¿Cómo te comunicas contigo mismo?

Los diálogos internos son las conversaciones que tenemos con nosotros mismos. El lenguaje que utilizamos en nuestras conversaciones internas influye notablemente en nuestra forma de actuar y de afrontar las situaciones, así como en lo que nos sucede a partir de nuestros pensamientos. Las palabras crean nuestra identidad y determinan nuestro futuro.

Cuando nos comunicamos con los demás, estamos transmitiendo lo que pensamos sobre nosotros mismos. Nuestras palabras y nuestra comunicación no verbal y paraverbal actuarán en función de los pensamientos que generemos en nuestra cabeza. Reflexiona sobre lo que te sucede cuando piensas que estás muy nervioso, que no te van a salir las palabras y que te vas a equivocar. Lo más probable es que, de tanto pensarlo, eso suceda.

Para modificar tus “monólogos” internos, ten en cuenta estas pautas:

  • Deja de generalizar: “Siempre me sale mal, todo el mundo habla mejor que yo, siempre me pongo nervioso…” Son generalizaciones.
  • Formula tus pensamientos en positivo: “Si me equivoco en la presentación, aprenderé de mis errores”. Permanece atento a las frases que empiezan por no. “No quiero tener miedo escénico” y cámbialas por frases que expresen lo que quieres: “Quiero sentirme más seguro cuando me comunico con los demás”.

Estas pautas te ayudarán a enfocarte en lo que quieres, a eliminar las distorsiones y a ver las situaciones que te suceden desde otro punto de vista. Además, irás adquiriendo un hábito de forma inconsciente que podrás aplicar en cualquier ámbito de tu vida.

Ten en cuenta que la calidad de tus pensamientos determina la calidad de tu vida.

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¿Cómo dar a conocer tu negocio?

Emprender es un camino largo en el que prima la paciencia y, sobre todo, la motivación. Contarlo no es fácil. Todas esas ideas están en tu cabeza y ahora hay que darles forma. Empiezas a reunirte con gente interesada en tu idea y que, probablemente, te aporte un nuevo enfoque desde su punto de vista de experto, nuevos socios, gestores, abogados, asesores, proveedores, agencias de marketing, bancos y un largo etcétera. Así que debes tratar de convencer de lo bueno que es tu proyecto y cómo quieres llevarlo a cabo.

Como sabemos que no es tarea fácil, te facilitamos algunos consejos para elaborar tu “plan de comunicación” y así ganar fluidez cuando vayas a contar tu idea de negocio:

Empieza por definir tu idea, escríbela y piensa si es “sencilla” de entender. Tú sabes a qué te refieres, pero no todo el mundo necesariamente la entenderá. Una vez definida, pide opiniones a la gente de tu alrededor antes de vender tu idea a las personas expertas. Esto te ayudará a definirla con mayor precisión, puesto que tu objetivo final es convertir la idea en acción.

Ya sabes qué quieres transmitir. Antes de coincidir con personas a las que les deba convencer tu idea, traza un esquema sobre lo que quieres contar teniendo en cuenta a quién te vas a dirigir para adaptar tu argumento, dónde lo vas a hacer, si será de forma distendida o más informal, piensa cómo influye el hecho de que esa persona apoye tu idea o no, ten en cuenta las posibles reacciones, si necesitas recursos de apoyo, etc. Te aconsejamos hacer un esquema con todas esas variables.

Por último, piensa en tus expectativas: qué esperas de las personas a las que se lo vas a contar, para qué se lo vas a contar y con qué fin.

“Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminarlo hace falta perseverancia”

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CEO: La imagen de la empresa

El papel que adquiere un CEO dentro y fuera de la organización es de vital importancia ya que constituye la imagen y voz de la empresa. En otras palabras, la representa. Por ello, a la hora de hablar en público, es fundamental el uso que hace de la información y cómo la transmite.

Como director general, estás continuamente en contacto con los socios, accionistas, colaboradores, proveedores y trabajadores de la empresa. Además, puede que tengas que atender a los medios de comunicación. Llegado ese momento, debes tener muy claros los pasos a seguir y, principalmente, tener claro cuál es la imagen que quieres proyectar delante de sus interlocutores.

¿Cuáles son las principales pautas a seguir a la hora de preparar ese encuentro?

En primer lugar, definir lo que quieres obtener una vez realizado el discurso. Cuál es la finalidad del comunicado, de la reunión, de la presentación. ¿Qué quieres conseguir? ¿Vender? ¿Informar? ¿Tomar decisiones? ¿Impactar?

En segundo lugar: trazar un plan. Describe el lugar, la hora, los asistentes, el material que vas a necesitar, la duración…

Otro aspecto a considerar son las conclusiones. Debes concluir esa presentación o reunión con algo concreto. Esa conclusión debe ir ligada al objetivo. Por ejemplo: “como CEO convocas una reunión para decidir un nuevo plan estratégico que provoque un aumento del 5% de las ventas para el próximo año”. Si durante la reunión se empieza a hablar de todo un poco y no se centra en nada, pueden pasar dos cosas: o no se ha planteado bien el objetivo de la reunión o se ha perdido de vista. Por ello, es aconsejable cerrar cada discurso o debate con una conclusión centrada en el objetivo.

Por último y no menos importante. identifica al público. Es fundamental que sepas a quiénes va dirigida tu charla para elegir los argumentos más apropiados. La forma de contar lo que quieres decir dependerá del tipo de personas a las que te dirijas.

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Conversaciones eficaces con tu equipo

Es momento de cambios en tu empresa. Como director o como jefe, te toca reunir a tu equipo para comunicar las decisiones tomadas. Sabes que es de vital importancia que los equipos sean conocedores de las mismas. Por esa razón, la comunicación se vuelve uno de los factores más relevantes, pues depende de cómo comuniques esas decisiones, transmitirás al equipo mayor o menor credibilidad y provocarás en ellos mayor o menor motivación.

Para no cometer un error y que tu discurso se vuelva susceptible de interpretaciones, es primordial preparártelo bien. Así que, toma nota de estos consejos:

En primer lugar, define la intención de tu conversación con el equipo. Puedes contestar a estas preguntas: ¿cuál es el mensaje o decisión que quieres trasladar a tu equipo? ¿A quiénes afecta? ¿Cómo les afecta? ¿Qué esperas de ellos? ¿Qué papel desempeñas en tu discurso?

Segundo, ten en cuenta que, como dice el refrán, “nunca llueve a gusto de todos”. Puedes obtener todo tipo de respuestas y reacciones. Para que no te coja por sorpresa, ten en cuenta a tu público y piensa cómo pueden responder ante la decisión que les acabas de comunicar.

Por último, utiliza todos tus recursos: el vocabulario que mejor se adecue a la situación, tus gestos, usa la empatía, adapta tus argumentos, etc.

Y, sobre todo, prepara bien tu mensaje para ganar mayor seguridad durante el discurso. Ya que no importa cuántos recursos tengas, si no sabes cómo utilizarlos, nunca serán suficientes.

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