La forma de utilizar tus manos al hablar repercute en tu credibilidad

A la hora de hablar en público, comunicar y convencer debe convertirse en un valor diferencial. Cuando hablamos, nuestras manos dibujan nuestras palabras en el aire, apoyando nuestra entonación y favoreciendo la concentración de la mirada del público.

¿QUÉ DICEN TUS MANOS DE TI?

  1. Manos en MOVIMIENTO

Reafirman la intensidad del contenido

Refuerzan tu credibilidad

  1. Manos INMÓVILES, CRUZADAS O CERRADAS

Reducen la fuerza de convicción

Te restan credibilidad

Denotan que te encierras en ti mismo

  1. Manos con las PALMAS ABIERTAS, transmitirás:

Generosidad

Comunicación abierta y positiva

Honestidad

Seguridad y confianza

Ganas de compartir con el público

Las manos deben apoyar nuestra comunicación. Pero ten en cuenta que, del mismo modo que el resto de tus gestos, son una expresión de tus emociones. Aprender a controlar los gestos debe ir acompañado de un manejo de las emociones para que exista armonía y la comunicación fluya con naturalidad. Cuanto más tranquilo estés y más centrado en el aquí y ahora de la comunicación, más firmes y creíbles serán tus gestos.

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5 tips para controlar la postura corporal delante de un tribunal

Cuando defendemos un tema delante de un tribunal o presentamos un proyecto, no somos conscientes de la importancia de nuestra postura corporal. Como te hemos comentado en ocasiones anteriores, el lenguaje no verbal tiene mayor relevancia que el lenguaje verbal en nuestra comunicación. Los nervios nos pueden traicionar y es cuando nos surgen los miedos, muy visibles en nuestra manera de vocalizar y en nuestra postura corporal. Por ello, ¡queremos ayudarte! Te ofrecemos 5 tips para vencer el miedo a hablar en público y presentar delante de un tribunal controlando la postura corporal.

#1. Piernas separadas a lo ancho de las caderas.

Esto te ayudará a mantener el equilibrio y no perder estabilidad por los nervios.

#2. Peso repartido entre las dos piernas.

Al repartir el peso, evitas el movimiento incoherente hacia los lados.

#3. Espalda erguida, plexo solar abierto.

El plexo solar es una densa red nerviosa situada detrás del estómago, esta zona recibe las sensaciones relacionadas con nuestras emociones. Por lo que si mantienes la espalda erguida y la zona abierta, ayudas a tu cuerpo a no sentir bloqueos y a reducir el miedo.

#4. Los brazos caen a lo largo del cuerpo, sin tensión en hombros o manos.

Ejercicios de relajación y estiramientos previos ayudan a relajar los hombros y manos. Si tensas tu cuerpo, tu cerebro recibe señales de malestar y nervios.

#5. Cabeza recta, mentón ligeramente inclinado.

Además de sentirte relajado, te aportará seguridad y así lo transmitirás al público.

La práctica es lo que te ayudará a adoptar estas posturas corporales de forma inconsciente. Empieza a practicar y tanto los demás, como tú mismo, empezaréis a notar la diferencia, consiguiendo hablar en público de manera eficaz. Amplía más información en nuestra web.

Los efectos de la sonrisa en la comunicación

Ya lo decía Albert Einstein: “Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento”. Nuestros gestos, nuestra expresión corporal, nuestra manera de actuar, comunican en mayor medida que nuestras palabras. Una de las herramientas más poderosas de nuestra comunicación no verbal es la sonrisa.

Cuando hablamos en público la sonrisa puede ser nuestra mejor arma, la utilizaremos en el momento del arranque, lo cual nos servirá para conectar con el público. Así conseguiremos transmitir energía positiva e involucrar al auditorio. Comenzar con una sonrisa amable ayuda a “romper el hielo” y traspasar la barrera entre el comunicador y el público, generando una sensación de complicidad. Además, sonriendo provocamos que los oyentes sientan simpatía hacia nosotros y se alegren de estar presentes en ese momento y quieran escucharnos.

Cuando sonreímos, liberamos una sustancia llamada endorfina, la droga natural de la felicidad. Al sonreír enviamos un mensaje a nuestro sistema nervioso central y el cerebro entiende que todo va bien, ¡incluso si forzamos la sonrisa! Esto provoca un efecto “desestresante”: se calman nuestros nervios y se reduce la ansiedad.

Una sonrisa facilita las relaciones personales y profesionales, incrementa la espontaneidad, la creatividad, la expresión, ayuda a vencer la timidez y además ¡tiene efecto contagioso! Algunos estudios han demostrado que es treinta veces más probable reír en grupo que solo. Pero para poder reír con los demás, primero debemos saber reírnos de nosotros mismos.

¿A qué esperas para sonreír? Tenerlo presente en nuestras presentaciones es factor fundamental en la lucha por acordarnos del contenido, mantener la expresión corporal y recordar el objetivo del discurso. Practicar te ayudará a mantener el equilibrio entre todos los elementos que intervienen en la comunicación. Pero más allá de lo puramente teórico y práctico, lo más importante es ¡DISFRUTAR! Si disfrutamos durante el proceso ayudamos a que los demás también lo hagan y terminaremos la presentación con una sensación agradable y positiva.

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