¿Cómo posicionar la cabeza para transmitir seguridad?

Como máximo responsable de la gestión y dirección de una compañía o startup, te interesará saber qué transmites con la posición de tu cabeza a la hora de hablar en público, ya sea cuando tengas que comunicar decisiones, o cuando protagonices reuniones, negociaciones o presentaciones.

Controlar nuestro lenguaje corporal nos permitirá transmitir confianza a los inversores, socios y colaboradores sobre nuestra persona y, consecuentemente, sobre nuestro negocio o sobre la compañía a la que pertenecemos.

Por ejemplo, si ladeas la cabeza, la tienes baja o está en constante movimiento, transmitirás inseguridad y poco control de la situación. Sin embargo, si levantas demasiado el mentón, puedes transmitir prepotencia o desafío. Todo ello, resta credibilidad a tu mensaje. Si lo que quieres realmente es transmitir seguridad, confianza y firmeza y, por lo tanto, más credibilidad para ti y tu proyecto o empresa, recuerda mantener la cabeza recta.

Tener en cuenta estas pautas te ayudará a ganar más seguridad en ti mismo y así conseguirás transmitirla a los demás cuando tengas que hablar en público. Más información en www.escuelacomunicando.com

 “La confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito”. Ralph Waldo Emerson

La forma de utilizar tus manos al hablar repercute en tu credibilidad

A la hora de hablar en público, comunicar y convencer debe convertirse en un valor diferencial. Cuando hablamos, nuestras manos dibujan nuestras palabras en el aire, apoyando nuestra entonación y favoreciendo la concentración de la mirada del público.

¿QUÉ DICEN TUS MANOS DE TI?

  1. Manos en MOVIMIENTO

Reafirman la intensidad del contenido

Refuerzan tu credibilidad

  1. Manos INMÓVILES, CRUZADAS O CERRADAS

Reducen la fuerza de convicción

Te restan credibilidad

Denotan que te encierras en ti mismo

  1. Manos con las PALMAS ABIERTAS, transmitirás:

Generosidad

Comunicación abierta y positiva

Honestidad

Seguridad y confianza

Ganas de compartir con el público

Las manos deben apoyar nuestra comunicación. Pero ten en cuenta que, del mismo modo que el resto de tus gestos, son una expresión de tus emociones. Aprender a controlar los gestos debe ir acompañado de un manejo de las emociones para que exista armonía y la comunicación fluya con naturalidad. Cuanto más tranquilo estés y más centrado en el aquí y ahora de la comunicación, más firmes y creíbles serán tus gestos.

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¿Cuál es tu gesto más habitual?

¿Qué gestos son los que más repites cuando te comunicas con los demás? ¿Y cuando hablas en público? Es posible que no seas consciente o tengas una ligera idea, pero ¿cómo saberlo?

Realizar una presentación, impartir formación, comunicarnos con desconocidos, son situaciones que nos pueden producir miedo escénico a hablar en público. Habitualmente, en un estado de nervios o presión, pasamos por alto el control de los gestos.

Te proponemos un ejercicio práctico para descubrirlo:

Pregúntale a alguien de tu entorno: las personas con las que interactúas de forma habitual suelen conocer tus gestos más comunes.

Grábate en vídeo: si vas a realizar la presentación de un proyecto, por estudios o por trabajo, lo mejor es que te grabes para analizar tu postura y gestos.

¿Y luego qué? Una vez tomas conciencia de tus gestos te proponemos lo siguiente:

Evita el autocontacto: nuestra tendencia ante las situaciones que nos crean inseguridad es el autocontacto, ya sea con las manos, brazos, cuerpo… Por ejemplo, agarrarnos el brazo con la mano. Nos da sensación de autoprotección, pero a la vez transmitimos inseguridad.

Controla tus gestos: si ya has detectado un gesto repetitivo, ¡contrólalo! Mover excesivamente los brazos, estar estático de forma continua, hacer círculos con las manos, señalar, puede transmitir algo incoherente con nuestras palabras o incluso nos puede hacer perder credibilidad.

Observa los gestos de los demás: si pones atención en los gestos de los demás, poco a poco irás controlando los tuyos.

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¿Protagonista o víctima? ¿Qué dice tu mirada?

En una reunión, una negociación, ante un auditorio, impartiendo formación… ¡Tu mirada habla! Es en el momento en que como orador te sitúas como víctima o como protagonista en la comunicación interpersonal, la comunicación con el equipo y la comunicación pública. Por eso, aprender a crear el ambiente adecuado para establecer comunicación es fundamental para presentar argumentos con eficacia y credibilidad.

MIRADA DE VÍCTIMA

Si percibes la situación como una amenaza, puede que tu mirada adopte alguna de estas formas:

  • Huidiza como la de un niño miedoso. Mirando al frente o al público en general.
  • Cambiando rápidamente de una persona a otra. Transmite inseguridad.
  • Entrecejo fruncido, protegiendo el miedo detrás de la tensión de la cara.

MIRADA DE PROTAGONISTA

  • Reparte la mirada por orden y no te dejes a nadie, en caso de que sea una reunión o negociación. Asegúrate de dar importancia a todos los asistentes.
  • Cuando hables en público ante un gran auditorio y no puedas mirar a todos, reparte la mirada por zonas:
    • La parte central
    • Los laterales
    • Las primeras filas
    • Las últimas filas
    • No fijes la mirada en una persona concreta o en grupo de personas. En un auditorio pequeño, asegúrate de mirar a todos los asistentes.

Y recuerda: Todo el mundo necesita conectar con la mirada del que habla para sentirse involucrado. Descubre más técnicas en www.escuelacomunicando.com