Claves para vencer el miedo escénico

A lo largo de estos años son cientos de personas las que han pasado por la Escuela y han conseguido vencer su miedo escénico.

Algunas de estas personas tenían tanto miedo, pánico podríamos decir, que incluso les costó decidirse a inscribirse al curso. Existen diferentes grados de miedo escénico, que abarcan un enorme abanico de emociones a diferente intensidad: desde el terror al máximo nivel hasta sentir algo de nervios antes de salir. ¿Cuáles de estas personas han podido vencer su miedo escénico? ¡Todas! Tal vez algunos tengan que dedicarle más tiempo que otros, o haya que utilizar con ellos más herramientas, pero todo el mundo puede conseguir superar su miedo escénico y cambiarlo por emociones positivas como seguridad, entusiasmo, disfrute…

Algunos de los síntomas del miedo escénico son: temblor de manos o piernas, temblor de voz, sensación de calor o sudores, palpitaciones, fallos de memoria, movimientos incoherentes, tono de voz bajo o incluso afonía, tartamudeo… El público es gigante y tú pequeño, crees que te van a juzgar y que saben más, te horroriza que te hagan alguna pregunta o comentario y no saber qué responder.

Si te sientes identificado con alguno de estos síntomas o con otros similares, si también sientes emociones negativas con mayor o menor intensidad y crees que tu caso es horrible y no se puede superar, aquí te damos algunas pautas:

  1. Detén inmediatamente esos pensamientos negativos.

Cuando te des cuenta de que, una vez más, estás teniendo pensamientos negativos que reafirman tu miedo escénico, frénalos de inmediato.

  1. Escribe lo que estabas pensando y tíralo a la basura.

Por ejemplo, si estabas pensando “Qué horror, la semana que viene tengo una presentación en clase y se me va a olvidar todo”, escríbelo tal cual en un papel y tíralo a la basura.

  1. Dale la vuelta a ese pensamiento.

¿Qué es lo contrario para ti de ese pensamiento negativo? Podría ser, por ejemplo, “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”

  1. Traza tu plan.

¿Qué puedes hacer para acordarte de todo? Prepararte, ensayar, hacer tu power point y ensayar con él, por ejemplo.

  1. Permanece atento a las palabras clave que alimentan tu miedo.

En la frase “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”, la palabra clave es “todo”. Pregúntate qué es lo peor que te podría pasar si se te olvida algo. ¡Probablemente nada grave! Y si hay algo verdaderamente importante que quieres recordar porque es 100% imprescindible, solo tienes que buscar tu estrategia para recordarlo.

En definitiva, si vas tomando las riendas, poco a poco irás venciendo tu miedo escénico. Pero si tú solo no puedes, puedes hacerlo de la mano de profesionales que tienen un montón de técnicas y herramientas para ayudarte. Eso sí: infórmate antes de cuáles son sus credenciales, sus habilidades, quiénes son sus clientes y cuál ha sido su experiencia. Como en muchas otras disciplinas, cada vez hay más intrusismo. ¡No dejes que te den gato por liebre!

Aquí tienes un montón de testimonios de personas que ya lo han conseguido.
¿Y tú? ¿Quieres ser uno de ellos?

 

Es imposible no comunicar

La teoría de la comunicación humana, cuyo principal autor es Paul Watzlawick, nos presenta cinco axiomas, es decir, cinco proposiciones o enunciados tan evidentes que se considera que no requieren demostración. Y el primer axioma  de Watzlawick es que Es imposible no comunicar.

No exsite la “no comunicación”. Hagas lo que hagas, comunicas.

Comunicación

¿Eres consciente de lo que comunicas cuando eludes una respuesta, no dices claramente “no”, a través del silencio o mediante el lenguaje no verbal?

Veamos un par de ejemplos:

  1. Envías un whatssapp a un amigo proponiéndole ir al cine. No te contesta. Podríamos pensar que no se está comunicando contigo. Sin embargo, el silencio también es comunicación, puesto que también significa algo, aunque no sepamos qué. El que calla (emisor) tiene una intención y el receptor reflexiona y le otorga significado a ese silencio o bien se hace preguntas.
  2. Imagina esa misma situación, pero ahora tu amigo está delante de ti, puedes verle. Le propones ir al cine y no te contesta. Sin embargo, mediante su lenguaje no verbal te transmitirá mensajes: puede que se muestre inquieto, altivo, enfadado, molesto, ilusionado, risueño… El hecho de ver su postura corporal, la expresión de su cara, la posición de su cabeza, su mirada… te proporcionará mucha información, aunque no te conteste con palabras.

Por lo tanto, ten siempre en cuenta que, hagas lo que hagas, comunicas, de manera que, si quieres tener comunicaciones exitosas, es imprescindible que tengas en cuenta las posibles repercusiones de tus acciones (silencio, movimientos, expresión facial…) en los demás.

¡Puedes empezar ya mismo a mirar tu comunicación desde esta nueva perspectiva!

Cómo elaborar un buen discurso

Puede que sepas mucho de un tema, que hayas escrito uno o varios artículos muy interesantes sobre una materia en la que eres experto o que lleves muchos años realizando funciones y tareas que te han proporcionado un conocimiento profundo sobre tu profesión.

Y un día te piden que des una charla, una ponencia o una clase sobre ello. Algunas personas pueden pensar que saber mucho sobre una materia es suficiente para hablar de ella delante de un público, pero esto no es así. Conocer el tema es necesario, obviamente, pero no es suficiente. ¿Quién no ha estado en una conferencia tediosa llevada a cabo por un grandísimo experto? Ser experto en un tema no significa ser experto en transmitirlo.

Hoy te traemos unas pautas muy sencillas para preparar tu ponencia:

  1. Piensa en el público. ¿Quiénes son? ¿Qué han ido a buscar a tu ponencia? ¿Cuánto saben sobre el tema? Si sabes para quién vas a hablar, podrás elaborar tus argumentos adaptándolos a tu público y de esta manera asegurar la efectividad de tu discurso.
  2. Dale estructura a tu presentación. Piensa cómo vas a empezar, cuáles son las ideas principales que quieres transmitir y en qué orden lo vas a hacer. Por último, piensa cómo vas a finalizar tu ponencia.
  3. No te empeñes en demostrar que sabes mucho y llenes al público de ideas y conceptos. Repite las ideas principales (dos o tres), varias veces.
  4. Ilustra los conceptos con ejemplos, anécdotas o historias. El público atenderá más, estará más entretenido y recibirá mejor el mensaje.
  5. Termina a tiempo. Si te han dicho que hables una hora, es una hora. No es una hora y cuarto. Una vez más, piensa en tu público. Ellos han ido ahí pensando en finalizar a una hora y no a otra. Piensa también que puede que haya otros ponentes a los que, si te pasas de tiempo, podrías perjudicar al quitarles el suyo.

Sobre esto saben mucho tres miembros de nuestro equipo, profesionales de la comunicación que saben muy bien cómo elaborar un mensaje efectivo.

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Carlos Conde (Redactor en RTVE), Vita Ventura (Redactora en Aragón TV) 
y Vicente Alcaide (Director de EsRadio en Aragón)

Si quieres conocer más sobre ellos puedes ver sus currículum aquí: Formadores Escuela Comunicando

Ellos también comenzaron un día su camino como comunicadores y también tuvieron que aprender. Así que, ya sabes, ¡tú también lo puedes conseguir! Solo tienes que empezar y los resultados llegarán.

“No tienes que ser excelente para empezar, pero tienes que empezar si quieres ser excelente” Zig Ziglar

Miedo escénico y perfeccionismo

¿Eres muy perfeccionista? Entonces es probable que sufras de miedo escénico.

No es que sea directamente proporcional, pero las personas que buscan demasiado la perfección  es más  probable que sufran ansiedad o excesiva angustia a la hora de hablar en público.

El diálogo interno de un perfeccionista es algo así como “Debería hacerlo perfecto”. ¿Os habéis fijado en la carga emocional tan negativa que aportan esas palabras? “Debería” y “perfecto” suponen una tremenda auto exigencia, con la consiguiente sensación de fracaso ante el menor detalle que no salga como esperábamos.

Una persona muy perfeccionista puede estar recibiendo halagos y aplausos y no disfrutarlos porque se ha dejado una frase, por ejemplo, o porque había una pequeña errata en su power point.

Además, es posible que se ponga expectativas muy elevadas o metas difíciles de alcanzar. De este modo, a pesar de no haber hablado en público nunca, puede compararse con un conferenciante experto sin tener en cuenta que no están en la misma fase del camino.

Desde esta perspectiva perfeccionista, si las cosas no salen exactamente como la persona esperaba,  es muy fácil que el miedo escénico vaya en aumento, puesto que se seguirán los siguientes pasos:

  1. Expectativas de perfección, sin tener en cuenta que la perfección no existe.
  2. Insatisfacción por no obtener un resultado perfecto, lo que conducirá a una baja autoestima.
  3. Culpabilidad por sentirse el artífice del “fracaso”.
  4. Negatividad que hará sentir malestar a la persona y a su entorno.
  5. Cuando surja otra ocasión de hablar en público, más miedo por el sentimiento de incapacidad.

De esta manera, el miedo escénico irá en aumento.

Si  lo que quieres es eliminar tu miedo escénico y  te has sentido identificado con la imagen del perfeccionista, aquí tienes algunos consejos para lograrlo.

Comienza por “despersonalizar” la acción y trata de medirla de forma objetiva, siguiendo el siguiente itinerario:

  1. Anota, por ejemplo, cinco aspectos importantes para ti a la hora de hablar en público. Estos pueden ser: uso de la voz, estructura del mensaje, posición corporal, mirada y power point. Esto es solo un ejemplo, puedes poner los aspectos que tú quieras.
  2. Pide a alguien que te grabe la presentación o que te haga una crítica constructiva de cada uno de esos aspectos.
  3. Analiza cada uno de esos aspectos y piensa si la próxima vez quieres volver a hacer lo mismo o quieres hacer algo diferente.
  4. Si has contestado que quieres hacer algo diferente, anota qué es lo que quieres cambiar y cómo lo harás la próxima vez.

Recuerda que la perfección no existe, por lo tanto con estas pautas no vas a llegar a ser perfecto, pero ¡seguro que te sentirás más feliz!

perfeccionismo miedo escenico

 

Practica la visualización

Galería

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La visualización es una técnica psicológica que consiste en imaginar con todo detalle una situación, hecho o circunstancia que deseas alcanzar. Se trata de imaginar con todos los canales posibles: visual, auditivo y sensorial, ese estado deseado. De esta forma, … Sigue leyendo

¿Qué opinan nuestros alumnos?

Os dejamos un vídeo sobre lo que opinan nuestros alumnos del curso hablar en público tras su paso por la escuela.

Algunos de los comentarios son:
“He descubierto técnicas que ignoraba completamente”
“Un cambio en mi forma de actuar”
“Me llevo mucha más seguridad”
“Me parece una formación muy dinámica”
¿Y tú, te animas? Entra en https://www.escuelacomunicando.com/  y ¡saca el comunicador que llevas dentro!

Tu imagen… ¿qué dice de ti?

Vivimos en la era de lo visual, de la imagen. La primera información que recibimos de todo lo que nos rodea es visual y ya en ese instante, e involuntariamente, emitimos un juicio de valor acerca del entorno, objeto, o persona que conocemos por primera vez.

Un ejemplo: Tú vas caminando por la calle y necesitas saber qué hora es. Sin pensarlo, te acercarás a pedírsela a alguien en concreto. ¿Por qué?

Porque esa persona transmite cercanía, amabilidad, afabilidad…

¿Y tú? ¿Qué imagen proyectas? ¿Qué comunicas?

Todos comunicamos a través de nuestra indumentaria, saber estar y expresión, cómo somos: cercanos, distantes, seguros, serios, frágiles, joviales, dinámicos, diligentes, ordenados, descuidados…

Cartel_tuimagentambiencomunica - copiaSaber qué transmitimos con nuestra imagen es el objetivo de la asesoría de imagen, conocerte y saber si es la correcta o no, y si deseas cambiarla, y/o potenciarla.

Las herramientas de trabajo en forma de talleres o estudios que utilizamos en asesoría de imagen son: formas, líneas, colores, volúmenes en nuestra indumentaria, el protocolo y/o saber estar, cómo caminamos, nuestros gestos, la voz…

Todo en equilibrio, nos aportará la imagen deseada, una buena imagen, que además de darnos seguridad, sumará a nuestro buen hacer en nuestra vida y/o profesión.

TIC RECOMENDADO PARA EL BLOG DE HOY:

 QUE TU IMAGEN SUME A TU BUEN HACER

Gracias por vuestro tiempo. ¡Hasta el próximo post!

Teresa Ponce

Escuela Comunicando

Si quieres saber más sobre lo que comunica tu imagen, no te pierdas el taller de Teresa Ponce en @EscuelaComunicando TALLER TU IMAGEN TAMBIÉN COMUNICA

Qué es el visual thinking y cómo empezar a trabajar con él

El pensamiento visual o Visual Thinking es una forma de procesar información mediante el uso de dibujos. A través de imágenes se pueden identificar problemas, buscar soluciones, encontrar relaciones entre conceptos, contar historias. El pensamiento visual no consiste en dibujar la realidad tal cual la percibimos sino en entender las relaciones que subyacen entre los conceptos y plasmarlas en una imagen. Si eres capaz de dibujarlo, es porque lo has entendido.

No cuentes historias….¡DIBÚJALAS!

visual thinking Sigue leyendo