicación, la capacidad de negociación… Ser habilidoso en todas ellas es algo que se puede conseguir teniendo ciertas habilidades y herramientas, y entrenándolas de forma continua.

En esta ocasión, te proporcionamos unos consejos que te ayudarán a desarrollarte personalmente y a mejorar tu comunicación con los demás.

El trabajo de comercial, habitualmente, consiste en vender, en conseguir nuevos clientes, en reunirte con ellos, negociar, dar explicaciones, trabajar bajo presión y con un factor económico variable que depende directamente de tus resultados. Por eso, es fundamental saber gestionar todas las emociones que se derivan de estas situaciones.

Lo primero que debes hacer es escucharte a ti mismo. Cuando se dan las circunstancias mencionadas anteriormente, ¿qué piensas? Imagínate que hoy no has logrado tus objetivos con lo que eso conlleva: ¿qué se te pasa por la cabeza? “No he sabido convencer a ese cliente”. “Así no lo conseguiré nunca”. “Voy a tener que dar explicaciones…” Probablemente, lo que viene a tu mente no es algo positivo.

¿Te ayudaría pensar otra cosa? Seguro que si esta misma situación le sucede a un amigo, le animarías con frases motivadoras. Entonces, ¿por qué no lo haces contigo mismo?

En segundo lugar, créetelo. De nada sirve modificar el lenguaje que utilizas contigo mismo si luego no te lo vas a creer. Si lo que quieres es cambiar un comportamiento, una actitud o una situación, tienes que estar convencido de que es posible.

Por último, visualízalo. Piensa con todo detalle cómo será esa reunión con tu cliente y qué esperas conseguir de ella. Imagínate dando una conferencia para tus compañeros, logrando tus objetivos, consiguiendo clientes, etc. Si haces este ejercicio de visualización, activarás las mismas emociones y sensaciones que si lo estuvieses viviendo.

“Tú naciste siendo un ganador, pero para ganar debes planear ganar, estar preparado para ganar y esperar ganar”. Zig Ziglar

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Conversaciones eficaces con tu equipo

Es momento de cambios en tu empresa. Como director o como jefe, te toca reunir a tu equipo para comunicar las decisiones tomadas. Sabes que es de vital importancia que los equipos sean conocedores de las mismas. Por esa razón, la comunicación se vuelve uno de los factores más relevantes, pues depende de cómo comuniques esas decisiones, transmitirás al equipo mayor o menor credibilidad y provocarás en ellos mayor o menor motivación.

Para no cometer un error y que tu discurso se vuelva susceptible de interpretaciones, es primordial preparártelo bien. Así que, toma nota de estos consejos:

En primer lugar, define la intención de tu conversación con el equipo. Puedes contestar a estas preguntas: ¿cuál es el mensaje o decisión que quieres trasladar a tu equipo? ¿A quiénes afecta? ¿Cómo les afecta? ¿Qué esperas de ellos? ¿Qué papel desempeñas en tu discurso?

Segundo, ten en cuenta que, como dice el refrán, “nunca llueve a gusto de todos”. Puedes obtener todo tipo de respuestas y reacciones. Para que no te coja por sorpresa, ten en cuenta a tu público y piensa cómo pueden responder ante la decisión que les acabas de comunicar.

Por último, utiliza todos tus recursos: el vocabulario que mejor se adecue a la situación, tus gestos, usa la empatía, adapta tus argumentos, etc.

Y, sobre todo, prepara bien tu mensaje para ganar mayor seguridad durante el discurso. Ya que no importa cuántos recursos tengas, si no sabes cómo utilizarlos, nunca serán suficientes.

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Consejos para calmar la ansiedad antes de hacer una presentación en público

La situación económica actual propicia que nos encontremos en un momento de reinvención y reciclaje profesional. Esto hace que las funciones de algunas personas dentro de la empresa cambien o se amplíen y tengan que incorporar a sus tareas habituales un nuevo rol: el comercial. Tanto si la relación con los clientes es nueva para ti como si tu puesto habitual es de comercial, saber hablar en público con soltura es un claro valor añadido a tu profesión.

Sin embargo, presentar los productos o servicios de tu empresa delante de un auditorio puede que te genere ansiedad, muchos nervios o miedo escénico. Si es tu caso, aquí tienes algunos consejos para calmar la ansiedad:

  • Antes de comenzar a hablar, o cada vez que pienses en el evento con ansiedad, respira profunda y lentamente, llevando el aire al abdomen, hasta que notes cómo te vas relajando.
  • Relaja los músculos, muévete y suelta tensiones.
  • Abre y cierra la boca y muévela de lado a lado para quitar tensiones de esa zona. Si eres de los que pone la tensión en la mandíbula, tus labios tenderán a juntarse y esto puede perjudicar a la vocalización, a la proyección de la voz y a la sonrisa.
  • Sonríe. Sonreír no solo te hará sentir mejor, sino que además te ayudará a eliminar pensamientos negativos. ¡Además, le estarás diciendo a tu cerebro que todo va bien!
  • Bebe agua antes de empezar. Tu nivel de ansiedad disminuirá.
  • Y, sobre todo, prepárate lo que vas a decir y ensáyalo una y otra vez. Cuanto más te lo prepares y lo ensayes, más seguro te sentirás.

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