Claves para comunicar tu proyecto

Tal vez estés pensando en emprender, tengas un proyecto en mente o acabes de empezar con él. Tal vez ya hayas empezado hace un tiempo, tú sabes que tu producto o tus servicios son excelentes, pero no acabas de despegar. Una de las razones puede ser que no estés llegando a tu público objetivo a causa de una comunicación poco efectiva.

Hoy te vamos a dar algunos consejos para comunicar con efectividad tu proyecto en diferentes ámbitos y escenarios. Hablamos de comunicación interpersonal, es decir: ponencias, conversaciones, reuniones, presentaciones… Sea cual sea el formato en el que vas a exponer tus ideas, productos o servicios, ten en cuenta estas pautas y seguro que logras resultados:

  1. Piensa en lo que quieres conseguir de la situación. Si es una reunión, o una ponencia, por ejemplo, ten claro cuál es tu objetivo. ¿Qué quieres que pase a continuación? Que te llamen, que te hagan preguntas, que visiten tu web, ofrecer una imagen profesional, destacar los beneficios de tu producto… Un error muy común es querer vender inmediatamente, en una ponencia o en una reunión, e ir demasiado “a saco”. Tú tienes unos objetivos, sí, pero es muy importante que tengas en cuenta que tu interlocutor o interlocutores también los tienen, por eso…
  2. ¿Con quién estás hablando? ¿Qué quiere esa persona o personas y para qué? Conoce lo máximo que puedas de las personas a las que estás hablando y adapta el mensaje a ellos. A veces me encuentro con personas que quieren contar tantas cosas que llenan a sus interlocutores de información y les abruman con tanto dato, sin darse cuenta de que tal vez sus necesidades se cubran con un porcentaje pequeño de los conceptos enumerados.
  3. Mira a todos los asistentes. En una reunión o ante un aforo pequeño, asegúrate de que estás mirando a todas las personas que están allí presentes, sin olvidarte de ninguna. Proyectarás una imagen de seguridad, además de involucrar a tu audiencia.
  4. Prepara bien tu mensaje. Piensa por dónde vas a empezar, qué estructura le vas a dar, qué ejemplos vas a poner y qué posibles objeciones o preguntas pueden hacerte.
  5. Cuida tu lenguaje no verbal y tu voz. Transmite seguridad y convencimiento en tu mensaje, sin ser agresivo. Gestos y voz firmes, pero no bruscos. No te olvides de sonreír.

Y por último, ten muy claros los beneficios de tu proyecto y el valor que aportas. Si tú crees en él y te concentras totalmente en comunicar tu mensaje con pasión, seguro que involucras a los demás. ¡Ánimo!

Supera tu miedo escénico a través de la visualización

Miedo a hablar en público

Cuentan que Michael Phelps, ahora prestigioso nadador con varias medallas de oro olímpicas a sus espaldas, era un niño muy inquieto. Aconsejaron a sus padres que le buscaran una actividad para canalizar su hiperactividad y lo apuntaron a natación. Su entrenador enseguida se dio cuenta de que tenía muchas cualidades y podía llegar lejos en la natación.

Pero Phelps se estresaba mucho en las competiciones y no podía tranquilizarse  antes de las carreras, se ponía muy nervioso. Entonces su entrenador le enseñó la poderosa técnica de la visualización.

Le dijo que todos los días se visualizara nada más despertarse por la mañana y por la noche al acostarse. Y le explicó cómo hacerlo:

Se trataba de cerrar los ojos y empezar a “verse” saltando a la piscina, a cámara lenta, nadando, incluyendo el máximo de detalles visuales posible: los colores, los objetos, el agua, sus músculos moviéndose, cómo daba la vuelta y cómo llegaba hasta el final. Incluyó también sonidos: su respiración, el murmullo del agua… y sensaciones: su respiración, el tacto del agua sobre su piel, los latidos de su corazón. En definitiva, el máximo de detalles posible incluyendo el canal visual, el auditivo y el kinestésico, “verse” de la forma más realista posible, pero, eso sí, siempre en positivo, tal y como quería que sucediera.

Phelps repitió la visualización miles de veces en su mente hasta llegar al punto de que en las carreras no pensaba. Simplemente seguía un programa. Se había  programado para ganar. Tanto es así que una de sus medallas de oro la ganó a ciegas. Se tiró a la piscina y sus gafas se rompieron, pero se había visualizado tantas veces que no le hizo falta ver. Nadó tal y como estaba programado en su mente, con los ojos cerrados, sabía cómo tenía que hacerlo, y ganó.

De la misma manera que Michael Phelps consiguió semejante logro en la natación, tú puedes conseguir vencer tu miedo escénico visualizándote todos los días hablando en público con éxito, tal y como te quieres ver. Imagina el lugar en el que vas a hablar, visualiza el público, a ti mismo moviéndote en el escenario, escucha tu voz sonando firme y segura, siente cómo disfrutas con tu ponencia… y repite la visualización una y otra vez hasta que tu mente quede programada.

Verás cómo vences tu miedo escénico, gracias a que:

  1. Te estarás programando para conseguir lo que quieres que ocurra y no lo que no quieres.
  2. Como verás en tu mente que es posible, tendrás cada vez más motivación para lograrlo.
  3. Pondrás el foco en lo que quieres conseguir, eliminando distracciones.
  4. Prepararás tu mente para reaccionar ante los imprevistos.
  5. Verás lo que sí puedes hacer, en lugar de sufrir por lo que crees que no puedes.

El miedo es una emoción y superarlo es una decisión. Empezarás a vencer tu miedo escénico en el momento en el que decidas hacerlo. Si desde hoy mismo empiezas a visualizarte verás como cada vez estás más cerca de tu meta de disfrutar hablando en público.

El arte de persuadir

Hay quienes escuchan la palabra “persuadir” e inmediatamente lo asocian a ideas de manipulación, engaño o trampa. Pero cuando hablamos de utilizar una comunicación persuasiva no tenemos por qué pensar con esas intenciones, ni mucho menos, sino en utilizar las técnicas y herramientas adecuadas para explicar los beneficios de nuestros productos y servicios o de los proyectos e ideas que queremos contar a nuestros interlocutores.

Son muchas personas las que estarían encantadas de dominar el arte de la persuasión: ya seas comercial, divulgador, investigador, profesor o cualquiera que sea tu profesión. ¿Te gustaría hacer llegar tus ideas a otros de una forma convincente y transmitirles la importancia de aplicar las soluciones que propones, que inviertan en tu proyecto o te compren un producto, por ejemplo?

El arte de persuadir

Si es tu caso, aquí te dejamos algunas claves:

  1. Busca la conexión emocional con el otro. Las personas más persuasivas suelen tener un alto nivel de inteligencia emocional, saben empatizar con los demás y detectar sus valores y necesidades.
  2. Practica la escucha activa. Escucha a tus interlocutores con los cinco sentidos. Deja a un lado por un momento tus opiniones, gustos e intereses y vuelca toda tu atención en comprender cuáles son los de los demás intervinientes en el momento comunicativo.
  3. Cuida tu lenguaje. Utiliza un lenguaje que facilite, que posibilite, que proporcione soluciones y sobre todo, que “conecte” con las personas con las que hablas. Si te has interesado por ellos y sabes escucharles atentamente, te resultará más fácil hablar “su mismo idioma”.
  4. Ponle entusiasmo. Que no haya duda de que crees en lo que dices y te apasionas por ello. Sé entusiasta con tus palabras, tu lenguaje no verbal y con las entonaciones de tu voz.
  5. Muestra seguridad y convicción. Recuerda: persuadir no es engañar, ni manipular ni “dar coba”. Si tienes claro eso y tienes claras tus ideas, mostrarás esa convicción necesaria.
  6. Fórmate. Estamos hablando de habilidades comunicativas. Para desarrollar tus habilidades es importante el entrenamiento, pero conociendo la técnica. Busca profesionales que te ayuden a practicar la escucha activa, a utilizar el lenguaje de forma adecuada, a detectar valores en tus interlocutores y a manejar todas las técnicas necesarias para convencer y persuadir. En escuelacomunicando.com te preparamos para ello.

¿Te animas?

Claves del storytelling

Con frecuencia escucho comentar a algunos de nuestros alumnos que no pueden hacer una ponencia entretenida porque los temas de los que hablan son demasiado técnicos. Sin embargo, alguien dijo una vez que no hay temas aburridos, sino oradores inexpertos. Estoy de acuerdo totalmente con esa afirmación.

Es cierto que algunas materias son más alegres que otras e incluso invitan más al entusiasmo y a la alegría en escena que otras. Pero eso no significa que no se pueda preparar un discurso de una materia más técnica de manera que resulte atractivo y motivador para el público.

¿Qué hacer para conseguirlo? Aquí tienes las claves:

  1. Ponle pasión, ponle entusiasmo. Si el tema del que vas a hablar te interesa, te apasiona y crees totalmente en lo que dices, transmitirás esa convicción a tu público.
  2. No te limites a aportar datos e información. Cuenta historias. Utiliza el llamado storytelling.

Seguro que has oído hablar muchas veces del storytelling. ¿Qué es y para qué sirve?  Es el arte de contar historias y sirve para atrapar la atención de la audiencia.

Storytelling

Como orador, tienes que tener claros dos objetivos fundamentales para involucrar a tu audiencia: hacerles pensar y hacerles sentir. Mediante tu aportación de datos, ideas y conceptos, vas a conseguir una parte de esos objetivos: que piensen, que comparen su forma de hacer y sus conocimientos con lo que les estás contando. Y para hacerles sentir, nada mejor que contarles una buena historia.

Cuando contamos nuestras vivencias, los cerebros de orador y público se sincronizan y cada uno se imagina visual, auditiva y sensorialmente lo que le estás contando según sus propias experiencias. De esta manera, conseguimos que estemos todos a la vez en el mismo lugar, sintiendo lo mismo, la audiencia y el ponente. En definitiva, si le cuentas una historia, tu público va a atender más. Por eso, sea cual sea el tema del que hables, añade una vivencia, una anécdota un ejemplo que refuerce la comprensión de lo que estás diciendo.

Aquí te indico algunas pautas para hacerlo:

  • Haz una pequeña introducción de la historia, una vez que hayas enunciado el concepto que quieres reforzar. Puedes decir, por ejemplo: “Al hilo de esto, os voy a contar…” O, simplemente, “Os voy a contar algo que me ocurrió…”
  • A continuación cuenta la historia
  • Concluye con una moraleja, con el aprendizaje que eso supuso para ti

No hace falta que la historia sea graciosa, pero sí que refuerce lo que estás diciendo, que esté relacionada con el tema del que estás hablando y que sea tuya, original y auténtica. Y para darle veracidad y hacerla más entretenida, recuerda usar un lenguaje evocador e incluir el máximo de detalles auditivos, visuales y sensoriales posible.

  • Detalles auditivos: Habla de sonidos que había, palabras que se dijeron
  • Detalles visuales: Menciona colores, formas, objetos, luces…
  • Detalles sensoriales: Habla de emociones, de cómo te sentiste

Empieza recordando las diferentes experiencias que has vivido en relación con el tema de tu ponencia, verás que encuentras muchas más de las que imaginas. A continuación, selecciona la que mejor encaje con la idea que quieres reforzar, ensáyala y, ¡a comunicar!

 

Pánico escénico y actitud

En la Escuela Comunicando hemos formado a más de 2000 alumnos en el arte de la oratoria. Cientos de particulares y profesionales, cada uno con sus objetivos a la hora de aprender a hablar en público. Hay quien, cuando viene a la Escuela, busca técnica corporal, hay quien quiere aprender a diseñar sus mensajes de una forma más atractiva, hay quien quiere mejorar su lenguaje paraverbal y están quienes, además de todos esos objetivos o parte de ellos, quieren quitarse de encima el miedo escénico que sufren. El 80% aproximadamente de las personas que vienen a nuestros cursos pertenecen a este último grupo: quienes quieren superar su miedo escénico.

¿Sabías que el miedo escénico está formado por pensamientos que tú mismo alimentas? Esos pensamientos nacen de las creencias que tienes sobre lo que supone el hecho de hablar en público y esas creencias vienen de un conjunto de información que tu cerebro ha filtrado previamente por cosas que has leído, lo que llevas oyendo desde hace mucho tiempo y alguna experiencia negativa que hayas podido vivir.

Miedo a hablar en público

De acuerdo, puede ser que en una o varias ocasiones lo hayas pasado mal hablando en público, pero tú decides si ese es el final del camino como ponente o solo el principio.

De tus creencias nace tu actitud, que puede ser de inferioridad, de superioridad o de igualdad y equilibrio frente al público.

Tener una actitud de superioridad frente al público no significa tener seguridad en uno mismo. Quienes adoptan esa actitud, juegan un falso rol para disfrazar sus inseguridades. Además, a través de sus gestos, movimientos corporales y expresiones transmitirán prepotencia, arrogancia o desafío. Hay cierta parte del público que admira este tipo de actitudes, por lo tanto, no podemos afirmar que sea un estilo de comunicación ineficaz, aunque habrá parte del púbico a la que no le gustará o le producirá rechazo.

Quien por el contrario, se siente inferior al público, por lo general no conseguirá una comunicación efectiva, puesto que su postura corporal, sus movimientos y su voz serán de retraimiento y de autoprotección. Con esta actitud no se busca llevar el mensaje hacia el público, sino protegerse de él.

La actitud de quien se considera igual que el público, ni más ni menos, es la que va a conseguir la comunicación más eficaz. Una persona que confía en sí mismo y en el público y tiene claro que está ahí para hacerles llegar su mensaje, sin temerles y sin querer demostrar nada, va a hablar con soltura y naturalidad. Y antes de la puesta en escena preparará con responsabilidad su ponencia sin ponerse límites, solo objetivos.

¿Puede que haya nervios al comenzar? Puede. Pero pasarán. Un orador seguro de sí mismo puede estar nervioso. No es incompatible.

Lo importante es la actitud con la que afrontes la situación.

Contesta ahora a esta pregunta:

Hablar en público, ¿es una amenaza o una oportunidad para ti?

Seguramente quieres hablar en público para aprobar un examen, exponer tu proyecto, conseguir que te voten, o que te compren. En cualquier caso, siempre va a ser una oportunidad para ti para mostrar una buena imagen de tus productos, servicios y/o tuya propia.

Te hacemos, entonces, la siguiente pregunta:

¿Qué quieres hacer con esa oportunidad?

Puedes desperdiciarla dedicándote a hacer caso a tus pensamientos boicoteadores de siempre, poniéndote límites, o bien puedes aprovecharla y ponerte objetivos.

¡Tú decides!

Conseguir hablar en público con soltura, como todo en la vida,  no solo es una cuestión de habilidades y conocimiento, es también una cuestión de actitud.

Tú puedes cambiar tu actitud cambiando tus creencias. Es algo que hacer sin ayuda es difícil, pero a través de las técnicas de coaching y con el apoyo de los profesionales preparados para aplicarlas puedes lograrlo.

Estamos comenzando año nuevo, es un momento perfecto para tus nuevos objetivos.

¡Vence tus miedos a hablar en público y disfruta del poder de saber expresarte!

Fórmulas para despedirte

Lo hemos comentado en varias ocasiones: todo lo que hacemos comunica. De ahí que sea tan importante tomar conciencia de nuestra comunicación y de cómo nuestra actitud, nuestros gestos y nuestras palabras afectan a nuestras relaciones y a la imagen que los demás tienen  de nosotros.

Despedirse es un momento importante de la comunicación. Es la guinda, el broche final con el que podemos reafirmar la imagen que hayamos proyectado durante una conversación, emborronarla o mejorarla todavía más.

Veamos algunos ejemplos de despedidas. ¿En qué medida crees que ayudan a reforzar tu imagen?

Te proponemos algo: Pon a cada forma de despedirse una nota del 0 al 10 y decide tú mismo.

En conversaciones informales

  1. Bueno, pues nada, hasta luego
  2. Bueno, ya nos veremos
  3. Hala pues, hablamos
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En reuniones

  1. Bueno, pues esto es todo
  2. Nada más por hoy
  3. Mañana más
  4. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

En charlas o ponencias

  1. Esto es lo que os quería contar, espero que os haya gustado
  2. Nada más
  3. Hasta aquí lo que quería deciros
  4. Y esto es todo
  5. … Añade las que suelas utilizar o conozcas

Aquí te dejamos algunas fórmulas que te pueden ayudar a que tu comunicación sea más eficaz e impactante.

En conversaciones informales

  1. Me ha encantado compartir contigo este rato
  2. Gracias por la cerveza y la charla
  3. Gracias por esta conversación tan agradable
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

En reuniones

  1. Reformula los acuerdos a los que hayas llegado y di después “Muchas gracias” Por ejemplo: “A partir de ahora, entonces, utilizaremos la puerta A y la B, dejando la C para otros compañeros. Muchas gracias”
  2. Utiliza palabras clave para motivar, por ejemplo. “A partir de ahora, ilusión y ganas en todo lo que hagamos. ¡Adelante!”
  3. Reformulación de acuerdos, como en el punto 1, pero incluyendo los nombres de los implicados. Por ejemplo: “Pedro hará A, Pilar hará B y yo haré C. Muchas gracias”
  4. Una despedida similar, pero con los nombres de cada sección o departamento de la empresa. “El departamento de logística se encarga de A, el de marketing de B… Muchas gracias”

En charlas o ponencias

  1. Busca una cita impactante de alguien relacionado con la idea que quieres transmitir y después di “Muchas gracias”, sin añadir nada más.
  2. Deja a tu público una pregunta en el aire para que les suponga una reflexión impactante y añade después “Muchas gracias”
  3. Empieza y termina de la misma manera: La misma frase, cita o pregunta al inicio y al final, especialmente cuando en el desarrollo busques demostrar la validez de tus planteamientos o ideas. Después añade “Muchas gracias” y nada más.
  4. … Añade las que consideres. ¡Utiliza tu creatividad!

Obsérvate, escúchate a ti mismo en cada situación y piensa en qué medida las fórmulas que utilizas en cada ocasión te acercan a tus objetivos. Y si consideras que te vendría bien algún cambio, ¡hazlo! No te preocupes si más adelante prefieres volver a revisar tus fórmulas para despedirte. La capacidad para comunicarnos es una habilidad y, como todas las habilidades, requiere de tiempo y pasos recorridos para ser desarrollada.

Ánimo y mucho éxito en tus comunicaciones.

 

La comunicación en tiempos de COVID

Ya estamos en septiembre y la #COVID-19 sigue con nosotros. Lo está revolucionando todo: la salud, la sociedad, la economía y también la comunicación.

En el ámbito de la sanidad, no solo ha sido devastador por la cantidad de personas fallecidas y enfermas, sino que tiene perplejo al sector sanitario por su forma irregular de actuar, afectando de forma diferente a los contagiados.

Socialmente nos está afectando muchísimo también: los viajes se han reducido a la mínima expresión, ya no podemos salir y relacionarnos como antes, ni en cantidad, ni en forma, ni en lugar, ni en tiempo, ni en calidad.

El asunto de la economía es tremendo. Miles de personas en paro, autónomos y pymes ahogados y ciertos sectores con un presente terrible y un futuro más que incierto.

¿Y a la comunicación? ¿De qué manera le afecta?

  • Distancia: Ya no hablamos de tan cerca, la comunicación kinestésica del roce, el susurro de cerca, los olores, los besos y abrazos, está prácticamente desaparecida.
  • Lenguaje no verbal: La mascarilla tapa la parte más expresiva de nuestra cara, que es la boca. A través de los microgestos que hacemos con la boca expresamos emociones y reacciones que ahora ya no se ven. Nos vemos únicamente los ojos y eso hace más difícil captar bien la expresión de nuestro interlocutor.
  • Lenguaje paraverbal: De nuevo la barrera de la mascarilla, esta vez afectando al sonido de nuestra voz. ¿Cuántas veces has tenido que repetir una frase porque no te habían oído bien? ¿Cuántas veces has pedido que te repitan lo dicho? Pero no solo afecta al sonido, también a las emociones transmitidas de forma auditiva. Ahora tenemos que tener más cuidado con las entonaciones y hacerlas suaves para que no se confunda elevar la voz con un tono enfadado.

En fin, que el virus está afectando a casi todos los ámbitos de nuestra vida, comunicación incluida. Y no solo afecta a los aspectos mencionados, también nos obliga al desarrollo de nuevas habilidades, ya que muchas de las comunicaciones que antes eran presenciales, ahora se producen de forma virtual a través de vídeo conferencias y muchas personas se encuentran perdidas ante esta situación, pues no saben cómo hacerlo.

Cursos de formación, reuniones, exposiciones comerciales ante clientes, formación interna… ¿Cuántas actividades de las que antes realizábamos cara a cara estamos llevando acabo ahora de forma virtual? ¿Cómo conseguir que sean igual de eficaces?

Aquí te dejamos algunos trucos:

  1. Observa lo que la cámara recoge: ¿qué hay en tu entorno?
  2. Ilumina bien el lugar desde el que hablas
  3. Prepara bien tus intervenciones
  4. Haz participar a tus interlocutores
  5. Prepara a los asistentes para que ocurra algo positivo
  6. No sueltes “rollazos” llenos de datos
  7. Vocaliza y cuida tus entonaciones
  8. Apoya tus palabras con las manos y con tu expresión facial

Si todavía no sabes cómo hacer todo esto de forma específica, ¡no desesperes! Ensaya una y otra vez y si necesitas ayuda, fórmate de la mano de profesionales que te darán ese empujoncito que te falta.

¡Ánimo!

Lo que cuentan tus gestos

Ya hemos hablado otras veces de comunicación no verbal y del enorme peso que ésta otorga a nuestro mensaje.

LENGUAJE NO VERBAL LENGUAJE PARAVERBAL CONTENIDO
55% 38% 7%

(Albert Mehrabian)

 Cuando hablamos en público, nuestros gestos tienen diferentes funciones:

  • Contar al público cómo nos sentimos: Si el orador se siente incómodo, inseguro, o ve la situación como una amenaza, tenderá a cerrarse, cruzando los brazos o las manos. Es bastante probable, además, que haga gestos de automanipulación, tal como tocarse el pelo, la ropa, pequeños toquecitos con los dedos… Si se siente cómodo, sin embargo, hará todo lo contrario, separando los brazos del cuerpo y moviendo las manos, reforzando así el contenido del mensaje.
  • Dibujar nuestro mensaje en el aire: Cuando conseguimos estar tranquilos y concentrarnos en la situación, empezamos a mover las manos para ilustrar con las manos aquello que estamos diciendo, dibujando en el aire formas, dirección, contando con los dedos, indicando prioridades… De esta manera, ayudamos al público a que se centre mejor en el mensaje.

Pero, ¿realmente quieres contarle al público cómo te sientes si estás nervioso, inseguro o pasándolo mal? Probablemente, no. Seguro que lo que quieres es transmitir bien tus ideas, que el público disfrute con tu ponencia y que nada de lo que hagas desvirtúe tu mensaje y te aleje de tus propósitos.

Te indicamos cómo conseguirlo.

  1. No pienses en lo que te pasó aquella vez, ni en lo que van a decir después. Céntrate en el aquí y ahora, como en una conversación con tus amigos.
  1. Asegúrate de elevar la voz un punto más de lo habitual y de hacer pausas y silencios de vez en cuando para enfatizar tus palabras. Los gestos tienen mucho que ver con la utilización de la voz. A mayor firmeza y convicción en la voz, mayor facilidad de gestualización.
  1. Evita gestos agresivos, como llevar objetos en la mano que no vayas a utilizar (como un boli, botellas…), o señalar con el dedo. Sí, has leído bien, a nosotros no nos gusta la utilización del boli, aunque algunas personas por ahí lo aconsejan (¿basadas en qué?) Si utilizas un bolígrafo para hablar en público, si no vas a escribir nada, enviarás mensajes agresivos a la audiencia, aunque los reciba de forma no consciente. Quienes justifican su utilización, suelen esgrimir argumentos del tipo “Así te sentirás más tranquilo, así sabrás qué hacer con las manos”. Esta es una perspectiva, a nuestro juicio, del todo inadecuada. Si quieres convertirte en un buen comunicador, una idea fundamental que tienes que tener siempre presente es que el protagonista es el público, y cuando te prepares una ponencia tienes que hacerlo pensando en ellos y no tanto en ti.

En resumen, esto es lo que tus gestos nos contarán de ti y de cuál es tu estado interno mientras hablas en público:

  • Mediante autocontacto, cierre de brazos y manos, cruce de brazos, automanipulaciones.
  • Superioridad, alto nivel de ego. Utilizando un boli y gestos autoritarios, como señalar con un dedo. También si te pones las manos en jarras.
  • Seguridad, comunicación equilibrada con el público: Brazos separados del cuerpo, gestos abiertos con las manos.

Si no te sale hacer esos gestos y no sabes cómo conseguirlo, pide ayuda para formarte o entrenarlo: https://www.escuelacomunicando.com/formacion-hablar-en-publico/

 

 

Cómo convertirte en un buen orador

Es muy habitual admirar a otras personas cuando hablan en público. Tal vez te fijes en ellos, te fascine cómo se mueven en el escenario, te hagan sentir diferentes emociones o te cautive su voz y puede que pienses que tú nunca podrás hacer lo que hacen ellos. Consideras que no eres un buen orador, que no has nacido para esto, que lo de hablar en público es para otros.

Sin embargo, hablar en público es una habilidad que se entrena, así que llegar a ser un buen orador no es tan difícil como crees: puedes entrenar y puedes empezar a hacerlo ahora mismo. Eso sí, sin compararte con nadie: solo compárate contigo mismo. Es la manera ideal de medir tu progreso.

Hoy te dejamos unas pautas para que puedas planificar tu entrenamiento como orador:

  1. Ten a mano una lista de las cualidades que tiene que tener un buen comunicador para hablar en público. Aquí te indicamos las principales:
  • Control de la postura corporal: espalda erguida, hombros hacia atrás, pies firmemente apoyados en el suelo.
  • Manejar gestos que acompañan el discurso: brazos separados del cuerpo y palmas de las manos abiertas.
  • Expresión facial: sonrisa y mirada a todo el público.
  • Preparación del mensaje: tener claros los objetivos y darle una buena estructura.
  • Tener un léxico amplio y aptitudes para argumentar.
  • Una buena dicción.
  • Entonación variada.
  • Voz firme y bien proyectada.

También puedes elaborar tu propia lista con las características que más te gusten de tus ponentes favoritos.

  1. Ponte una calificación para cada una de las cualidades, del 0 al 10, por ejemplo.
  1. Decide por dónde quieres empezar y qué vas a hacer para subir el nivel de cada cualidad.
  1. Habla en público siempre que tengas ocasión y practica los puntos que te has propuesto.

Decir “me ha salido bien” o “me ha salido mal” es demasiado abstracto y no conduce al cambio. Márcate objetivos, entrena con constancia y regularidad, chequea tus niveles de vez en cuando y ¡verás como cada vez eres mejor orador!

 

Aprender a decir que no

 “Lo más importante que aprendí a hacer después de los 40 años fue a decir no cuando es no”.

Gabriel García Márquez

Para decir no de forma adecuada y sin dañar la relación es necesario contar con una buena autoafirmación y con ciertas habilidades. Desde niños nos enseñan a ser amables y complacientes con los demás y muchas veces, sin darnos cuenta, a la vez estamos aprendiendo a dejar de lado nuestras necesidades e intereses. A menudo escuchamos “qué majo es fulanito, qué buena persona es menganita” cuando se trata de hablar de personas que satisfacen las necesidades ajenas. Tanto la sociedad como los entornos laborales aprecian mucho que nos mostremos siempre disponibles.

Pero, ¿qué ocurre si no somos capaces de poner límites? Pues que probablemente nos “dejaremos la piel” para cubrir las necesidades de los demás, olvidándonos de las nuestras.

Si quieres empezar a hacer lo que tú quieras y dejar de vivir pensando constantemente en satisfacer a los demás, aquí te dejo algunas de las claves:

1- Piensa para qué complaces a los demás. ¿Para que digan que eres una buena persona? ¿Eso es lo que te satisface realmente? Imagínate haciendo lo que quieras cuando quieras, sin dar explicaciones y pensando en tu felicidad. Seguro que alguna vez has probado a liberarte de la aprobación de los demás y lo has disfrutado. ¡Pues recuerda que eso es algo que puedes hacer todos los días!

2- ¿Crees que si dices que no no te van a querer, se enfadarán o no contarán contigo? Entonces estás decidiendo desde el miedo y la consecuencia es que te traicionas a ti mismo. Y piensa, además, otra cosa: si alguien se enfada porque alguna vez digas que no, ¿qué clase de sentimientos tiene hacia ti? Tal vez no te estén valorando como persona, ni tú tampoco.

3- Las personas de cuya aprobación estás pendiente piensan en sus objetivos. ¿Por qué no piensas tú en los tuyos? Cuando hagas algo que no te apetece solo por complacer a los demás, reflexiona sobre lo que quieres hacer la próxima vez y ponlo en primera persona: “La próxima vez YO QUIERO hacer…”

4- Repite todos los días, las veces que sea necesario, la siguiente frase: “Estoy en mi derecho de hacer y decir lo que yo quiera, siempre y cuando no vulnere los derechos de los demás”

5- Recuerda: cada uno es responsable de su felicidad. Tú eres responsable de la tuya, no de la de los demás.

Planifica tu entrenamiento y empieza poco a poco, por lo que te resulte más fácil. Y si se trata de enfrentarte a una conversación más difícil para ti, prepárate con antelación lo que quieres decir y no te salgas de ahí.

¡Ánimo y mucho éxito!