El líder y el dominio del miedo escénico

Hablar en público puede ser un reto para muchos ejecutivos. Tendemos a pensar que como directivo o líder de equipos es necesario tener de forma innata la habilidad de comunicar en público. Pero los nervios, la timidez y, en ocasiones, la ansiedad, son factores que pueden limitarnos por muy acostumbrados que estemos a comunicarnos en público.

La presión que ejercemos sobre nosotros mismos y el nivel de exigencia que nos imponemos, como líderes ejemplares y grandes comunicadores que debemos ser, activan pensamientos que influyen directamente en nuestro organismo, provocando nervios, estrés, bloqueos, etc.

Si pensamos en un jugador de cualquier deporte profesional, en un partido en el que se juega el puesto al mejor jugador del mundo, ¿cuáles crees que serán sus pensamientos en ese momento? Imagina que se dice a sí mismo: “¡Qué presión! Me juego el título más importante de mi vida”, “no puedo perder después de todo el esfuerzo que he puesto en este partido”, “voy ganando, pero el rival es muy bueno y hay una mínima diferencia de puntos”… Sin embargo, el jugador del equipo contrario piensa: “Lo he hecho en otras ocasiones, he ganado muchos partidos”, “quiero ganar, aunque si pierdo me sentiré orgulloso de haber llegado hasta aquí”, “confío en mis capacidades”… ¿Quién crees que tiene más posibilidades de ganar? Efectivamente, el jugador que piensa en positivo y no se centra en aquello que le puede provocar nervios, estrés y, con ello, perder el partido.

Por ello, identificar los pensamientos que no nos aportan, es decir, que destruyen en lugar de construir, nos ayudará a minimizarlos.

La habilidad de hablar en público se puede aprender, entrenar y mejorar. Lo esencial para comenzar es predisponerse de una actitud positiva, tener la confianza y la creencia de que es posible y lo puedes lograr.

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Cómo preparar tu discurso ante un tribunal de oposición

¿Cómo preparo mi discurso? ¿Qué voy a decir? ¿Cómo lo voy a hacer? Son preguntas que nos surgen a la hora de hablar en público, habitualmente cuando comenzamos a trabajar en nuestro discurso. Es fundamental que te plantees todas las preguntas que se te ocurran para poder redactarlo de la mejor manera. Pero, antes de nada, la primera pregunta que debes responder es: ¿cuál es el objetivo de mi discurso? Es imprescindible fijar nuestra meta antes de la preparación.

Para diseñar tu objetivo piensa qué quieres conseguir, para qué, cómo, cuándo… Ten en cuenta que cuanto más concreto sea tu objetivo, más fácil te resultará alcanzarlo. Por otro lado, infórmate sobre tu público, en este caso los miembros del tribunal. Conocer su carácter, su actitud, sus preferencias, etc. Recuerda ser empático, mantener la escucha activa y adaptar tus argumentos a las preguntas que te realicen. Por último, ten claro el proceso de elaboración de tu discurso: definir el contenido de la oposición, la búsqueda de información, la preparación del discurso y la imagen que quieres proyectar al tribunal al inicio, durante y al final de tu presentación.

Así que, ya sabes, a la hora de hablar en público el paso previo a la preparación de tu presentación es diseñar el objetivo de tu discurso y no perderlo de vista.

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Consejos para calmar la ansiedad antes de hacer una presentación en público

La situación económica actual propicia que nos encontremos en un momento de reinvención y reciclaje profesional. Esto hace que las funciones de algunas personas dentro de la empresa cambien o se amplíen y tengan que incorporar a sus tareas habituales un nuevo rol: el comercial. Tanto si la relación con los clientes es nueva para ti como si tu puesto habitual es de comercial, saber hablar en público con soltura es un claro valor añadido a tu profesión.

Sin embargo, presentar los productos o servicios de tu empresa delante de un auditorio puede que te genere ansiedad, muchos nervios o miedo escénico. Si es tu caso, aquí tienes algunos consejos para calmar la ansiedad:

  • Antes de comenzar a hablar, o cada vez que pienses en el evento con ansiedad, respira profunda y lentamente, llevando el aire al abdomen, hasta que notes cómo te vas relajando.
  • Relaja los músculos, muévete y suelta tensiones.
  • Abre y cierra la boca y muévela de lado a lado para quitar tensiones de esa zona. Si eres de los que pone la tensión en la mandíbula, tus labios tenderán a juntarse y esto puede perjudicar a la vocalización, a la proyección de la voz y a la sonrisa.
  • Sonríe. Sonreír no solo te hará sentir mejor, sino que además te ayudará a eliminar pensamientos negativos. ¡Además, le estarás diciendo a tu cerebro que todo va bien!
  • Bebe agua antes de empezar. Tu nivel de ansiedad disminuirá.
  • Y, sobre todo, prepárate lo que vas a decir y ensáyalo una y otra vez. Cuanto más te lo prepares y lo ensayes, más seguro te sentirás.

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El mindfulness como complemento a hablar en público

Hablar en público es una situación estresante para la mayoría de las personas. Y no hablamos solo de ser el ponente en una conferencia. Algunas personas lo pasan mal cuando tienen que expresarse delante de desconocidos en diferentes escenarios: un acto social, una entrevista de trabajo, una reunión de comunidad… Son múltiples las situaciones en las que aparece la inseguridad o la timidez y se sienten incapaces de decir lo que quieren, hacer preguntas, opinar… Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué hace que se sientan así? Ellas mismas lo hacen mediante sus conversaciones internas.

Si estás pensando en lo que van a decir de ti, en la impresión que vas a causar o en lo que te pasó aquella vez que te quedaste en blanco, tú mismo te estás poniendo límites. Eso es lo que te provoca ansiedad e inseguridad.

Hay personas que, en cambio, disfrutan hablando en público, conociendo a gente diferente y comunicándose abiertamente con conocidos y extraños. ¿Cómo lo hacen? Centrándose en el aquí y ahora, poniendo atención plena a lo que está ocurriendo en ese momento y no a lo que ocurrió en el pasado o lo que ocurrirá después.

¡La buena noticia es que tú también puedes hacerlo! A través del mindfulness puedes aprender a centrarte en el momento presente y de ese modo disfrutar de la comunicación con tus interlocutores. “La atención es un músculo que se debe entrenar”, nos dice Daniel Goleman. Aprende mindfulness como complemento a hablar en público, comienza tu entrenamiento ahora, y en menos tiempo del que imaginas habrás cambiado la inseguridad por disfrute. ¿Te animas?

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