Pánico escénico y actitud

En la Escuela Comunicando hemos formado a más de 2000 alumnos en el arte de la oratoria. Cientos de particulares y profesionales, cada uno con sus objetivos a la hora de aprender a hablar en público. Hay quien, cuando viene a la Escuela, busca técnica corporal, hay quien quiere aprender a diseñar sus mensajes de una forma más atractiva, hay quien quiere mejorar su lenguaje paraverbal y están quienes, además de todos esos objetivos o parte de ellos, quieren quitarse de encima el miedo escénico que sufren. El 80% aproximadamente de las personas que vienen a nuestros cursos pertenecen a este último grupo: quienes quieren superar su miedo escénico.

¿Sabías que el miedo escénico está formado por pensamientos que tú mismo alimentas? Esos pensamientos nacen de las creencias que tienes sobre lo que supone el hecho de hablar en público y esas creencias vienen de un conjunto de información que tu cerebro ha filtrado previamente por cosas que has leído, lo que llevas oyendo desde hace mucho tiempo y alguna experiencia negativa que hayas podido vivir.

Miedo a hablar en público

De acuerdo, puede ser que en una o varias ocasiones lo hayas pasado mal hablando en público, pero tú decides si ese es el final del camino como ponente o solo el principio.

De tus creencias nace tu actitud, que puede ser de inferioridad, de superioridad o de igualdad y equilibrio frente al público.

Tener una actitud de superioridad frente al público no significa tener seguridad en uno mismo. Quienes adoptan esa actitud, juegan un falso rol para disfrazar sus inseguridades. Además, a través de sus gestos, movimientos corporales y expresiones transmitirán prepotencia, arrogancia o desafío. Hay cierta parte del público que admira este tipo de actitudes, por lo tanto, no podemos afirmar que sea un estilo de comunicación ineficaz, aunque habrá parte del púbico a la que no le gustará o le producirá rechazo.

Quien por el contrario, se siente inferior al público, por lo general no conseguirá una comunicación efectiva, puesto que su postura corporal, sus movimientos y su voz serán de retraimiento y de autoprotección. Con esta actitud no se busca llevar el mensaje hacia el público, sino protegerse de él.

La actitud de quien se considera igual que el público, ni más ni menos, es la que va a conseguir la comunicación más eficaz. Una persona que confía en sí mismo y en el público y tiene claro que está ahí para hacerles llegar su mensaje, sin temerles y sin querer demostrar nada, va a hablar con soltura y naturalidad. Y antes de la puesta en escena preparará con responsabilidad su ponencia sin ponerse límites, solo objetivos.

¿Puede que haya nervios al comenzar? Puede. Pero pasarán. Un orador seguro de sí mismo puede estar nervioso. No es incompatible.

Lo importante es la actitud con la que afrontes la situación.

Contesta ahora a esta pregunta:

Hablar en público, ¿es una amenaza o una oportunidad para ti?

Seguramente quieres hablar en público para aprobar un examen, exponer tu proyecto, conseguir que te voten, o que te compren. En cualquier caso, siempre va a ser una oportunidad para ti para mostrar una buena imagen de tus productos, servicios y/o tuya propia.

Te hacemos, entonces, la siguiente pregunta:

¿Qué quieres hacer con esa oportunidad?

Puedes desperdiciarla dedicándote a hacer caso a tus pensamientos boicoteadores de siempre, poniéndote límites, o bien puedes aprovecharla y ponerte objetivos.

¡Tú decides!

Conseguir hablar en público con soltura, como todo en la vida,  no solo es una cuestión de habilidades y conocimiento, es también una cuestión de actitud.

Tú puedes cambiar tu actitud cambiando tus creencias. Es algo que hacer sin ayuda es difícil, pero a través de las técnicas de coaching y con el apoyo de los profesionales preparados para aplicarlas puedes lograrlo.

Estamos comenzando año nuevo, es un momento perfecto para tus nuevos objetivos.

¡Vence tus miedos a hablar en público y disfruta del poder de saber expresarte!

Fórmulas para despedirte

Lo hemos comentado en varias ocasiones: todo lo que hacemos comunica. De ahí que sea tan importante tomar conciencia de nuestra comunicación y de cómo nuestra actitud, nuestros gestos y nuestras palabras afectan a nuestras relaciones y a la imagen que los demás tienen  de nosotros.

Despedirse es un momento importante de la comunicación. Es la guinda, el broche final con el que podemos reafirmar la imagen que hayamos proyectado durante una conversación, emborronarla o mejorarla todavía más.

Veamos algunos ejemplos de despedidas. ¿En qué medida crees que ayudan a reforzar tu imagen?

Te proponemos algo: Pon a cada forma de despedirse una nota del 0 al 10 y decide tú mismo.

En conversaciones informales

  1. Bueno, pues nada, hasta luego
  2. Bueno, ya nos veremos
  3. Hala pues, hablamos
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En reuniones

  1. Bueno, pues esto es todo
  2. Nada más por hoy
  3. Mañana más
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En charlas o ponencias

  1. Esto es lo que os quería contar, espero que os haya gustado
  2. Nada más
  3. Hasta aquí lo que quería deciros
  4. Y esto es todo
  5. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

Aquí te dejamos algunas fórmulas que te pueden ayudar a que tu comunicación sea más eficaz e impactante.

En conversaciones informales

  1. Me ha encantado compartir contigo este rato
  2. Gracias por la cerveza y la charla
  3. Gracias por esta conversación tan agradable
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

En reuniones

  1. Reformula los acuerdos a los que hayas llegado y di después “Muchas gracias” Por ejemplo: “A partir de ahora, entonces, utilizaremos la puerta A y la B, dejando la C para otros compañeros. Muchas gracias”
  2. Utiliza palabras clave para motivar, por ejemplo. “A partir de ahora, ilusión y ganas en todo lo que hagamos. ¡Adelante!”
  3. Reformulación de acuerdos, como en el punto 1, pero incluyendo los nombres de los implicados. Por ejemplo: “Pedro hará A, Pilar hará B y yo haré C. Muchas gracias”
  4. Una despedida similar, pero con los nombres de cada sección o departamento de la empresa. “El departamento de logística se encarga de A, el de marketing de B… Muchas gracias”

En charlas o ponencias

  1. Busca una cita impactante de alguien relacionado con la idea que quieres transmitir y después di “Muchas gracias”, sin añadir nada más.
  2. Deja a tu público una pregunta en el aire para que les suponga una reflexión impactante y añade después “Muchas gracias”
  3. Empieza y termina de la misma manera: La misma frase, cita o pregunta al inicio y al final, especialmente cuando en el desarrollo busques demostrar la validez de tus planteamientos o ideas. Después añade “Muchas gracias” y nada más.
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

Obsérvate, escúchate a ti mismo en cada situación y piensa en qué medida las fórmulas que utilizas en cada ocasión te acercan a tus objetivos. Y si consideras que te vendría bien algún cambio, ¡hazlo! No te preocupes si más adelante prefieres volver a revisar tus fórmulas para despedirte. La capacidad para comunicarnos es una habilidad y, como todas las habilidades, requiere de tiempo y pasos recorridos para ser desarrollada.

Ánimo y mucho éxito en tus comunicaciones.

 

La comunicación en tiempos de COVID

Ya estamos en septiembre y la #COVID-19 sigue con nosotros. Lo está revolucionando todo: la salud, la sociedad, la economía y también la comunicación.

En el ámbito de la sanidad, no solo ha sido devastador por la cantidad de personas fallecidas y enfermas, sino que tiene perplejo al sector sanitario por su forma irregular de actuar, afectando de forma diferente a los contagiados.

Socialmente nos está afectando muchísimo también: los viajes se han reducido a la mínima expresión, ya no podemos salir y relacionarnos como antes, ni en cantidad, ni en forma, ni en lugar, ni en tiempo, ni en calidad.

El asunto de la economía es tremendo. Miles de personas en paro, autónomos y pymes ahogados y ciertos sectores con un presente terrible y un futuro más que incierto.

¿Y a la comunicación? ¿De qué manera le afecta?

  • Distancia: Ya no hablamos de tan cerca, la comunicación kinestésica del roce, el susurro de cerca, los olores, los besos y abrazos, está prácticamente desaparecida.
  • Lenguaje no verbal: La mascarilla tapa la parte más expresiva de nuestra cara, que es la boca. A través de los microgestos que hacemos con la boca expresamos emociones y reacciones que ahora ya no se ven. Nos vemos únicamente los ojos y eso hace más difícil captar bien la expresión de nuestro interlocutor.
  • Lenguaje paraverbal: De nuevo la barrera de la mascarilla, esta vez afectando al sonido de nuestra voz. ¿Cuántas veces has tenido que repetir una frase porque no te habían oído bien? ¿Cuántas veces has pedido que te repitan lo dicho? Pero no solo afecta al sonido, también a las emociones transmitidas de forma auditiva. Ahora tenemos que tener más cuidado con las entonaciones y hacerlas suaves para que no se confunda elevar la voz con un tono enfadado.

En fin, que el virus está afectando a casi todos los ámbitos de nuestra vida, comunicación incluida. Y no solo afecta a los aspectos mencionados, también nos obliga al desarrollo de nuevas habilidades, ya que muchas de las comunicaciones que antes eran presenciales, ahora se producen de forma virtual a través de vídeo conferencias y muchas personas se encuentran perdidas ante esta situación, pues no saben cómo hacerlo.

Cursos de formación, reuniones, exposiciones comerciales ante clientes, formación interna… ¿Cuántas actividades de las que antes realizábamos cara a cara estamos llevando acabo ahora de forma virtual? ¿Cómo conseguir que sean igual de eficaces?

Aquí te dejamos algunos trucos:

  1. Observa lo que la cámara recoge: ¿qué hay en tu entorno?
  2. Ilumina bien el lugar desde el que hablas
  3. Prepara bien tus intervenciones
  4. Haz participar a tus interlocutores
  5. Prepara a los asistentes para que ocurra algo positivo
  6. No sueltes “rollazos” llenos de datos
  7. Vocaliza y cuida tus entonaciones
  8. Apoya tus palabras con las manos y con tu expresión facial

Si todavía no sabes cómo hacer todo esto de forma específica, ¡no desesperes! Ensaya una y otra vez y si necesitas ayuda, fórmate de la mano de profesionales que te darán ese empujoncito que te falta.

¡Ánimo!

Lo que cuentan tus gestos

Ya hemos hablado otras veces de comunicación no verbal y del enorme peso que ésta otorga a nuestro mensaje.

LENGUAJE NO VERBAL LENGUAJE PARAVERBAL CONTENIDO
55% 38% 7%

(Albert Mehrabian)

 Cuando hablamos en público, nuestros gestos tienen diferentes funciones:

  • Contar al público cómo nos sentimos: Si el orador se siente incómodo, inseguro, o ve la situación como una amenaza, tenderá a cerrarse, cruzando los brazos o las manos. Es bastante probable, además, que haga gestos de automanipulación, tal como tocarse el pelo, la ropa, pequeños toquecitos con los dedos… Si se siente cómodo, sin embargo, hará todo lo contrario, separando los brazos del cuerpo y moviendo las manos, reforzando así el contenido del mensaje.
  • Dibujar nuestro mensaje en el aire: Cuando conseguimos estar tranquilos y concentrarnos en la situación, empezamos a mover las manos para ilustrar con las manos aquello que estamos diciendo, dibujando en el aire formas, dirección, contando con los dedos, indicando prioridades… De esta manera, ayudamos al público a que se centre mejor en el mensaje.

Pero, ¿realmente quieres contarle al público cómo te sientes si estás nervioso, inseguro o pasándolo mal? Probablemente, no. Seguro que lo que quieres es transmitir bien tus ideas, que el público disfrute con tu ponencia y que nada de lo que hagas desvirtúe tu mensaje y te aleje de tus propósitos.

Te indicamos cómo conseguirlo.

  1. No pienses en lo que te pasó aquella vez, ni en lo que van a decir después. Céntrate en el aquí y ahora, como en una conversación con tus amigos.
  1. Asegúrate de elevar la voz un punto más de lo habitual y de hacer pausas y silencios de vez en cuando para enfatizar tus palabras. Los gestos tienen mucho que ver con la utilización de la voz. A mayor firmeza y convicción en la voz, mayor facilidad de gestualización.
  1. Evita gestos agresivos, como llevar objetos en la mano que no vayas a utilizar (como un boli, botellas…), o señalar con el dedo. Sí, has leído bien, a nosotros no nos gusta la utilización del boli, aunque algunas personas por ahí lo aconsejan (¿basadas en qué?) Si utilizas un bolígrafo para hablar en público, si no vas a escribir nada, enviarás mensajes agresivos a la audiencia, aunque los reciba de forma no consciente. Quienes justifican su utilización, suelen esgrimir argumentos del tipo “Así te sentirás más tranquilo, así sabrás qué hacer con las manos”. Esta es una perspectiva, a nuestro juicio, del todo inadecuada. Si quieres convertirte en un buen comunicador, una idea fundamental que tienes que tener siempre presente es que el protagonista es el público, y cuando te prepares una ponencia tienes que hacerlo pensando en ellos y no tanto en ti.

En resumen, esto es lo que tus gestos nos contarán de ti y de cuál es tu estado interno mientras hablas en público:

  • Mediante autocontacto, cierre de brazos y manos, cruce de brazos, automanipulaciones.
  • Superioridad, alto nivel de ego. Utilizando un boli y gestos autoritarios, como señalar con un dedo. También si te pones las manos en jarras.
  • Seguridad, comunicación equilibrada con el público: Brazos separados del cuerpo, gestos abiertos con las manos.

Si no te sale hacer esos gestos y no sabes cómo conseguirlo, pide ayuda para formarte o entrenarlo: https://www.escuelacomunicando.com/formacion-hablar-en-publico/

 

 

Cómo convertirte en un buen orador

Es muy habitual admirar a otras personas cuando hablan en público. Tal vez te fijes en ellos, te fascine cómo se mueven en el escenario, te hagan sentir diferentes emociones o te cautive su voz y puede que pienses que tú nunca podrás hacer lo que hacen ellos. Consideras que no eres un buen orador, que no has nacido para esto, que lo de hablar en público es para otros.

Sin embargo, hablar en público es una habilidad que se entrena, así que llegar a ser un buen orador no es tan difícil como crees: puedes entrenar y puedes empezar a hacerlo ahora mismo. Eso sí, sin compararte con nadie: solo compárate contigo mismo. Es la manera ideal de medir tu progreso.

Hoy te dejamos unas pautas para que puedas planificar tu entrenamiento como orador:

  1. Ten a mano una lista de las cualidades que tiene que tener un buen comunicador para hablar en público. Aquí te indicamos las principales:
  • Control de la postura corporal: espalda erguida, hombros hacia atrás, pies firmemente apoyados en el suelo.
  • Manejar gestos que acompañan el discurso: brazos separados del cuerpo y palmas de las manos abiertas.
  • Expresión facial: sonrisa y mirada a todo el público.
  • Preparación del mensaje: tener claros los objetivos y darle una buena estructura.
  • Tener un léxico amplio y aptitudes para argumentar.
  • Una buena dicción.
  • Entonación variada.
  • Voz firme y bien proyectada.

También puedes elaborar tu propia lista con las características que más te gusten de tus ponentes favoritos.

  1. Ponte una calificación para cada una de las cualidades, del 0 al 10, por ejemplo.
  1. Decide por dónde quieres empezar y qué vas a hacer para subir el nivel de cada cualidad.
  1. Habla en público siempre que tengas ocasión y practica los puntos que te has propuesto.

Decir “me ha salido bien” o “me ha salido mal” es demasiado abstracto y no conduce al cambio. Márcate objetivos, entrena con constancia y regularidad, chequea tus niveles de vez en cuando y ¡verás como cada vez eres mejor orador!

 

Aprender a decir que no

 “Lo más importante que aprendí a hacer después de los 40 años fue a decir no cuando es no”.

Gabriel García Márquez

Para decir no de forma adecuada y sin dañar la relación es necesario contar con una buena autoafirmación y con ciertas habilidades. Desde niños nos enseñan a ser amables y complacientes con los demás y muchas veces, sin darnos cuenta, a la vez estamos aprendiendo a dejar de lado nuestras necesidades e intereses. A menudo escuchamos “qué majo es fulanito, qué buena persona es menganita” cuando se trata de hablar de personas que satisfacen las necesidades ajenas. Tanto la sociedad como los entornos laborales aprecian mucho que nos mostremos siempre disponibles.

Pero, ¿qué ocurre si no somos capaces de poner límites? Pues que probablemente nos “dejaremos la piel” para cubrir las necesidades de los demás, olvidándonos de las nuestras.

Si quieres empezar a hacer lo que tú quieras y dejar de vivir pensando constantemente en satisfacer a los demás, aquí te dejo algunas de las claves:

1- Piensa para qué complaces a los demás. ¿Para que digan que eres una buena persona? ¿Eso es lo que te satisface realmente? Imagínate haciendo lo que quieras cuando quieras, sin dar explicaciones y pensando en tu felicidad. Seguro que alguna vez has probado a liberarte de la aprobación de los demás y lo has disfrutado. ¡Pues recuerda que eso es algo que puedes hacer todos los días!

2- ¿Crees que si dices que no no te van a querer, se enfadarán o no contarán contigo? Entonces estás decidiendo desde el miedo y la consecuencia es que te traicionas a ti mismo. Y piensa, además, otra cosa: si alguien se enfada porque alguna vez digas que no, ¿qué clase de sentimientos tiene hacia ti? Tal vez no te estén valorando como persona, ni tú tampoco.

3- Las personas de cuya aprobación estás pendiente piensan en sus objetivos. ¿Por qué no piensas tú en los tuyos? Cuando hagas algo que no te apetece solo por complacer a los demás, reflexiona sobre lo que quieres hacer la próxima vez y ponlo en primera persona: “La próxima vez YO QUIERO hacer…”

4- Repite todos los días, las veces que sea necesario, la siguiente frase: “Estoy en mi derecho de hacer y decir lo que yo quiera, siempre y cuando no vulnere los derechos de los demás”

5- Recuerda: cada uno es responsable de su felicidad. Tú eres responsable de la tuya, no de la de los demás.

Planifica tu entrenamiento y empieza poco a poco, por lo que te resulte más fácil. Y si se trata de enfrentarte a una conversación más difícil para ti, prepárate con antelación lo que quieres decir y no te salgas de ahí.

¡Ánimo y mucho éxito!

Herramientas de comunicación de la Programación Neurolingüística

En los años 70 del siglo XX, Richard Bandler y John Grinder crearon un modelo de comunicación que permitía aplicar herramientas muy poderosas y efectivas.

Estos autores estudiaron a tres profesionales extraordinariamente efectivos en su actividad terapéutica: Fritz Perls, creador de la escuela psicológica conocida con Gestalt, Virginia Satir, famosa por su capacidad para trabajar con familias y Milton Erickson, mundialmente famoso por su dominio de la Hipnosis.

La PNL trata de identificar los estados y comportamientos utilizados por las personas de éxito, para poder modelarlas y si es posible enseñar a otros para facilitar un cambio generativo.

¿Y por qué Programación Neurolingüística?

Programación por la habilidad para descubrir y utilizar los programas que empleamos en nuestra comunicación con nosotros mismos y con los demás.

Neuro: Recibimos información a través de nuestros cinco sentidos: visual, auditivo, kinestésico, olfativo y gustativo y nuestro sistema nervioso la procesa.

Lingüística: A través del lenguaje y de otros sistemas de comunicación no verbal, nuestras representaciones neuronales son codificadas, ordenadas y provistas de significado. Incluye: imágenes, sonidos, sensaciones, olores, sabores y palabras.

La PNL es una herramienta extraordinaria aplicable a todos los campos en los que importa comunicar mejor y con mayor eficacia: negociación, ventas, dirección de equipos, entrevistas de evaluación del desempeño, entrevistas de trabajo, oratoria, reuniones…

Aprendiendo técnicas de Programación Neurolingüística mejorarás tu comunicación en todos los ámbitos.

La importancia de la Imagen Personal en la comunicación

Nuestra imagen personal es “La Comunicadora”

Es la que habla de nosotros antes de que hablemos, nuestra tarjeta de visita y por ello, la llave de muchas puertas. ¿Quieres abrirlas?

Lo primero que debemos saber es que imagen proyectamos a los demás de nosotros mismos a  través de la indumentaria, peinado, maquillaje, saber estar, y expresión o lenguaje no verbal. Todo ello  hace que los demás se formen una opinión de nosotros, si nos ven distantes, cercanos, joviales, dinámicos, seguros, serios, divertidos……

Por eso muy importante conocernos, para potenciar mejorar o cambiar aquella parcela de nuestra imagen y conseguir que el mensaje que queremos enviar de nuestra personalidad sea fiable, correcto, comprensible y perdurable, aportando a nuestra imagen confianza.

                  

 

En asesoría de imagen tenemos las herramientas necesarias para que aprendas a través de códigos a proyectar tu personalidad.  Saber elegir en cada lugar y ocasión, los colores, las formas, las líneas, los volúmenes, en nuestra indumentaria. Tu habilidad para desenvolverte socialmente con naturalidad y el lenguaje no verbal (expresión) deben ser tus aliados.

Todos conocemos personas cuyo aspecto exterior es impecable, pero no se expresan correctamente. Algunas que al contrario son grandes oradores, pero su aspecto es desaliñado o  poco adecuado. E incluso personas con una alta formación académica que tienen dificultades para desenvolverse cómodamente y con naturalidad en situaciones determinadas.

 

TIP DE HOY:   QUE LA COMUNICADORA HABLE SIEMPRE BIEN DE TU IMAGEN

¡Hasta el próximo post!

Teresa Ponce

www.tereresaponce.es

 

¿Para qué necesitamos redactar en esta era digital?

En esta época digital en la que tecnología reina sobre todos nosotros hablar sobre la necesidad de una buena redacción puede resultar…  inútil, casi absurdo. Y más aún redactar sobre ello.

Por qué? Porque la tecnología, el bombardeo constante de imágenes, la información de rápido consumo nos invade, nos satura y perdemos de vista lo imprescindible que es para el ser humano leer y… escribir.

¿Para qué escribir si una imagen vale más que mil palabras? Pensemos en el mundo tecnológico, en las redes sociales, especialmente en Instagram. Hasta las cuentas más visuales tienen textos que dan su interpretación de la foto que publican, explican el porqué y el para qué de lo que nos enseñan. Las imágenes podemos interpretarlas como queramos, los textos no. así que tengamos en cuenta que cada vez que colgamos una foto en nuestras redes, si no redactamos un texto que la acompañe estamos perdiendo una oportunidad de  lanzar el mensaje que a nosotros nos interesa enviar.

Y no solo perdemos la oportunidad al publicar, los famosos algoritmos de las distintas plataformas premian con más visibilidad aquellas cuentas que generan más comentarios. Es decir, se considera más importante aquella cuenta de Instagram que recibe más comentarios, no la que tienen mejores fotos. Porque esos programadores que están detrás de las plataformas digitales se han dado cuenta que las redes sin interacciones son redes vacías, y no basta con poner un like o un corazoncito, lo relevante en comentar por medio de textos.

Algo que se mueve en el mundo tecnológico para valorar más una buena comunicación por escrito pero aún mucho camino por recorrer para no mirar por encima del hombro a los perfiles de humanidades.

Y es que todo empieza cuando somos más jóvenes y el sistema educativo que hemos creado nos hace elegir entre ciencias y letras. Parece que si se te da bien redactar no puedes valer para la física y al revés. Debes elegir entre ser un programador rarito  o un pirado de las novelas, no puedes valer para todo.

Precisamente en el mundo tecnológico, los equipos multidisciplinares, de formación más renacentista, son los más valorados a la hora de sacar adelante sus proyectos, según afirman profesionales como Cristina Aranda, directora de Intelygenz y cofundadora de MujeresTech.

Porque no podemos olvidar que Google funciona con palabras y que las webs y las redes nos explican con textos lo que pueden hacer por nosotros. Por eso una redacción eficiente es más que nunca necesaria en esta época digital.

Cristina Castejón

Pon a dieta tu miedo

Ya hemos hablado en otros post sobre el miedo escénico. ¿Se puede superar?

La mayoría de las personas que son preguntadas acerca de sus sensaciones al hablar en público, coinciden en describir síntomas desagradables: temblores, sequedad de boca, malestar estomacal, palpitaciones, rubor… Son los síntomas fisiológicos que se producen como consecuencia del miedo escénico. Hay personas que no llegan ni siquiera a sentirlos, porque se rinden antes de ponerse delante de un público. Sufren “por adelantado” cosas que no han ocurrido.

Sobre el miedo se han escrito y dicho muchas cosas, desde claves para superarlo hasta afirmaciones que nos dicen que hay que aceptarlo. En la Escuela vemos frecuentemente personas que han conseguido superar un auténtico pánico y lo han convertido en algo de nervios, tranquilidad e incluso disfrute. Nosotros defendemos que se puede vencer el miedo escénico porque vemos a diario personas superándose. Por lo tanto, afirmamos que sí, se puede superar el miedo escénico.

Lo primero que debes saber es que el miedo escénico lo alimentas tú. Por lo tanto, dejar de alimentarlo es una decisión tuya.

¿Ya lo has decidido? Pues vamos allá. Aquí te vamos a proporcionar un par de trucos para que mantengas a tu miedo escénico a dieta. ¡Puede “adelgazar” tanto como tú quieras!

En primer lugar, te proponemos que contestes a estas preguntas.

  1. ¿En qué porcentaje contribuyes con tus pensamientos a alimentar tu miedo escénico?
  1. ¿En qué porcentaje quieres contribuir a alimentar tu seguridad?
  1. ¿Qué has hecho hasta ahora para conseguir vencer el miedo?
  1. ¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?
  1. ¿Piensas que te puede ocurrir algo malo al hablar en público?
  1. ¿Para qué te sirve pensar así? Haz una lista de los beneficios

Truco nº 1:

Si piensas que te puede pasar algo malo al hablar en público, ¡dale la vuelta! Y ahora piensa, tranquilamente, cuál de las dos opciones es más probable que te ocurra.

Por ejemplo:

“Pienso que me voy a olvidar de todo” => “Me voy a acordar de todo”

¿Qué es más probable que sea cierto? La opción positiva, seguro. Aunque puede que se te olvide alguna cosa, te acordarás de casi todo. Piensa que el público no sabe lo que vas a decir, por tanto no puede saber si te has olvidado de algo.

Truco nº 2:

Haz una lista de tus cualidades. ¿Cuáles son tus fortalezas a la hora de situarte delante del público? Piensa bien, ¡seguro que encuentras un montón! Y si no se te ocurren muchas, pregunta a una voz amiga.

Escribe tu lista y léela todos los días.

Recuerda, si quieres cambiar miedo por seguridad, es imprescindible que dejes de alimentar al primero y alimentes una nueva imagen de ti a diario.

Y de vez en cuando, mide tu progreso. Ya verás como cuando lleves unos días haciéndolo, comprobarás que funciona.