La comunicación en el aula

¿Eres docente, profesor, maestro, formador? ¿Hasta qué punto te responsabilizas de tu forma de comunicar en el aula?

Todos hemos tenido profesores o formadores que han hecho que surja nuestra mejor versión (habitualmente, los menos) y otros que no nos han hecho amar la materia precisamente, desde clases soporíferas hasta otras “pasables”.

¿Dónde está la diferencia? En las habilidades comunicativas del formador. No basta con saber mucho de una materia: se trata de saberla transmitir, de hacer pensar, de hacer sentir, de que el alumno “viva” los contenidos, de motivar. Cuánto más hábil es el docente en materia de comunicación, más efectiva resultará la formación.

¿Qué tienen en común los formadores que nos hacen disfrutar, querer saber más y aumentan nuestra motivación?

  1. Saben crear un espacio seguro en el aula, en el que nadie es más ni menos que nadie, no hay juicios.
  2. Fomentan la relación con el alumno. Propicia que el alumno no se sienta “uno más”, sino único y especial.
  3. Saben utilizar el lenguaje de forma que motive a los alumnos a continuar aprendiendo.
  4. Utilizan el efecto Pigmalión. Existe el mito de que Pigmalión, escultor griego, se enamoró de una de sus estatuas y consiguió que ésta se convirtiera en un ser vivo. Extrapolado al aula, este concepto nos indica que los mejores formadores saben extraer lo mejor de cada uno de sus alumnos.
  5. Saben corregir de forma eficaz proporcionando al alumno una visión objetiva de su trabajo, dejando fuera los “muy mal”, “muy bien”. Habla de resultados, no de las personas.
  6. Saben hacer las preguntas adecuadas, encaminadas a que el alumno reflexione, decida, se comprometa y crea en sí mismo.
  7. Preparan minuciosamente sus clases, controlando los tiempos, estructura de los contenidos, utilizando una metodología que propicie el aprender haciendo.
  8. Velan por que todos los alumnos participen en su justa medida. Podemos encontrarnos en el aula con alumnos que no participan nunca o casi nunca y otros que monopolizan el tiempo de intervención. El formador eficaz lidera y modera los tiempos de intervención de forma adecuada.
  9. Explican a sus alumnos la finalidad de los ejercicios. Nuestro cerebro necesita orden, necesita entender. Explicar el “para qué” de las dinámicas ayuda a la participación y a interiorizar el aprendizaje.
  10. Tienen una buena puesta en escena. Sabe utilizar el lenguaje verbal, no verbal y paraverbal de forma que los alumnos deseen escuchar, ver, pensar y sentir en el aula, con los cerebros de profesor y alumnos sincronizados.

Hay mucho camino por recorrer en materia de formación. No basta con cambiar las Leyes: Todas las personas que nos dedicamos a la docencia podemos hacer mucho más para mejorar los resultados en el aula.

¡No os perdáis este video! Ilustra de una manera fantástica en qué consiste el efecto Pigmalión.

Pincha aquí para saber cómo puedes ampliar tus habilidades comunicativas.

Lo que puedes comunicar con tu voz

Muchas personas piensan que, a la hora de hablar en público, lo más importante es el contenido, lo que se dice. Por supuesto que es necesario conocer el tema sobre el que vas a hablar en profundidad, utilizar el lenguaje de forma eficaz y preparar una buena presentación, pero lo que más te va a ayudar a transmitir y a llegar a tu público es la puesta en escena, compuesta por el lenguaje corporal y el lenguaje paraverbal (la voz).

Comunicar con la voz

Aquí te dejamos una serie de preguntas para que chequees tu lenguaje paraverbal y algunos trucos para mejorarlo:

  1. ¿Qué volumen utilizas? Busca un volumen medio, dale un punto más de fuerza a tu volumen habitual. Puede que al principio te resulte extraño y poco natural. No te preocupes, con el tiempo formará parte de tu zona de confort.
  2. ¿A qué velocidad hablas? Demasiado deprisa puede resultar acelerado y puede hacer que a tu público no le dé tiempo de procesar todas las ideas. Demasiado despacio puede dormirles. Truco: Juega con las velocidades, ve variando. Di algunas palabras o sílabas más despacio, otras más deprisa y, en general, utiliza un ritmo intermedio.
  3. ¿Haces pausas y silencios? Puede ser que consideres que un silencio o una pausa significa que te has quedado en blanco y que tus interlocutores se van a dar cuenta. En absoluto. Un silencio proporciona fuerza a las palabras que acabas de decir y hace que éstas calen más en tu público.
  4. ¿Qué tal andas de entonaciones? Jugar con la velocidad, el timbre, las pausas, alargar palabras y variar volúmenes hará que tus entonaciones tengan muchos más matices.
  5. ¿Cómo vas de dicción? ¿Eres de los que pronuncia cada letra o a veces cuesta entenderte? Para articular mejor, abre bien la boca y pon atención a que suenen todas las letras.

Trabajando estos aspectos clave del lenguaje paraverbal conseguirás que tu comunicación sea más eficaz y llegue más a los demás. Trabaja, ensaya, lee en voz alta para ir desarrollando estas habilidades pero, sobre todo, ¡ponle pasión! Si te involucras en el mensaje, lo cuentas con entusiasmo y te gusta lo que dices, tu voz sonará con fuerza, firme, creíble y profesional. Esto hará que tu cuerpo se mueva en consonancia acompañando a tus palabras y el resultado seguro que es excelente.

Descubre cómo trabajar estos aspectos de la comunicación en www.escuelacomunicando.com

Cómo conseguir reuniones productivas

Las reuniones son una herramienta esencial para la comunicación interna de cualquier organización, aunque no siempre son productivas. Una reunión, para ser eficaz, tiene que seguir una estructura y contar con una persona que la lidere. De lo contrario puede convertirse en una conversación interminable en la que nos vamos de un tema a otro y en la que el más locuaz o el más insistente puede dominar la situación, aunque no se llegue a ninguna conclusión.

Una reunión no es una tertulia en la que los participantes exponen sus opiniones sin más. El objetivo de una reunión es tratar de uno o varios temas y definir nuevos objetivos, llegando a conclusiones que supongan un avance hacia las metas de una determinada área o a las de toda la organización.

Existen diferentes tipos de reuniones, algunas de ellas son:

  • Informativa (de un acontecimiento, de cambios, de resultados…)
  • Creativa, para generar ideas
  • Para tomar una decisión
  • De resolución de problemas
  • De planificación de objetivos

Primer paso: Preparación

Sea cual sea el tipo de reunión que vayas a celebrar, es necesaria una preparación previa, que incluirá los  siguientes pasos:

  1. Decidir qué asunto/s se van a tratar en la reunión
  2. Preparar la información
  3. Establecer el objetivo de la reunión:
  • Qué quieres conseguir
  • Para qué
  • Quiénes son las personas que asistirán
  • Cómo vas a comunicar, informar, preguntar… en función del objetivo que te hayas marcado
  • Cuándo quieres celebrar la reunión (día y hora)
  • Cuántos son los asistentes
  • Dónde va a tener lugar la reunión
  • Cuánto tiempo quieres que dure la reunión
  1. Realizar la convocatoria de la reunión, incluyendo:
  • Los temas a tratar
  • Nombre de los convocados
  • Fecha y hora de la reunión
  • Lugar de celebración

Segundo paso: Celebración

Aunque habrá alguna variación en función del tipo de reunión que quieras celebrar, en la fase de desarrollo sigue el siguiente esquema:

  • Exposición del objetivo de la reunión: Cuenta a los asistentes los temas a tratar y solicita su intervención.
  • Desarrollo del orden del día:
    Vela por el buen uso de la palabra, para que todos los participantes intervengan en igual medida. Puede que te encuentres con alguna persona que apenas participe y otras que monopolicen la reunión. Es misión del líder de la reunión ejercer de moderador y conseguir que el tiempo de intervención esté bien repartido.
    Por otro lado, asegúrate de que estáis hablando de los temas que forman parte del objetivo de la reunión y no de otros. Pon atención a que se respete el tiempo establecido para cada asunto.
  • Reformulación y conclusiones
    Es el momento de verificar que todos los participantes tengan claro cuál es el siguiente paso: qué habéis decidido, quién tiene que hacer qué, cuándo, en qué lugar y cómo.

Recuerda que la forma de comunicarnos es muy importante y que toda comunicación profesional, para ser efectiva, requiere de un trabajo previo y del desarrollo de habilidades.

Si quieres saber más sobre desarrollo de habilidades de comunicación puedes consultar aquí: https://www.escuelacomunicando.com/entrenamiento-grupal/

Claves para vencer el miedo escénico

A lo largo de estos años son cientos de personas las que han pasado por la Escuela y han conseguido vencer su miedo escénico.

Algunas de estas personas tenían tanto miedo, pánico podríamos decir, que incluso les costó decidirse a inscribirse al curso. Existen diferentes grados de miedo escénico, que abarcan un enorme abanico de emociones a diferente intensidad: desde el terror al máximo nivel hasta sentir algo de nervios antes de salir. ¿Cuáles de estas personas han podido vencer su miedo escénico? ¡Todas! Tal vez algunos tengan que dedicarle más tiempo que otros, o haya que utilizar con ellos más herramientas, pero todo el mundo puede conseguir superar su miedo escénico y cambiarlo por emociones positivas como seguridad, entusiasmo, disfrute…

Algunos de los síntomas del miedo escénico son: temblor de manos o piernas, temblor de voz, sensación de calor o sudores, palpitaciones, fallos de memoria, movimientos incoherentes, tono de voz bajo o incluso afonía, tartamudeo… El público es gigante y tú pequeño, crees que te van a juzgar y que saben más, te horroriza que te hagan alguna pregunta o comentario y no saber qué responder.

Si te sientes identificado con alguno de estos síntomas o con otros similares, si también sientes emociones negativas con mayor o menor intensidad y crees que tu caso es horrible y no se puede superar, aquí te damos algunas pautas:

  1. Detén inmediatamente esos pensamientos negativos.

Cuando te des cuenta de que, una vez más, estás teniendo pensamientos negativos que reafirman tu miedo escénico, frénalos de inmediato.

  1. Escribe lo que estabas pensando y tíralo a la basura.

Por ejemplo, si estabas pensando “Qué horror, la semana que viene tengo una presentación en clase y se me va a olvidar todo”, escríbelo tal cual en un papel y tíralo a la basura.

  1. Dale la vuelta a ese pensamiento.

¿Qué es lo contrario para ti de ese pensamiento negativo? Podría ser, por ejemplo, “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”

  1. Traza tu plan.

¿Qué puedes hacer para acordarte de todo? Prepararte, ensayar, hacer tu power point y ensayar con él, por ejemplo.

  1. Permanece atento a las palabras clave que alimentan tu miedo.

En la frase “La semana que viene tengo una presentación en clase y me voy a acordar de todo”, la palabra clave es “todo”. Pregúntate qué es lo peor que te podría pasar si se te olvida algo. ¡Probablemente nada grave! Y si hay algo verdaderamente importante que quieres recordar porque es 100% imprescindible, solo tienes que buscar tu estrategia para recordarlo.

En definitiva, si vas tomando las riendas, poco a poco irás venciendo tu miedo escénico. Pero si tú solo no puedes, puedes hacerlo de la mano de profesionales que tienen un montón de técnicas y herramientas para ayudarte. Eso sí: infórmate antes de cuáles son sus credenciales, sus habilidades, quiénes son sus clientes y cuál ha sido su experiencia. Como en muchas otras disciplinas, cada vez hay más intrusismo. ¡No dejes que te den gato por liebre!

Aquí tienes un montón de testimonios de personas que ya lo han conseguido.
¿Y tú? ¿Quieres ser uno de ellos?

 

Es imposible no comunicar

La teoría de la comunicación humana, cuyo principal autor es Paul Watzlawick, nos presenta cinco axiomas, es decir, cinco proposiciones o enunciados tan evidentes que se considera que no requieren demostración. Y el primer axioma  de Watzlawick es que Es imposible no comunicar.

No exsite la “no comunicación”. Hagas lo que hagas, comunicas.

Comunicación

¿Eres consciente de lo que comunicas cuando eludes una respuesta, no dices claramente “no”, a través del silencio o mediante el lenguaje no verbal?

Veamos un par de ejemplos:

  1. Envías un whatssapp a un amigo proponiéndole ir al cine. No te contesta. Podríamos pensar que no se está comunicando contigo. Sin embargo, el silencio también es comunicación, puesto que también significa algo, aunque no sepamos qué. El que calla (emisor) tiene una intención y el receptor reflexiona y le otorga significado a ese silencio o bien se hace preguntas.
  2. Imagina esa misma situación, pero ahora tu amigo está delante de ti, puedes verle. Le propones ir al cine y no te contesta. Sin embargo, mediante su lenguaje no verbal te transmitirá mensajes: puede que se muestre inquieto, altivo, enfadado, molesto, ilusionado, risueño… El hecho de ver su postura corporal, la expresión de su cara, la posición de su cabeza, su mirada… te proporcionará mucha información, aunque no te conteste con palabras.

Por lo tanto, ten siempre en cuenta que, hagas lo que hagas, comunicas, de manera que, si quieres tener comunicaciones exitosas, es imprescindible que tengas en cuenta las posibles repercusiones de tus acciones (silencio, movimientos, expresión facial…) en los demás.

¡Puedes empezar ya mismo a mirar tu comunicación desde esta nueva perspectiva!

Cómo elaborar un buen discurso

Puede que sepas mucho de un tema, que hayas escrito uno o varios artículos muy interesantes sobre una materia en la que eres experto o que lleves muchos años realizando funciones y tareas que te han proporcionado un conocimiento profundo sobre tu profesión.

Y un día te piden que des una charla, una ponencia o una clase sobre ello. Algunas personas pueden pensar que saber mucho sobre una materia es suficiente para hablar de ella delante de un público, pero esto no es así. Conocer el tema es necesario, obviamente, pero no es suficiente. ¿Quién no ha estado en una conferencia tediosa llevada a cabo por un grandísimo experto? Ser experto en un tema no significa ser experto en transmitirlo.

Hoy te traemos unas pautas muy sencillas para preparar tu ponencia:

  1. Piensa en el público. ¿Quiénes son? ¿Qué han ido a buscar a tu ponencia? ¿Cuánto saben sobre el tema? Si sabes para quién vas a hablar, podrás elaborar tus argumentos adaptándolos a tu público y de esta manera asegurar la efectividad de tu discurso.
  2. Dale estructura a tu presentación. Piensa cómo vas a empezar, cuáles son las ideas principales que quieres transmitir y en qué orden lo vas a hacer. Por último, piensa cómo vas a finalizar tu ponencia.
  3. No te empeñes en demostrar que sabes mucho y llenes al público de ideas y conceptos. Repite las ideas principales (dos o tres), varias veces.
  4. Ilustra los conceptos con ejemplos, anécdotas o historias. El público atenderá más, estará más entretenido y recibirá mejor el mensaje.
  5. Termina a tiempo. Si te han dicho que hables una hora, es una hora. No es una hora y cuarto. Una vez más, piensa en tu público. Ellos han ido ahí pensando en finalizar a una hora y no a otra. Piensa también que puede que haya otros ponentes a los que, si te pasas de tiempo, podrías perjudicar al quitarles el suyo.

Sobre esto saben mucho tres miembros de nuestro equipo, profesionales de la comunicación que saben muy bien cómo elaborar un mensaje efectivo.

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Carlos Conde (Redactor en RTVE), Vita Ventura (Redactora en Aragón TV) 
y Vicente Alcaide (Director de EsRadio en Aragón)

Si quieres conocer más sobre ellos puedes ver sus currículum aquí: Formadores Escuela Comunicando

Ellos también comenzaron un día su camino como comunicadores y también tuvieron que aprender. Así que, ya sabes, ¡tú también lo puedes conseguir! Solo tienes que empezar y los resultados llegarán.

“No tienes que ser excelente para empezar, pero tienes que empezar si quieres ser excelente” Zig Ziglar

Miedo escénico y perfeccionismo

¿Eres muy perfeccionista? Entonces es probable que sufras de miedo escénico.

No es que sea directamente proporcional, pero las personas que buscan demasiado la perfección  es más  probable que sufran ansiedad o excesiva angustia a la hora de hablar en público.

El diálogo interno de un perfeccionista es algo así como “Debería hacerlo perfecto”. ¿Os habéis fijado en la carga emocional tan negativa que aportan esas palabras? “Debería” y “perfecto” suponen una tremenda auto exigencia, con la consiguiente sensación de fracaso ante el menor detalle que no salga como esperábamos.

Una persona muy perfeccionista puede estar recibiendo halagos y aplausos y no disfrutarlos porque se ha dejado una frase, por ejemplo, o porque había una pequeña errata en su power point.

Además, es posible que se ponga expectativas muy elevadas o metas difíciles de alcanzar. De este modo, a pesar de no haber hablado en público nunca, puede compararse con un conferenciante experto sin tener en cuenta que no están en la misma fase del camino.

Desde esta perspectiva perfeccionista, si las cosas no salen exactamente como la persona esperaba,  es muy fácil que el miedo escénico vaya en aumento, puesto que se seguirán los siguientes pasos:

  1. Expectativas de perfección, sin tener en cuenta que la perfección no existe.
  2. Insatisfacción por no obtener un resultado perfecto, lo que conducirá a una baja autoestima.
  3. Culpabilidad por sentirse el artífice del “fracaso”.
  4. Negatividad que hará sentir malestar a la persona y a su entorno.
  5. Cuando surja otra ocasión de hablar en público, más miedo por el sentimiento de incapacidad.

De esta manera, el miedo escénico irá en aumento.

Si  lo que quieres es eliminar tu miedo escénico y  te has sentido identificado con la imagen del perfeccionista, aquí tienes algunos consejos para lograrlo.

Comienza por “despersonalizar” la acción y trata de medirla de forma objetiva, siguiendo el siguiente itinerario:

  1. Anota, por ejemplo, cinco aspectos importantes para ti a la hora de hablar en público. Estos pueden ser: uso de la voz, estructura del mensaje, posición corporal, mirada y power point. Esto es solo un ejemplo, puedes poner los aspectos que tú quieras.
  2. Pide a alguien que te grabe la presentación o que te haga una crítica constructiva de cada uno de esos aspectos.
  3. Analiza cada uno de esos aspectos y piensa si la próxima vez quieres volver a hacer lo mismo o quieres hacer algo diferente.
  4. Si has contestado que quieres hacer algo diferente, anota qué es lo que quieres cambiar y cómo lo harás la próxima vez.

Recuerda que la perfección no existe, por lo tanto con estas pautas no vas a llegar a ser perfecto, pero ¡seguro que te sentirás más feliz!

perfeccionismo miedo escenico

 

Practica la visualización

Galería

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La visualización es una técnica psicológica que consiste en imaginar con todo detalle una situación, hecho o circunstancia que deseas alcanzar. Se trata de imaginar con todos los canales posibles: visual, auditivo y sensorial, ese estado deseado. De esta forma, … Sigue leyendo

¿Qué opinan nuestros alumnos?

Os dejamos un vídeo sobre lo que opinan nuestros alumnos del curso hablar en público tras su paso por la escuela.

Algunos de los comentarios son:
“He descubierto técnicas que ignoraba completamente”
“Un cambio en mi forma de actuar”
“Me llevo mucha más seguridad”
“Me parece una formación muy dinámica”
¿Y tú, te animas? Entra en https://www.escuelacomunicando.com/  y ¡saca el comunicador que llevas dentro!

Tu imagen… ¿qué dice de ti?

Vivimos en la era de lo visual, de la imagen. La primera información que recibimos de todo lo que nos rodea es visual y ya en ese instante, e involuntariamente, emitimos un juicio de valor acerca del entorno, objeto, o persona que conocemos por primera vez.

Un ejemplo: Tú vas caminando por la calle y necesitas saber qué hora es. Sin pensarlo, te acercarás a pedírsela a alguien en concreto. ¿Por qué?

Porque esa persona transmite cercanía, amabilidad, afabilidad…

¿Y tú? ¿Qué imagen proyectas? ¿Qué comunicas?

Todos comunicamos a través de nuestra indumentaria, saber estar y expresión, cómo somos: cercanos, distantes, seguros, serios, frágiles, joviales, dinámicos, diligentes, ordenados, descuidados…

Cartel_tuimagentambiencomunica - copiaSaber qué transmitimos con nuestra imagen es el objetivo de la asesoría de imagen, conocerte y saber si es la correcta o no, y si deseas cambiarla, y/o potenciarla.

Las herramientas de trabajo en forma de talleres o estudios que utilizamos en asesoría de imagen son: formas, líneas, colores, volúmenes en nuestra indumentaria, el protocolo y/o saber estar, cómo caminamos, nuestros gestos, la voz…

Todo en equilibrio, nos aportará la imagen deseada, una buena imagen, que además de darnos seguridad, sumará a nuestro buen hacer en nuestra vida y/o profesión.

TIC RECOMENDADO PARA EL BLOG DE HOY:

 QUE TU IMAGEN SUME A TU BUEN HACER

Gracias por vuestro tiempo. ¡Hasta el próximo post!

Teresa Ponce

Escuela Comunicando

Si quieres saber más sobre lo que comunica tu imagen, no te pierdas el taller de Teresa Ponce en @EscuelaComunicando TALLER TU IMAGEN TAMBIÉN COMUNICA